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Tesoro adjudicó $6,61 billones en la licitación del miércoles y alcanzó un rollover del 136,14%
El Gobierno renovó toda la deuda que vencía y absorbió $1,75 billones: por qué no emitió bonos en dólares
El Tesoro adjudicó $6,61 billones en la licitación del miércoles y alcanzó un rollover del 136,14%, por encima de los vencimientos de la jornada. La operación permitió captar financiamiento neto en pesos y extender parte de los compromisos hasta 2028 y 2029. Sin embargo, Economía volvió a postergar la emisión del Bonar 2029 en dólares ante el encarecimiento del financiamiento.
El Gobierno consiguió renovar la totalidad de los vencimientos de deuda en pesos previstos para la licitación del miércoles 14 de octubre y obtuvo recursos adicionales por $1,75 billones. La Secretaría de Finanzas adjudicó títulos por $6,61 billones, frente a ofertas recibidas por $9,49 billones, en una operación que mostró demanda suficiente para cubrir los compromisos inmediatos y avanzar en la extensión de los plazos de la deuda pública.
El resultado representó un rollover del 136,14%. En términos prácticos, por cada $100 que debía afrontar el Tesoro, consiguió colocar nuevos instrumentos por $136,14. La diferencia permitió obtener financiamiento neto y evitar que los vencimientos se tradujeran en una inyección equivalente de pesos al mercado.
La operación se produjo en un contexto financiero más exigente, marcado por el aumento del riesgo país, las caídas de los bonos soberanos y la incertidumbre sobre el costo al que la Argentina podría volver a financiarse en moneda extranjera.
Una licitación que permitió absorber pesos
Los vencimientos que debía afrontar el Tesoro rondaban los $4,85 billones. Frente a ese monto, la colocación de $6,61 billones dejó una diferencia positiva cercana a $1,75 billones.
El resultado le permitió al Ministerio de Economía captar fondos por encima de sus necesidades inmediatas de refinanciación. Esa diferencia constituye financiamiento adicional para el Tesoro y contribuye a la estrategia oficial de administración de la liquidez.
Sin embargo, la absorción neta no debe interpretarse de manera aislada. Según los análisis publicados tras la licitación, una recompra previa de títulos por alrededor de $1 billón había devuelto pesos al circuito financiero y moderado parte del efecto contractivo de la operación. Por eso, el impacto final sobre la liquidez depende también de los movimientos realizados antes y después de la subasta.
La licitación mostró que el Gobierno pudo renovar sus compromisos en moneda local sin recurrir a una emisión de bonos en dólares. Pero también dejó en evidencia que la capacidad de refinanciamiento en pesos y el acceso al crédito internacional son dos cuestiones diferentes.
Qué instrumentos eligió el mercado
La Secretaría de Finanzas distribuyó las adjudicaciones entre cuatro instrumentos, con vencimientos que van desde enero de 2027 hasta diciembre de 2029.
LECAP con vencimiento en enero de 2027. Fue el instrumento que concentró la mayor cantidad de fondos. El Tesoro adjudicó $2,71 billones en la letra que vence el 29 de enero de 2027, a una tasa efectiva mensual del 2,04% y una tasa interna de retorno efectiva anual del 27,47%. La operación representó aproximadamente el 41% del total colocado.
Bono a tasa TAMAR con vencimiento en agosto de 2028. Se adjudicaron $1,16 billones del instrumento TMG28, que pagará la tasa de referencia TAMAR más un margen del 9,32%. Al estar vinculado a una tasa variable, su rendimiento puede modificarse a lo largo de la vida del título.
Bono ajustado por inflación con vencimiento en diciembre de 2029. El Tesoro colocó $1,70 billones del TXMD9, cuyo capital se ajusta por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). El instrumento ofrece una tasa del 6,99% anual por encima de la actualización vinculada con la inflación.
Instrumento dual con vencimiento en enero de 2028. La colocación de la letra TMVE8 alcanzó $1,04 billones. El título combina referencias vinculadas con la tasa TAMAR y el dólar oficial, y fue adjudicado a una tasa interna de retorno efectiva anual del 4,35% sobre el componente dollar linked.
La combinación de estos instrumentos permite atender distintas preferencias de los inversores: una tasa fija, rendimientos variables, cobertura frente a la inflación o protección ante movimientos del tipo de cambio oficial.
El Gobierno busca estirar los vencimientos más allá de 2027
Uno de los aspectos relevantes de la licitación fue la proporción de fondos colocada en títulos de mayor plazo. Cerca del 59% de las adjudicaciones, unos $3,90 billones, correspondió a instrumentos con vencimiento en 2028 y 2029.
La estrategia apunta a distribuir los compromisos financieros en un horizonte más amplio y evitar una concentración excesiva de pagos en el corto plazo. De esta manera, el Tesoro intenta ganar previsibilidad para su programa financiero y reducir la presión de los vencimientos inmediatos.
El objetivo, sin embargo, no implica eliminar las obligaciones futuras. La deuda se refinancia mediante nuevos instrumentos y los compromisos se trasladan hacia otras fechas, con sus correspondientes intereses y condiciones de actualización.
La composición de la licitación también dejó una señal sobre las preferencias de los inversores: la LECAP de enero de 2027 siguió siendo el instrumento individual con mayor demanda, aunque una parte importante de los fondos se destinó a títulos que vencen después de 2027.
Por qué Economía volvió a dejar afuera el Bonar 2029
La decisión más significativa desde el punto de vista del financiamiento en moneda extranjera fue la ausencia del Bonar 2029 (AO29) en el menú de instrumentos ofrecidos.
El Gobierno había contemplado la posibilidad de colocar ese título denominado en dólares, pero finalmente decidió no avanzar en un escenario de mayores rendimientos exigidos por el mercado. El incremento del riesgo país encarece las nuevas emisiones soberanas y obliga al Tesoro a evaluar si las condiciones de financiamiento resultan convenientes.
Cuando los inversores reclaman una tasa más elevada para comprar deuda argentina, una emisión puede resolver necesidades inmediatas de fondos, pero también comprometer al Estado a pagar un costo financiero mayor. Postergar la colocación evita aceptar esas condiciones en ese momento, aunque no resuelve por sí mismo las necesidades futuras de dólares.
La decisión adquiere importancia por los compromisos en moneda extranjera que el país deberá afrontar, entre ellos los pagos de deuda previstos para enero. La posibilidad de conseguir financiamiento en el mercado local o internacional dependerá de las condiciones financieras y de la confianza de los inversores.
El desafío de financiar los pagos de deuda de 2027
La licitación resolvió las necesidades de refinanciación correspondientes a esta rueda, pero no elimina los desafíos del programa financiero de los próximos meses.
La estrategia oficial combina la renovación de deuda en pesos, la extensión de vencimientos y la búsqueda de condiciones más favorables para acceder al financiamiento en dólares. El problema es que esas alternativas no son intercambiables de manera automática: contar con pesos permite afrontar obligaciones en moneda local, mientras que los pagos en dólares requieren disponibilidad de divisas o mecanismos específicos para obtenerlas.
La postergación del AO29 muestra que el costo de financiamiento externo sigue siendo una restricción relevante. Si los rendimientos exigidos por el mercado permanecen elevados, Economía deberá evaluar otras fuentes de recursos y administrar cuidadosamente los vencimientos.
En ese escenario, la evolución del riesgo país, las cotizaciones de los bonos soberanos y la demanda por instrumentos del Tesoro serán variables centrales para medir la capacidad del Gobierno de sostener su estrategia financiera.
Qué significa para el mercado
El resultado de la licitación dejó una señal favorable en términos de refinanciación: el Tesoro recibió ofertas por encima del monto adjudicado, cubrió los vencimientos y consiguió fondos adicionales. Además, logró colocar una proporción relevante de deuda con vencimientos en 2028 y 2029.
Pero el resultado también debe leerse en el contexto de un mercado que exige mayores rendimientos a la deuda argentina. La decisión de no emitir el Bonar 2029 confirma que el Gobierno no considera conveniente avanzar con una colocación en dólares bajo las condiciones vigentes.
Para los inversores, la atención estará puesta en la evolución de las tasas, la liquidez en pesos, el comportamiento del riesgo país y la capacidad del Tesoro para cubrir sus próximos compromisos. Para el Gobierno, el desafío será sostener el refinanciamiento de la deuda sin que el costo financiero ni la concentración de vencimientos se conviertan en una fuente adicional de presión macroeconómica.
La conclusión: la licitación fue exitosa para renovar los vencimientos inmediatos y captar pesos adicionales, pero no equivale a una solución integral del financiamiento público. La prueba más exigente seguirá siendo conseguir los recursos necesarios para afrontar los pagos futuros, especialmente los denominados en dólares, en un contexto de mayor costo de crédito.
Fuentes: Infobae, 14 de octubre de 2026; Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía; TN; LA NACION; C5N.