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FMI, bonistas, BCRA y ANSES: así se reparte la deuda pública argentina

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FMI, bonistas y ANSES: así se reparte la deuda pública argentina

El programa financiero 2026-2027 presentado semanas atrás por el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que la estrategia oficial no contempla un regreso a los mercados internacionales de deuda en el corto plazo. En su lugar, el Gobierno se apoya en créditos con garantía de organismos multilaterales y en el desarrollo de un mercado de capitales local propio. Ese giro ya modificó de manera estructural quiénes son los acreedores de la Argentina.

Según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda con el Fondo Monetario Internacional llega a US$58.243 millones, cifra que representa más de la mitad de los US$101.502 millones que Argentina debe puntualmente a acreedores oficiales en moneda extranjera: el propio FMI y el resto de los organismos multilaterales y bilaterales. Es importante remarcar que ese monto es apenas una porción de la deuda pública total del país, no su totalidad: al cierre de mayo de 2026 el stock bruto de deuda pública argentina ascendía a unos US$479.273 millones, de los cuales el 65,9% estaba denominado en pesos y el 34,1% restante, unos US$163.000 millones, en moneda extranjera. Dentro de ese último tramo conviven, además de los organismos oficiales, los tenedores privados de Bonares y Globales y las tenencias del Banco Central, que en conjunto explican la mayor parte del pasivo en dólares. El acuerdo firmado con el FMI en 2025 no solo restableció ese vínculo financiero, sino que funcionó como una señal para el resto de los organismos multilaterales, que retomaron el envío de fondos tanto a la Nación como a las provincias, estas últimas especialmente interesadas en financiamiento para obra pública. A nivel nacional, el resto de los organismos multilaterales concentra en conjunto US$41.622 millones, de los cuales más de la mitad se reparte entre el BID y el Banco Mundial, un monto que además está subestimado porque no incluye garantías adicionales por US$1.750 millones ni los préstamos que esas garantías permitieron obtener con bancos como BBVA, Santander y Deutsche Bank por otros US$3.200 millones.

El fenómeno no es un dato aislado sino una tendencia de fondo. La consultora Suramericana Visión, que dirige el ex ministro Martín Guzmán, calculó que en el primer trimestre de 2018 los acreedores privilegiados y preferidos, es decir el FMI y los organismos, explicaban apenas el 23% de la deuda externa argentina. Para el primer trimestre de 2026, esa proporción trepó al 57,3% del total. En el camino inverso, los bonos en manos de privados pasaron de representar el 40% de la deuda externa bruta en 2018 a apenas el 25% en la actualidad, un desplazamiento que para la consultora ayuda a explicar por qué el riesgo país viene bajando de manera tan lenta pese a la mejora del panorama macroeconómico.

Hay, además, un actor que complica la lectura de «quién le debe a quién»: el propio Estado argentino, a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) que administra ANSES para sostener el sistema previsional. Según datos oficiales de ANSES, el FGS alcanzó en abril de 2026 una cartera de US$75.492 millones, de los cuales el 78,1% está colocado en títulos públicos nacionales, es decir, unos US$59.000 millones. Eso significa que aproximadamente el 12% de toda la deuda pública bruta del país es, en rigor, deuda que el Tesoro le debe a un organismo del propio Estado. La Oficina de Presupuesto del Congreso ya advirtió que, si esas tenencias se consolidaran contablemente, el stock de deuda pública se reduciría en varios miles de millones de dólares, porque dejaría de contarse como pasivo lo que en la práctica es un compromiso «del Estado con el Estado».

El otro gran acreedor estatal es el propio Banco Central. Durante años, la autoridad monetaria acumuló Letras Intransferibles que el Tesoro le entregó a cambio de reservas internacionales, un mecanismo que se remonta a 2006. En mayo de 2026 el Gobierno recompró parte de ese stock por un valor efectivo cercano a los US$13.225 millones, equivalentes a US$21.700 millones de valor nominal original, con utilidades que el propio BCRA le giró al Tesoro. Tras esa operación, el stock remanente de Letras Intransferibles quedó en torno a los US$32.000 millones de valor nominal, aunque a valor contable ronda apenas los US$8.500 millones, dado que estos instrumentos no cotizan en el mercado y se valúan de forma distinta al resto de la deuda. A eso se suman canjes puntuales, como el de un bono ajustado por CER que el Tesoro le canjeó al BCRA por Letras dólar linked, que mantienen fluctuando la tenencia real del Banco Central mes a mes.

Conviene remarcar una distinción para no confundir al lector: todo lo que se viene describiendo es deuda pública, es decir, deuda emitida por el Tesoro Nacional. Lo que cambia entre el FMI, los organismos, el BCRA, el FGS y los bonistas privados no es quién emite esa deuda, sino quién la tiene en su poder como acreedor. El FMI, los organismos multilaterales, el Banco Central y el FGS son todos acreedores estatales o cuasi estatales; los tenedores de Bonares, Globales, LECAP y BONCER que no forman parte del Estado son acreedores privados, pero lo que tienen en cartera sigue siendo deuda pública, no deuda corporativa. Esta última, la que emiten directamente las empresas argentinas (como los bonos de YPF, Pampa Energía o TGS), corre por una vía totalmente distinta y no forma parte de este mismo stock.

El cambio de acreedores le da a la Argentina plazos más largos y tasas más bajas que las que ofrecía el mercado voluntario de bonos, pero también la sujeta a las condicionalidades políticas y de reformas que exigen esos organismos. El propio FMI sigue de cerca el desarrollo de Vaca Muerta y el avance de la reforma tributaria como parte de las condiciones asociadas al programa vigente. La pregunta que queda abierta hacia adelante es si esta mayor dependencia de acreedores estatales y cuasi estatales —FMI, organismos, BCRA y FGS suman en conjunto casi el 40% de toda la deuda pública— resultará sostenible en el tiempo, y qué tan sólido es en verdad un esquema en el que una porción tan relevante de la deuda del país descansa en la cartera de sus propios organismos.

Fuentes:
Quiénes son los nuevos dueños de la deuda argentina – El Cronista: https://www.cronista.com/economia-politica/quienes-son-los-nuevos-duenos-de-la-deuda-argentina/
La deuda pública bajó en mayo por la recompra parcial de Letras Intransferibles del Tesoro al Banco Central – Infobae: https://www.infobae.com/economia/2026/06/16/la-deuda-publica-bajo-en-mayo-por-la-recompra-parcial-de-letras-intransferibles-del-tesoro-al-banco-central/
Presión para usar el FGS del ANSES como salvavidas millonario para revivir la construcción – Perfil: https://www.perfil.com/noticias/economia/el-empresariado-presiona-por-el-fgs-y-ve-un-salvavidas-millonario-para-la-construccion-a40.phtml
El Tesoro recompró Letras Intransferibles al BCRA por $18,4 billones: ¿cuál es el verdadero efecto monetario? – Ámbito Financiero: https://www.ambito.com/finanzas/el-tesoro-recompro-letras-intransferibles-al-bcra-184-billones-cual-es-el-verdadero-efecto-monetario-n6282309

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