Perspectivas
El pago de US$4.500 millones a bonistas y la apuesta a perforar los 400 puntos de riesgo país
Qué pasó
El Gobierno argentino completó este lunes 13 de julio el pago de un vencimiento de deuda soberana en dólares por unos US$4.500 millones (algunas fuentes lo calculan en un rango de US$4.300 a US$4.500 millones, según qué conceptos se incluyan). La operación se hizo en dos tramos: el viernes 10 de julio se cancelaron cerca de US$2.500 millones en bonos Globales (emitidos bajo legislación extranjera), y hoy lunes se completó el resto correspondiente a bonos Bonares (bajo ley argentina). Ambos títulos surgieron de la reestructuración de deuda de 2020.
Con este pago cumplido, el riesgo país —el indicador de J.P. Morgan que mide cuánto más le cuesta a Argentina endeudarse respecto de Estados Unidos— quedó rozando la barrera psicológica de los 400 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018 y el mínimo de toda la gestión de Javier Milei. Este lunes el índice abrió en 405 puntos, tras haber tocado un cierre de 402 el viernes previo.
Por qué la recompra de bonos puede empujarlo por debajo de 400
El mecanismo que tienen en la mira los operadores es simple: una parte de los dólares que reciben los bonistas por el pago no se retira del sistema, sino que se reinvierte en nuevos bonos argentinos. Cuando eso pasa, sube la demanda de esos títulos, sube su precio, y baja el rendimiento exigido — que es, en definitiva, lo que mide el riesgo país.
Este proceso ya se empezó a notar en las últimas ruedas, con mejoras en los bonos públicos en dólares tanto en Buenos Aires como en Nueva York. Además, una porción importante de estos bonos está en manos de organismos estatales —el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES y el propio Banco Central—, que reinvierten esos fondos de forma prácticamente automática dentro del circuito financiero público, sin que esos dólares «se escapen» del sistema.
Analistas de mercado esperan que, una vez asentado el pago completo de hoy, el indicador retome la baja y pueda perforar el piso de los 400 puntos, algo que no ocurría desde 2018 —cuando, durante la presidencia de Mauricio Macri, había llegado a rondar los 403 puntos—.
El otro motor: el plan financiero 2026-2027
A la buena repercusión del pago se suma el efecto de la presentación, la semana pasada, del programa financiero del equipo económico para lo que resta de 2026 y todo 2027. El ministro Luis Caputo detalló que las necesidades de financiamiento en moneda extranjera ascienden a unos US$19.200 millones para 2026 y US$24.900 millones para 2027, y que se cubrirán con cinco fuentes principales:
- Compra de divisas al Banco Central por parte del Tesoro
- Emisión de deuda en el mercado local
- Privatizaciones
- Financiamiento bilateral
- Préstamos con garantía de organismos multilaterales (Banco Mundial, BID)
Según el propio esquema oficial, las compras de dólares al BCRA y las colocaciones locales aportarían unos US$22.600 millones, casi la mitad de los US$47.800 millones que el Gobierno proyecta reunir en los próximos dos años. Caputo remarcó que una eventual emisión de deuda en los mercados internacionales es solo una alternativa más y no el eje central del plan —un mensaje pensado para bajarle la ansiedad al mercado sobre una posible salida a colocar deuda afuera mientras las tasas sigan siendo altas para el país.
Este plan tuvo, además, un respaldo político relevante: el FMI salió a apoyarlo públicamente. Su vocera, Julie Kozack, había señalado días antes que una mayor transparencia y previsibilidad en el financiamiento del sector público ayuda a reforzar la confianza de los mercados, en referencia directa a este esquema.
Cuánto podrían subir los bonos si el riesgo país sigue bajando
Francisco Speroni, analista de Cohen Aliados Financieros, planteó un escenario concreto: si el riesgo país lograra bajar hasta la zona de los 300 puntos, los bonos de corto plazo podrían subir entre 1,7% y 5,3%, mientras que los de mayor plazo tendrían un potencial de suba de entre 6,2% y 7,5%. Según el analista, los más beneficiados serían los Bonares (ley argentina), que hoy cotizan a paridades más bajas que los Globales.
¿Se pagó con reservas?
La respuesta es sí, pero de forma parcial y combinada con otras fuentes — no fue simplemente «el Central vendió sus reservas» de una sola vez. El financiamiento se armó con tres patas distintas:
- Compras previas del Tesoro al BCRA. En las semanas anteriores al vencimiento, el Tesoro le fue comprando dólares al Banco Central con pesos, para ir juntando el monto necesario: US$1.700 millones el 18 de mayo y otros US$600 millones el 17 de junio, entre otras operaciones. Esto sí implica usar reservas: cada vez que el Tesoro le compra dólares al Central, esos dólares salen del stock del BCRA y pasan a la cuenta del Tesoro, aunque la salida efectiva ya había ocurrido semanas antes del pago a los bonistas.
- Préstamos de bancos privados con garantía de organismos multilaterales. El Gobierno oficializó créditos por US$3.200 millones: US$2.000 millones de BBVA y Santander con garantía del Banco Mundial, y US$1.200 millones de Deutsche Bank con garantía parcial del BID. Esto no es reservas, sino deuda nueva, aunque desde la Secretaría de Finanzas insistieron en que se trata de una refinanciación con condiciones más ventajosas y no de un endeudamiento adicional.
- Un desembolso del FMI por US$1.000 millones que también se sumó a los fondos disponibles.
La estrategia oficial buscó usar primero los dólares «propios» que el Tesoro ya había acumulado comprándoselos al Central, y reservar las garantías de los organismos multilaterales para facilitar futuras emisiones a menor costo.
El impacto que sí se vio en las reservas del BCRA: el miércoles 8 de julio, cuando se pagó el primer tramo (US$2.500 millones de Globales), las reservas brutas cayeron US$814 millones en un solo día, a US$48.722 millones. Esa baja se explica porque salieron esos US$2.500 millones por el pago, compensados solo en parte porque ese mismo día habían ingresado los US$2.000 millones del préstamo de BBVA y Santander (los US$1.200 millones de Deutsche Bank habían entrado el día anterior).
El impacto colateral: reservas del BCRA
El pago no es gratis para las reservas. Tras el primer tramo de este vencimiento, a comienzos de julio, las reservas del Banco Central habían caído a US$48.722 millones, con una baja diaria de US$814 millones ese día —pese a que la entidad había comprado US$34 millones en el mercado de cambios esa misma jornada—. Es el costado menos festejado de la noticia: mientras el mercado celebra la señal de «pago cumplido», las arcas del Central efectivamente se resienten en el corto plazo por el desembolso.
El contexto que lo hace posible
El propio informe del IEB (citado por medios locales) valoró que tener una hoja de ruta financiera clara le da previsibilidad al mercado de cara al año 2027, que concentra un volumen mayor de vencimientos. Ese mismo análisis remarcó que el esquema actual debería permitirle al Banco Central afrontar también los vencimientos de los bonos BOPREAL, que rondan los US$5.300 millones, sin resignar la meta de seguir acumulando reservas internacionales.
En síntesis
- El Gobierno pagó ~US$4.500 millones a bonistas en dos tramos (Globales el viernes, Bonares hoy).
- Una parte de esos dólares vuelve al sistema porque los tenedores reinvierten en nuevos bonos argentinos —incluyendo organismos estatales como el FGS y el BCRA, que reinvierten casi automáticamente—.
- Eso presiona a la baja el riesgo país, que hoy ronda los 405 puntos y podría perforar los 400 en los próximos días.
- El efecto se refuerza con la buena recepción del plan financiero 2026-2027 y el respaldo explícito del FMI.
- El costo inmediato es una caída puntual en las reservas del BCRA por el propio desembolso.
Nota elaborada con información de Infobae, Perfil, El Litoral, El Sol, El Liberal y Total News Agency, con datos al 13 de julio de 2026.