Perspectivas
La mora bancaria empieza a mostrar señales de alivio
La mora bancaria empieza a mostrar señales de alivio, pero el empleo y las acciones argentinas siguen bajo presión
Bajada: Grupo Financiero Galicia redujo sus previsiones por incobrabilidad durante el segundo trimestre y anticipó una posible mejora de la cartera irregular hacia fin de año. Sin embargo, los datos oficiales muestran que la morosidad de las familias continúa en niveles elevados y que el empleo asalariado privado acumula 14 meses consecutivos de caída. En la Bolsa, YPF aparece entre las pocas acciones que habrían superado la inflación en lo que va del año, mientras el mercado espera la próxima decisión de la Reserva Federal.
La economía argentina atraviesa una etapa de señales contrapuestas. Por un lado, algunos bancos comienzan a registrar una moderación en el deterioro de sus carteras crediticias. Por otro, la morosidad de las familias continúa elevada, el empleo formal privado sigue retrocediendo y los inversores mantienen la atención sobre las acciones locales y las decisiones de política monetaria de Estados Unidos.
Los últimos resultados de Grupo Financiero Galicia ofrecen una referencia concreta de esa tensión. La entidad redujo sus cargos por incobrabilidad en el segundo trimestre, aunque el porcentaje de préstamos en situación irregular de su cartera consolidada todavía aumentó respecto del trimestre anterior. La diferencia entre ambos indicadores es central para interpretar correctamente la evolución del crédito.
Al mismo tiempo, las estadísticas oficiales de empleo y del sistema financiero muestran que la recuperación todavía no es generalizada. La próxima reunión de la Reserva Federal, prevista para el 27 y 28 de octubre, sumará otro factor de atención para los mercados internacionales y, por extensión, para los activos argentinos.
Galicia redujo las previsiones, pero la mora todavía es elevada
Grupo Financiero Galicia informó una caída del 14% trimestral en sus cargos por incobrabilidad durante el segundo trimestre de 2026. El grupo destinó $821.789 millones a cubrir el riesgo de créditos impagos, un monto que, pese a la reducción frente a los tres meses anteriores, permaneció un 9% por encima del registrado en el mismo período de 2025.
En el caso de Banco Galicia, las previsiones alcanzaron los $544.517 millones, con una baja del 8% respecto del primer trimestre.
La entidad vinculó la mejora con una menor cantidad de préstamos que ingresaron en la categoría contable Stage 3, utilizada para identificar exposiciones con deterioro crediticio significativo.
Sin embargo, esa disminución de las previsiones no significa que la morosidad ya haya descendido. La cartera irregular consolidada del grupo representó el 10,6% del total al cierre de junio, frente al 9,6% de marzo y el 5,5% de junio de 2025.
En otras palabras, Galicia destinó menos recursos adicionales a cubrir incobrables durante el trimestre, pero la proporción de créditos problemáticos todavía creció.
La entidad proyectó que los préstamos irregulares podrían comenzar a bajar y acercarse al 6% hacia fin de año. Esa cifra debe interpretarse como una expectativa informada por el grupo, no como un resultado garantizado ni necesariamente comparable de manera directa con el 10,6% de la cartera consolidada: antes de contrastarlos, es necesario confirmar que ambos porcentajes correspondan al mismo indicador, perímetro de negocios y metodología.
El balance también mostró una recuperación de la rentabilidad. La ganancia neta consolidada llegó a $258.322 millones entre abril y junio, un 264% más que en el primer trimestre y un 12% por encima del mismo período de 2025.
La mejora estuvo asociada, entre otros factores, a la reducción del costo de fondeo y a un mejor desempeño de la cartera de títulos públicos.
La exposición al sector público también creció
Otro dato relevante del balance fue el aumento de la exposición de Banco Galicia al sector público. Según la información publicada sobre los resultados del grupo, esa exposición creció un 36% durante el trimestre y alcanzó los $9,09 billones, equivalentes al 22% de los activos totales.
La cifra refleja la importancia de los instrumentos y las posiciones vinculadas al Estado dentro del balance de la entidad. Sin embargo, por sí sola no permite concluir que haya aumentado o disminuido el riesgo total del banco: para evaluar ese aspecto también es necesario considerar la composición de los activos, sus vencimientos, su valuación y las coberturas disponibles.
La evolución merece seguimiento en un escenario en el que la calidad de los créditos al sector privado y el desempeño de los instrumentos públicos pueden influir simultáneamente sobre los resultados bancarios.
Qué dice el BCRA sobre la morosidad de las familias
Las cifras de morosidad que circulan en distintas publicaciones requieren especial cuidado. Una de las notas mencionadas en el material de referencia habla de una mora cercana al 17% entre las familias, mientras que otra cita un 9,3% correspondiente a meses anteriores.
Esos porcentajes no deberían presentarse como si describieran necesariamente el mismo indicador, período o conjunto de entidades.
El dato oficial disponible del Banco Central permite establecer un punto de comparación: en julio de 2026, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado llegó al 7,7% en el sistema financiero. Dentro de ese total, la mora de los préstamos a las familias se ubicó en el 12,9%, mientras que la correspondiente a las empresas fue del 3,6%.
En junio, el indicador de las familias había sido del 12,8%. Por lo tanto, la cifra oficial mostró un aumento leve en julio, no una reducción generalizada de la morosidad de los hogares.
La comparación evidencia por qué es necesario verificar la fuente antes de publicar una cifra aislada. Para determinar si el 17% o el 9,3% corresponden a otro universo de entidades, otro tipo de crédito o un período diferente, se debe revisar la metodología original de cada publicación.
La conclusión que sí permiten sostener los datos oficiales es que la mora de las familias sigue siendo considerablemente superior a la de las empresas. Esa diferencia importa porque los hogares más endeudados pueden reducir su consumo o enfrentar mayores dificultades para cumplir sus obligaciones si sus ingresos no acompañan el costo del crédito.
El empleo privado formal sumó 14 meses de caídas
La situación del crédito se desarrolla en paralelo con un mercado laboral que continúa mostrando retrocesos en el empleo asalariado privado registrado.
Según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) difundidos el 14 de octubre, el sector perdió 12.716 puestos de trabajo durante julio frente a junio, una disminución mensual del 0,2%. Con ese resultado, la caída se extendió por 14 meses consecutivos.
En el acumulado del año hasta julio, el empleo asalariado privado registrado retrocedió en 134.034 puestos, equivalente a una baja del 2,2%.
La industria, la construcción y el comercio estuvieron entre los sectores con mayores pérdidas, de acuerdo con la información publicada a partir de los registros oficiales.
El dato tiene implicancias que van más allá del mercado laboral. Una reducción sostenida del empleo registrado puede limitar la capacidad de pago de los hogares, debilitar la demanda de bienes y servicios y dificultar la recuperación de los préstamos de consumo.
No significa que cada puesto perdido se traduzca automáticamente en un crédito impago. Sí muestra que la evolución del empleo es una variable importante para evaluar si la mejora que algunas entidades comienzan a observar puede sostenerse en los próximos meses.
La información oficial del área laboral permite consultar los informes del SIPA y sus series estadísticas para verificar las variaciones mensuales y acumuladas.
Las acciones argentinas: YPF aparece entre las excepciones
En el mercado bursátil, una publicación de Jujuy al Día señaló que YPF acumulaba una suba del 52% en el año y era la única acción argentina que había superado la inflación durante ese período.
El dato debe atribuirse a esa publicación y no presentarse como una conclusión general ya verificada. Para confirmarlo, hace falta establecer la fecha exacta de corte, la cotización utilizada, si se trata de acciones locales o ADR negociados en Nueva York y qué índice de inflación se tomó como referencia. También debe precisarse si la variación incluye dividendos y cómo se convirtió el rendimiento a pesos cuando corresponde.
La comparación es importante porque una acción puede registrar una suba nominal significativa y, aun así, perder poder adquisitivo frente a la inflación. En el caso de los activos argentinos negociados en dólares, además, el rendimiento para un inversor que mide su resultado en pesos puede diferir del rendimiento en moneda extranjera.
Por ese motivo, la afirmación sobre YPF debe quedar como un dato atribuido hasta completar la comparación con las cotizaciones y el índice de precios correspondientes.
La evolución de las acciones locales también debe leerse junto con el riesgo país, las expectativas sobre la economía argentina y las condiciones financieras internacionales. Una suba de una empresa en particular no necesariamente representa una recuperación generalizada de la Bolsa.
La Reserva Federal, el próximo catalizador internacional
La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal de Estados Unidos está programada para el 27 y 28 de octubre. El calendario oficial de la Fed confirma ambas fechas y prevé una conferencia de prensa al finalizar el encuentro.
La decisión será observada por los inversores porque la trayectoria de las tasas estadounidenses influye sobre el costo global del financiamiento, el rendimiento de los bonos del Tesoro y el atractivo relativo de los activos de mayor riesgo.
Si la Fed mantiene una política monetaria restrictiva por más tiempo del esperado, los rendimientos de los activos estadounidenses pueden continuar ejerciendo presión sobre los mercados emergentes. Si, en cambio, el organismo da señales de una flexibilización, podría mejorar el contexto financiero para determinados activos de riesgo, aunque eso no garantiza un movimiento positivo en los precios argentinos.
El petróleo y la inflación estadounidense añaden incertidumbre. En un análisis publicado el 13 de octubre, OilPrice recogió expectativas de inflación todavía elevadas por el encarecimiento de la energía y señaló que el mercado había reducido sus previsiones de una suba de tasas en octubre. Se trata de expectativas de mercado, no de una decisión anticipada de la Fed.
Para Argentina, el canal de transmisión pasa por las condiciones de financiamiento internacional, los flujos de capital y el apetito por el riesgo. El efecto concreto sobre bonos y acciones dependerá también de los factores locales: las expectativas fiscales, la acumulación de reservas, la evolución del tipo de cambio y la percepción sobre la capacidad de pago del país.
La clave: distinguir una mejora puntual de una recuperación sostenida
Los indicadores disponibles muestran una economía con comportamientos divergentes. Galicia redujo sus cargos por incobrabilidad y recuperó rentabilidad durante el segundo trimestre, pero su cartera irregular todavía aumentó en términos trimestrales. El BCRA, por su parte, registró una mora del 12,9% entre las familias en julio, frente al 3,6% de las empresas.
En paralelo, el empleo privado formal acumuló 14 meses consecutivos de retroceso, mientras el mercado accionario espera señales que permitan evaluar el rendimiento real de los activos argentinos.
La próxima reunión de la Reserva Federal agregará un elemento externo a esa ecuación. Sin embargo, ni una decisión favorable de la Fed ni una mejora puntual en los balances bancarios bastan por sí solas para confirmar un cambio de tendencia.
La señal más sólida de recuperación llegará cuando varios indicadores mejoren de manera simultánea: una caída sostenida de la mora, una recuperación del empleo registrado, un crecimiento del crédito que pueda sostenerse sin deteriorar la calidad de las carteras y rendimientos bursátiles que superen la inflación de manera verificable.
Hasta entonces, la lectura más prudente es que existen indicios de alivio en algunos balances, pero todavía no evidencia suficiente para afirmar que el sistema financiero y la economía real hayan dejado atrás sus principales dificultades.