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Seguimos atentos a la partida: lo que no hay que hacer

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Que no paguemos otra vez: reservas para el peso, no para rescatar bancos

Los depósitos en dólares están en máximos históricos y las reservas del Banco Central se recuperaron. La pregunta de fondo es qué pasa el día que un banco no pueda pagar, o que alguien quiera que no pague: ¿responden sus dueños o responde el país?

La idea central

Las reservas del Banco Central sirven para sostener el peso y cumplir los compromisos del Estado. No existen para cubrir el descalce de un banco privado. Esta nota defiende una regla simple: el banco responde con lo suyo y, si no puede, se liquida de inmediato, sin usar las reservas del país. Todo lo demás (liquidez propia, capital que absorbe pérdidas, líneas comprometidas de las casas matrices, resolución rápida, responsabilidad de los directivos) existe para que esa regla sea creíble y no una promesa que se rompe a la primera presión.

La foto de hoy

  • Depósitos privados en dólares: US$42.146 millones en septiembre, un máximo histórico según datos del BCRA publicados el 9 de octubre de 2026. El aumento del mes vino sobre todo de las cajas de ahorro (US$835 millones). Como referencia, en junio de 2001, antes del colapso, rondaban los US$49.000 millones.
  • Reservas brutas: US$49.123 millones al 6 de octubre. Las compras netas del BCRA en 2026 eran de US$14.696 millones al 2 de octubre y el Gobierno espera sumar unos US$5.000 millones más hasta diciembre.
  • Reservas netas: con el criterio del FMI eran de -US$15.702 millones a fines de 2025. No tengo la cifra actualizada.
  • Encajes: son dólares de los propios depositantes inmovilizados en el BCRA, y en marzo explicaban más del 40% de las reservas brutas. Una estimación de mercado ubicaba el encaje promedio de los depósitos a la vista en torno al 25% (unos US$10.000 millones). En agosto se hablaba de unos US$7.000 millones que el Gobierno evalúa liberar para prestar. En Perú el encaje sobre depósitos en dólares es del 35%.
  • Préstamos en dólares: unos US$24.000 millones en julio, con un crecimiento interanual de 40,6% en septiembre.
  • Liquidez de los bancos en moneda extranjera: 48,6% de los depósitos en dólares en junio, según el Informe sobre Bancos del BCRA. Es una medida más amplia que los encajes y no se suma a los préstamos, porque los bancos también se fondean con otras fuentes.

Dónde está la plata y de quién es

Los US$42.000 millones no están guardados en un solo lugar. Una parte está prestada a empresas, sobre todo exportadoras, y no vuelve de un día para el otro. Otra parte está en liquidez: encajes en el BCRA, efectivo en bóvedas y activos de fácil venta. Y puede haber una porción depositada o invertida en el exterior, de la que no encontré un dato agregado.

En cuanto a quién los tiene, no hay un ranking público en dólares que haya podido confirmar. Lo más cercano son los depósitos totales (todas las monedas) de junio de 2026:

  • Nación 22,65%, Galicia 12,21%, Santander 9,35%, BBVA 8,68%, Provincia 7,30% y Macro 6,60%.
  • Seis bancos concentran cerca del 67%.
  • Los tres bancos públicos (Nación, Provincia y Ciudad) suman cerca del 33%.
  • Santander, BBVA y Bank of China suman cerca del 21%.

Sobre los titulares, el BCRA estimó que de la salida neta de dólares de este año el 40% quedó depositado en bancos locales, el 25% pasó a activos externos (el colchón) y el 35% se usó en gastos con tarjeta en el exterior. También se sabe que parte de los depósitos a plazo está vinculada a fondos money market en dólares. Falta el desglose entre personas, empresas e inversores institucionales.

Cómo sería un ataque (a nivel de mecanismo)

Es un escenario hipotético. No hay evidencia de que esté ocurriendo, y distinguir un ataque de una reacción legítima del mercado a los datos es casi imposible en la práctica. Por eso conviene no señalar países ni bancos.

Frente 1: la confianza interna.

  • La chispa es la duda, no la insolvencia: un rumor, una noticia falsa o un dato fuera de contexto sobre un banco.
  • La velocidad es digital. En mayo hubo 2 millones de transferencias inmediatas en dólares, y hoy se retira desde el celular.
  • El miedo contagia: si se corre un banco, los depositantes asumen que los demás están igual, y un banco sano puede quedarse sin liquidez.
  • La presión recae sobre el Estado, que recibe pedidos de asistencia con la urgencia de un fin de semana.
  • El costo de sembrar la duda es bajo y el de contenerla puede ser de miles de millones de reservas.

Frente 2: el financiamiento externo y la contraparte.

  • Los bancos locales también se fondean con líneas del exterior, y el BCRA tiene deudas con bancos: en julio postergó hasta septiembre de 2028 repos por US$6.000 millones garantizados con bonos.
  • Dejar de renovar una línea, exigir más garantías o activar cláusulas de incumplimiento cruzado es legal y puede achicar los dólares disponibles de golpe. Es mucho más probable que un incumplimiento deliberado, que sería ilegal y con juicios y pérdida de reputación para quien lo haga.
  • Los dólares que los bancos tengan depositados afuera pueden quedar bloqueados por una quiebra, un fallo o una decisión política. El precedente es el congelamiento de las reservas del banco central ruso en 2022.

La secuencia típica es una cadena y no un golpe único: se corta o se encarece el crédito externo, sube el dólar, el público se asusta, retira pesos para pasarse a dólares y la presión llega a los bancos locales.

Un antecedente local. En 2025 el presidente Milei dijo que dos bancos, que no identificó, habían dinamizado una corrida tras la eliminación de las LEFI. El equipo económico lo vinculó a que los bancos retuvieron liquidez en pesos en vez de pasar a Lecap. No se conocen sanciones, y en esos días Economía necesitaba a esos mismos bancos para renovar deuda, lo que muestra lo difícil que es castigarlos en la práctica. La fecha exacta conviene confirmarla.

Cómo perdimos siempre

En 1982 el Estado absorbió deuda externa privada. En 2001-2002, con el corralito y la pesificación asimétrica, los ahorristas quedaron atrapados mientras los bancos recibieron compensaciones del Estado en bonos. Hubo bancos que cayeron, como en la crisis del Tequila, pero los dueños y directivos rara vez respondieron con su patrimonio. En cada episodio el costo se socializó.

La regla: las reservas son para el peso

Si hay una corrida contra el peso, las reservas son lo que defiende el tipo de cambio y la capacidad de pago del Estado. Gastarlas en cubrir el descalce de un banco las deja sin función justo cuando más se necesitan. Un banco que presta lo que no puede devolver a la vista asumió un riesgo; que lo pague quien se llevó el beneficio.

La regla sería: ningún banco es rescatado con reservas del Banco Central. El que no puede pagar se resuelve de inmediato y sus dueños pierden el capital. Al ahorrista se lo protege por otra vía, el seguro de depósitos y un banco puente, financiados por el propio sector.

Para que esa regla sea creíble hacen falta varias piezas juntas:

  1. Liquidez propia en dólares, medida y pública, con pruebas de estrés periódicas y un encaje acorde al riesgo. Más liquidez cuesta crédito, y esa discusión hay que darla de frente.
  2. Líneas comprometidas de las casas matrices o de bancos del exterior, firmadas antes de la crisis. Las filiales locales son sociedades distintas y la matriz no está obligada a cubrirlas salvo que lo haya comprometido por contrato. En otros países, los bancos internacionales usan a sus casas matrices como prestamistas de última instancia.
  3. Capital y deuda que absorben pérdidas: primero los accionistas, después los bonistas y acreedores grandes, con bonos que se convierten en capital cuando el banco se debilita.
  4. Resolución en un fin de semana: el regulador interviene, traspasa los depósitos y los activos sanos a otro banco o a un banco puente y liquida el resto.
  5. Responsabilidad personal de los directivos: bonos diferidos que se pierden si el banco cae, posibilidad de recuperar retribuciones, inhabilitación y responsabilidad patrimonial por mala gestión grave.
  6. Exposición externa limitada y transparente: límites por contraparte, vencimientos escalonados, fuentes de financiamiento diversificadas y reporte público de cuánto tiene y debe cada banco afuera.
  7. Vigilancia y sanción: monitoreo en tiempo real de salidas anormales, comunicación rápida con datos de liquidez y un delito específico para quien difunda información falsa a propósito para provocar una corrida. Esto último requiere asesoramiento legal para no afectar la libertad de expresión.
  8. Seguro de depósitos financiado por los bancos, no por el Tesoro, con un tope por persona.
  9. Para el Banco Central, una prohibición expresa de usar reservas libres para rescatar entidades, de modo que no dependa de la voluntad de quien gobierne.

La reforma del BCRA y lo que le falta

La reforma de la Carta Orgánica recibió media sanción de Diputados el 26 de agosto (144 votos a 102) y el Senado la aprobó con cambios el 24 de septiembre (46 a 22), por lo que debe volver a Diputados para su sanción definitiva. No confirmé si ya se cerró. Según las notas que revisé, concentra el mandato en preservar el valor de la moneda, deroga los adelantos transitorios y prohíbe al BCRA prestar al Estado nacional, las provincias, la Ciudad y los municipios, así como comprar títulos públicos en la colocación.

Eso protege al Banco Central de financiar al Tesoro. Pero en lo que vi no figura una cláusula que impida usar reservas para asistir a bancos ni un régimen que obligue a las entidades a absorber solas una corrida. No leí el texto completo, así que puede haber artículos que no se reflejaron en las notas. Una cláusula explícita en ese sentido, junto con un régimen de resolución, sería el complemento natural.

Las objeciones

  • El contagio. Una corrida puede hundir a un banco sano. Dejar caer a todos puede costar más que prestar.
  • Liquidez o insolvencia. En plena crisis es difícil distinguir a un banco ilíquido de uno insolvente, y liquidar uno sano por error destruye valor y confianza.
  • La credibilidad. Si no hay un compromiso legal previo, nadie cree que el Estado no va a intervenir, y los bancos seguirán asumiendo riesgo. Por eso la regla necesita norma y mecanismo operativo, no solo discurso.
  • El costo. Más encajes, más capital y más liquidez significan menos crédito y tasas más altas.
  • La experiencia internacional. Incluso en países con sistemas fuertes se recurrió al respaldo público cuando el contagio amenazó a todo el sistema. La discusión es cuánto cuesta para los responsables y no si el Estado interviene alguna vez.
  • La corrida contra el peso. Ninguna regla bancaria alcanza si la corrida es cambiaria. Ahí lo que cuenta son las reservas netas, la credibilidad del programa y los vencimientos de la deuda. Esa defensa es justamente la que la regla propuesta busca preservar.

Fuentes consultadas

  • Elonce, 9/10/2026: depósitos en dólares de septiembre.
  • Noticias NQN, 2/10/2026, y El Intransigente, 6/10/2026: compras y reservas del BCRA, proyección de Caputo.
  • BCRA, Informe sobre Bancos, junio de 2026: liquidez en moneda extranjera.
  • Finanzas Digital: participación de bancos en depósitos, junio de 2026.
  • Baenegocios, iProfesional y El Economista: encajes, préstamos y reservas.
  • Ámbito, 31/7/2026: destino de los dólares de los ahorristas según el BCRA.
  • Parlamentario, Infobae y Canal 26: reforma de la Carta Orgánica del BCRA.
  • El Economista y La Política Online: declaraciones de Milei sobre los bancos.
  • Informe del IADE sobre reservas netas y SAFRAS sobre el repo del BCRA.

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