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EE.UU. activa nuevos aranceles para 60 países: qué cambia para Argentina
EE.UU. activa nuevos aranceles para 60 países: qué cambia para Argentina y cuáles pueden ser las consecuencias
La administración de Donald Trump puso en marcha un nuevo esquema arancelario que alcanza a 60 economías, incluida la Argentina. La medida reemplaza el régimen global de emergencia que había quedado judicialmente cuestionado y abre una nueva etapa en la política comercial estadounidense. Aunque el impacto directo sobre las exportaciones argentinas sería limitado en el corto plazo, analistas advierten sobre efectos indirectos por menor comercio mundial, mayor volatilidad financiera y cambios en los precios internacionales.
Un nuevo capítulo de la política comercial de Estados Unidos
Desde este 24 de julio de 2026 entró oficialmente en vigor el nuevo paquete de aranceles impulsado por el presidente Donald Trump, luego de varios meses de investigaciones realizadas por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
A diferencia de los aranceles generales aplicados durante los primeros meses del año —que posteriormente fueron cuestionados por la Corte Suprema estadounidense—, esta nueva ronda se sustenta en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, un mecanismo legal utilizado para responder a prácticas comerciales consideradas «injustas».
La investigación concluyó que 60 economías no cuentan con mecanismos suficientes para impedir el ingreso de productos elaborados con trabajo forzoso o no los hacen cumplir de manera efectiva.
¿Qué arancel recibirá Argentina?
Argentina quedó incluida dentro del grupo de países que enfrentarán un arancel adicional del 10% sobre sus exportaciones hacia Estados Unidos.
La razón es particular: Washington reconoce que el país asumió compromisos para fortalecer los controles sobre productos vinculados al trabajo forzoso, por lo que recibió una alícuota menor que otros países, donde la tasa asciende al 12,5%.
Entre los países con el mismo tratamiento aparecen:
- Canadá
- México
- India
- Reino Unido
- Malasia
- Indonesia
- Bangladesh
- Guatemala
- Honduras
Mientras tanto, economías como China, Brasil, Vietnam, Sudáfrica o Arabia Saudita quedaron alcanzadas por la tasa máxima del 12,5%.
¿Por qué Estados Unidos tomó esta decisión?
La explicación oficial es que numerosos socios comerciales permiten indirectamente el ingreso de bienes producidos mediante trabajo forzoso, generando:
- competencia desleal;
- menores costos para productores extranjeros;
- distorsiones sobre empresas estadounidenses;
- vulneración de derechos laborales.
Según el USTR, la medida busca incentivar a los países a adoptar prohibiciones similares a las vigentes en Estados Unidos.
Sin embargo, varios gobiernos y especialistas sostienen que el argumento laboral funciona también como una herramienta para sostener una política de mayor protección industrial y reducir el déficit comercial estadounidense.
¿Qué productos quedan exceptuados?
El nuevo esquema no alcanza a todos los bienes.
Estados Unidos decidió excluir productos considerados estratégicos para evitar impactos sobre su propia economía.
Entre ellos se encuentran:
- petróleo;
- gas natural;
- fertilizantes;
- minerales críticos;
- determinados insumos industriales;
- algunos productos agrícolas y textiles bajo cuotas específicas.
Esto reduce parcialmente el impacto económico inmediato sobre varios países exportadores.
¿Cómo puede afectar a Argentina?
Impacto directo
En términos estrictamente comerciales, el efecto inmediato sería relativamente moderado.
Estados Unidos representa aproximadamente entre el 7% y el 9% de las exportaciones argentinas, dependiendo del año y del producto.
Entre los principales bienes vendidos se encuentran:
- aluminio;
- vinos;
- productos químicos;
- alimentos;
- algunos productos agroindustriales;
- energía.
Muchos de estos sectores ya enfrentaban aranceles específicos o regímenes particulares, por lo que el aumento adicional no necesariamente modifica toda la estructura exportadora.
Impacto indirecto
Aquí aparece la principal preocupación.
Los analistas advierten que una escalada comercial entre las principales economías puede generar:
- menor crecimiento mundial;
- caída del comercio internacional;
- reducción de la demanda de materias primas;
- mayor aversión al riesgo;
- fortalecimiento del dólar;
- presión sobre los mercados emergentes.
Estos factores suelen impactar directamente sobre Argentina mediante:
- mayor riesgo país;
- menor ingreso de inversiones;
- presión sobre bonos y acciones;
- menor financiamiento externo.
El petróleo volvió a ser protagonista
La entrada en vigencia de los aranceles coincidió con otro factor que domina los mercados internacionales: la tensión geopolítica en Medio Oriente.
Durante la semana, el Brent superó los US$100 por barril, algo que no ocurría desde mayo, impulsando temores sobre inflación global y mayores costos logísticos.
Aunque posteriormente el precio retrocedió ligeramente, el petróleo acumuló una suba semanal superior al 10%.
Wall Street reaccionó con cautela
La reacción inicial del mercado fue negativa.
Las principales bolsas estadounidenses registraron fuertes bajas durante la jornada previa, especialmente el Nasdaq, afectado también por balances corporativos.
Sin embargo, tras conocerse el detalle de los aranceles y las numerosas excepciones incorporadas, los índices mostraron una recuperación parcial.
Los inversores interpretan que, aunque la política comercial se endurece nuevamente, el impacto económico podría ser menor al temido gracias a las exclusiones y a la menor magnitud respecto de otros episodios de la guerra comercial.
¿Qué esperan ahora los mercados?
Los próximos meses estarán marcados por tres interrogantes principales:
- Si otros países responden con medidas de represalia, iniciando una nueva escalada comercial.
- Si la inflación estadounidense vuelve a acelerarse como consecuencia del encarecimiento de las importaciones.
- Cómo impactará la menor dinámica del comercio mundial sobre las economías emergentes, especialmente aquellas con alta dependencia de exportaciones de commodities.
Para Argentina, el desafío será doble: mantener la competitividad de sus exportaciones en un contexto de mayores barreras comerciales y sostener el ingreso de divisas en un escenario internacional que vuelve a mostrar signos de fragmentación y creciente proteccionismo.