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Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES acumula hoy más de US$ 70.000 millones, pero…

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FGS de ANSES: qué es, cómo está compuesto y por qué el 78% son bonos del Estado

El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES acumula hoy más de US$ 70.000 millones, pero el 78% de esa cartera son títulos de deuda del propio Estado argentino. Repasamos su historia, su composición detallada, quién lo administra, por qué su rentabilidad real es casi nula pese al crecimiento en dólares, y si existe margen para transformarlo en una herramienta de crédito e inversión productiva.


Qué es el FGS

El Fondo de Garantía de Sustentabilidad es el fondo de reserva del sistema previsional argentino, administrado por ANSES. Nació en 2008 con el Decreto 897/2007 y la Ley 26.425, que eliminó el sistema de AFJP (jubilación privada) y transfirió sus activos al Estado, creando el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Su finalidad legal, según el artículo 1° del decreto de creación, es:

  • Atenuar el impacto financiero que la evolución negativa de variables económicas y sociales pueda tener sobre el régimen previsional público.
  • Constituirse como fondo de reserva para instrumentar una adecuada inversión de los excedentes financieros del sistema previsional.
  • Contribuir a la preservación del valor y la rentabilidad de los recursos del Fondo.
  • Atender eventuales insuficiencias en el financiamiento del régimen previsional, preservando el valor de las prestaciones.

Es importante aclarar un punto que suele generar confusión: el FGS no existe para «evitar» que el Estado pague jubilaciones con recursos propios. Los haberes se financian con aportes, contribuciones e impuestos coparticipables; el FGS es una reserva de respaldo que en la práctica casi no se utiliza para pagar haberes corrientes, salvo en escenarios de déficit del sistema.

Por ley (Ley 26.425), el FGS no cobra comisiones por la administración de estos fondos.

Historia: de la nacionalización de las AFJP a hoy

2008 – Nacionalización de las AFJP. El Estado incorpora los activos de los fondos de jubilación privada. En ese momento, la cartera transferida tenía un valor de mercado de aproximadamente US$ 30.000 millones.

2016 – Escándalo Catar. El entonces gobierno de Mauricio Macri fue denunciado por la firma de un memorándum con Catar para crear un fondo de inversión de US$ 1.300 millones con estructura offshore para administrar activos del FGS. La causa quedó bajo instrucción del juez Daniel Rafecas.

2017 – Pico histórico previo. El valor de mercado de la cartera alcanzó un máximo de US$ 65.000 millones, récord que recién sería superado casi una década después.

2018 – Pérdida fuerte. Bajo la gestión de ese entonces, el FGS registró una pérdida de US$ 29.000 millones en un año, una caída patrimonial del 55%.

2019 – Reperfilamiento. El decreto de «reperfilamiento» de Letes y Lecap (deuda de corto plazo en pesos) extendió unilateralmente los vencimientos de esa deuda. Esto afectó también las tenencias del FGS: un caso concreto donde el Estado no pagó en la fecha originalmente pactada a su propio fondo previsional.

2018 en adelante – Incumplimiento de parámetros. Según análisis especializados, desde 2018 y hasta la actualidad nunca se cumplieron los parámetros de inversión establecidos en la Carta Orgánica del FGS, cuya función era justamente aumentar la diversificación y poner techos a la concentración en títulos públicos.

2023 (previo a diciembre) – Piso de la gestión anterior. En noviembre de 2023, mes previo al cambio de gobierno, el FGS valía US$ 32.658 millones.

2024 – El año de mayor suba en dólares. Entre octubre de 2023 y octubre de 2024 la cartera pasó de US$ 25.838 millones a US$ 58.281 millones, un alza del 126% interanual en dólares, impulsada por la baja del riesgo país y la recuperación de las acciones.

2024 – Denuncias por lavado. Se denunciaron maniobras con los «Créditos ANSES» vinculando a exfuncionarios que condujeron el FGS con presuntas operaciones de lavado de activos.

Diciembre de 2025. El fondo cierra en US$ 69.609 millones, el máximo histórico hasta ese momento.

Febrero de 2026. El FGS acumula US$ 73.741 millones.

Junio de 2026. El fondo supera los US$ 75.000 millones, nuevo máximo desde su creación en 2008.

Quién administra el FGS

  • El Director Ejecutivo de ANSES delega la administración operativa en el Subdirector Ejecutivo de Operación del FGS, con la asistencia de un Comité Ejecutivo.
  • El Comité Ejecutivo está integrado por: el Director Ejecutivo de ANSES (lo preside), el Secretario de Finanzas, el Secretario de Hacienda y el Secretario de Política Económica.
  • Por encima existe el Consejo del FGS, con representantes de trabajadores, jubilados, empresarios, legisladores, Jefatura de Gabinete y ANSES.
  • El control externo lo ejercen la Comisión Bicameral de Control de los Fondos de la Seguridad Social del Congreso, la Auditoría General de la Nación (AGN), la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) y la Defensoría del Pueblo.
  • El marco normativo de inversión surge de la Ley 24.241 (art. 74), su modificatoria la Ley 27.260 (que amplió al 50% el límite de inversión en proyectos productivos, inmobiliarios o de infraestructura), y la Resolución 13/2018 de la Secretaría de Política Económica.

Composición general de la cartera (en US$ millones, fin de cada año)

Instrumento 2020 2021 2022 2023 2024 2025
Títulos Públicos Nacionales 17.917 19.002 20.185 29.249 47.713 52.614
Acciones 2.413 2.862 3.646 5.624 11.149 11.347
Proyectos Productivos / Infraestructura 529 784 1.202 2.621 2.759 2.781
Títulos de Entes Estatales (provinciales) 816 777 983 1.493 1.341 1.446
Plazo Fijo 373 239 116 161 114 457
Obligaciones Negociables 296 253 253 295 270 188
Fondos Comunes de Inversión 270 292 104 208 185 158
Disponibilidades (efectivo) 97 14 108 96 444 295

Composición porcentual (diciembre de 2025):

Rubro % del fondo
Títulos públicos nacionales 75,6%
Acciones 16,3%
Proyectos productivos o de infraestructura 4,0%
Otros títulos estatales no nacionales 2,1%
Resto 2,0%

Composición por moneda (diciembre de 2025): pesos 78,9% / dólares 20,8% / euros 0,2%.

Dato de tendencia clave: los Títulos Públicos Nacionales pasaron de representar el 71,0% de la cartera en 2023 al 78,1% en 2026. La concentración en deuda soberana no bajó con los años: subió.

La parte «bonos del Estado» en detalle

Dentro del 75-78% en títulos públicos nacionales:

Tipo de instrumento Detalle
Bonos CER (ajustables por inflación) Son hoy la mayor tenencia: 58,2% de todos los títulos públicos en cartera. Crecieron fuerte: pasaron del 27,9% al 38,6% de las tenencias totales entre 2023 y 2024.
Bonos dollar-linked Cayeron drástico: eran el 29,9% de la cartera en 2023 y hoy son apenas el 0,8%.
Bonos en dólares a tasa fija (Bonares y Globales) A noviembre de 2025, el FGS tenía US$ 12.793 millones de valor nominal en estos instrumentos. Las mayores tenencias están en Bonar 2035 (AL35) y Bonar 2038 (AE38); el mayor incremento reciente se dio en Bonar 2030 (AL30).
Letras en pesos y dólares (Lecap, Boncap, Letes) Representan una porción menor, del orden del 4% y 2% respectivamente según los últimos cortes disponibles.
Cuasipar, Discount en euros, Préstamos Garantizados Activos heredados del canje de deuda de las ex-AFJP, excluidos de los topes normales de inversión por normativa específica.

En resumen: casi 8 de cada 10 pesos del FGS son un papel que dice «el Tesoro Nacional le debe esto a ANSES» — con vencimientos, tasas y condiciones iguales a las de cualquier bono que cotiza en el mercado para inversores privados.

La parte privada: las acciones (US$ 10.000-11.000 millones)

Es la porción que efectivamente representa participación en negocios con flujo de caja propio, independiente de la solvencia del Tesoro.

  • Valor aproximado: US$ 10.000 a 11.347 millones (según el corte).
  • Peso en la cartera: 16,3% (creció desde 13,3% hace poco más de un año).
  • Distribución sectorial: Energía concentra el 44,6% de la cartera accionaria, Servicios Financieros el 33,8%. Juntos, ambos sectores explican el 78,4% de las acciones en poder del Estado a través del FGS.
  • Empresas mencionadas en distintas coberturas periodísticas con aumento de tenencia: YPF (de 1,45% a 8% de participación), Banco Macro, Banco Galicia, Transportadora de Gas del Sur, Pampa Energía, BYMA y Central Puerto (esta última generó ruido por su vínculo societario con el primo del ministro de Economía).
  • Nota de transparencia: a partir de abril de 2026, ANSES dejó de detallar qué empresas puntuales integran la cartera accionaria y pasó a reportar tenencias agrupadas solo por rama de actividad, reduciendo la trazabilidad pública de estos datos.
  • Piso legal: existe un mínimo del 7% del fondo que debe mantenerse en acciones por ley, lo que limita la capacidad de desprenderse de estas tenencias sin modificar la normativa.

Evolución del valor total y rentabilidad

Año (fin de período) Valor FGS (US$ millones) Variación interanual
2020 ~22.700
2021 ~24.200 +6,7%
2022 ~26.600 +9,8%
2023 ~39.700 +49%
2024 ~64.000 +61%
2025 69.609 +8,3%
Feb-2026 73.741 +13% (vs dic-2024)
Jun-2026 >75.000 máximo histórico

El dato de fondo sobre rentabilidad real: en 2008 la cartera nacionalizada de las AFJP valía US$ 30.000 millones. Diecisiete años después, con el fondo en torno a US$ 70.000 millones, eso implica una rentabilidad anualizada de apenas 5% en dólares en todo el período. Es inferior al cupón promedio de la deuda pública argentina (por la quita del canje de 2005) y muy por debajo de cualquier índice bursátil de EE.UU. en el mismo lapso, que la triplicaría, según cálculos de la consultora Econométrica.

Por qué «da pérdida» pese a crecer en dólares:

  1. Gran parte del crecimiento reciente es revalorización contable (suba de precio de los bonos por la baja del riesgo país), no ingreso de efectivo nuevo ni aportes genuinos.
  2. En términos reales, el fondo está estancado: a febrero de 2026, el FGS creció 4,3% en tres meses, muy por debajo del 8,8% de inflación acumulada en el mismo período. Medido en pesos entre diciembre de 2024 y febrero de 2026, el aumento (43%) fue prácticamente igual a la inflación acumulada — es decir, en 14 meses el fondo no evolucionó en términos reales.
  3. Los créditos directos a beneficiarios (la porción que más se parece a «ayuda concreta» a jubilados) se desplomaron: de 3,4% del fondo en diciembre de 2023 a apenas 0,3% en abril de 2026.

¿Por qué está tan mal manejado? Los problemas estructurales

  • Incumplimiento crónico de sus propios parámetros. Desde 2018 nunca se respetaron los topes de diversificación fijados en la Carta Orgánica, cuyo objetivo era justamente evitar la sobreexposición a deuda soberana.
  • Concentración de riesgo, no diversificación. Un fondo pensado como «colchón» ante crisis del Estado terminó siendo, en un 78%, un acreedor del mismo Estado. Si el Tesoro no puede pagar su deuda en general, tampoco puede pagarle al FGS.
  • Contexto fiscal de ANSES en deterioro. El superávit de ANSES cayó 98% en un año: de $4,05 billones en 2024 a $100.243 millones en 2025. La reforma laboral vigente desde junio de 2026 crea además un Fondo de Asistencia Laboral que le resta un 3% de aportes patronales al sistema de seguridad social, restándole financiamiento futuro.
  • Menor transparencia reciente. El cambio de metodología de reporte desde abril de 2026 (tenencias agrupadas por sector, no por empresa) redujo la capacidad de control ciudadano sobre las decisiones de inversión.
  • Antecedentes de manejo politizado. El caso Catar (2016) y las denuncias de lavado de activos vinculadas a los «Créditos ANSES» (2024) muestran que el fondo ha sido usado, en distintas gestiones, con fines ajenos a la preservación del ahorro previsional.

¿Podría el Estado recomprar los bonos que tiene el FGS?

Técnicamente, sí es posible: el Tesoro podría recomprar sus propios títulos en poder del FGS, tal como recompra deuda en el mercado abierto a otros tenedores. Esto reduciría la exposición del fondo a riesgo soberano y lo dejaría con más liquidez o con otro tipo de activo (efectivo, otros instrumentos).

Pero hay obstáculos concretos que hoy lo hacen poco probable en el corto plazo:

  • Necesitaría el Tesoro tener superávit fiscal genuino y caja disponible para pagar esa recompra, algo que no está garantizado en el contexto actual de ajuste.
  • Implicaría emitir nueva deuda o usar reservas del Banco Central para financiar la operación, trasladando el problema de un lado del balance del Estado a otro, sin reducir el endeudamiento consolidado del sector público.
  • No hay incentivo político inmediato: el Gobierno actual, en cambio, está evaluando usar el FGS como fuente de fondeo para crédito hipotecario e infraestructura, es decir, profundizar su rol de «financista» del Estado y del sector privado, no reducirlo.
  • Cualquier venta masiva de bonos por parte del FGS presionaría a la baja los precios de esos mismos títulos en el mercado, lo que perjudicaría la valuación del resto de la cartera que aún no se vendió — un efecto de manada que el propio Comité Ejecutivo debe evitar.

¿Por qué no se usa como una empresa de US$ 70.000 millones?

Es la pregunta que más fricción genera hoy en el debate público. Hay presión de distintos sectores para que el FGS deje de ser solo tenedor pasivo de bonos y actúe como un fondo de inversión activo:

  1. Crédito hipotecario UVA. El equipo económico evalúa que el FGS compre carteras de créditos hipotecarios o respalde nuevas líneas de vivienda, aprovechando que la banca privada carece de profundidad y plazos para asumir ese riesgo por sus propios límites normativos.
  2. Infraestructura a gran escala. La Ley 27.260 ya habilita invertir hasta el 50% del fondo en proyectos productivos, inmobiliarios o de infraestructura. Hoy esa categoría representa apenas 4% de la cartera — un límite legal ampliamente subutilizado. El sector de la construcción presiona fuertemente por esto.
  3. Restitución de créditos directos a beneficiarios. Circula un proyecto de ley para un «Programa de desendeudamiento de las familias» financiado con el FGS, destinado a que jubilados, titulares de AUH, monotributistas de categorías bajas y trabajadores de casas particulares sustituyan deudas caras (tarjetas de crédito) por financiamiento más accesible, con un tope de descuento del 30% sobre el ingreso neto.
  4. Liberar la posición en acciones. Algunos actores del mercado plantean modificar la ley que fija el piso del 7% en acciones para poder vender parte de esas tenencias y generar liquidez, o alternativamente «caucionar» (dar en garantía) esas acciones sin desprenderse de ellas.

El freno de fondo: un fondo previsional, por diseño, prioriza seguridad y liquidez por sobre rentabilidad. Asumir riesgo crediticio de largo plazo (hipotecas a 20-30 años) o mayor riesgo de mercado (más acciones) contradice ese mandato original. Y existen antecedentes de manejo politizado (Catar 2016, denuncias de lavado 2024) que alimentan la desconfianza sobre cualquier uso más «activo» del fondo, sea cual sea el signo político que lo proponga.

Conclusión

El FGS de ANSES es, en la práctica, dos fondos en uno: por un lado, una cartera de casi US$ 55.000 millones en deuda del propio Estado que crece en el papel gracias a la baja del riesgo país, pero que no diversifica ningún riesgo real y no genera ingresos frescos para el sistema previsional. Por otro, una cartera accionaria de unos US$ 10.000-11.000 millones con participación en negocios reales de energía y sector financiero, que es la porción con mayor potencial de generar valor genuino a futuro. Mientras la primera siga creciendo como proporción del total —hoy el 78%— el fondo seguirá siendo, ante todo, un espejo de la solvencia fiscal del Estado argentino, no una herramienta independiente de respaldo previsional.


Fuentes:

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