Business
BlackRock apuesta a los RWA y marca su estrategia para la segunda mitad del año
Por qué el mayor gestor de activos del mundo está convirtiendo blockchain en infraestructura financiera —y qué viene después.
El movimiento que cambia las reglas del juego
BlackRock no está experimentando con blockchain. Ya lo integró.
La administradora de activos más grande del planeta, con cerca de 14 billones de dólares bajo gestión, acaba de presentar nuevos vehículos financieros on-chain vinculados a bonos del Tesoro estadounidense y fondos money market tokenizados. No es un piloto. No es un white paper. Es infraestructura operativa.
Este movimiento consolida lo que en los mercados tradicionales se conoce como RWA —Real World Assets—: la tokenización de activos del mundo físico (bonos, acciones, bienes raíces, materias primas) para que puedan existir, circular y liquidarse sobre redes blockchain. Una convergencia que, según los analistas, podría redefinir la arquitectura de los mercados globales en esta década.
Qué son los RWA y por qué importan ahora
Los Real World Assets tokenizados son representaciones digitales de instrumentos financieros tradicionales que viven en una cadena de bloques. En lugar de que un bono del Tesoro exista como un registro en un custodio centralizado, puede emitirse como un token, transferirse en segundos, fraccionarse y auditarse en tiempo real.
Las ventajas son concretas:
- Liquidez 24/7: los mercados de bonos tradicionales operan en horario bancario; los tokens no.
- Liquidación instantánea: se elimina el ciclo T+2 o T+3 habitual en renta fija.
- Acceso fraccionado: inversores con menor capital pueden acceder a instrumentos antes reservados para institucionales.
- Transparencia on-chain: cada movimiento queda registrado de forma inmutable.
JPMorgan, Goldman Sachs y Franklin Templeton llevan años explorando este territorio. Pero cuando BlackRock —con su peso sistémico, su influencia regulatoria y su acceso a los mayores fondos de pensiones del mundo— lanza productos tokenizados, la señal es diferente: el mercado se mueve.
La intuición de Larry Fink: el cómputo como materia prima estratégica
Junto a la expansión en RWA, el CEO de BlackRock, Larry Fink, planteó una idea que va más allá de las finanzas: la posibilidad de crear un mercado de futuros sobre potencia de cómputo.
La lógica es directa. En la era de la inteligencia artificial, la capacidad de procesamiento —los chips, los centros de datos, la energía que los alimenta— se convierte en un recurso escaso y estratégico, comparable al petróleo o al gas natural. Si eso es así, los mercados financieros deberían poder valorarla, cubrirla y especular sobre ella como lo hacen con cualquier commodity.
No es una idea menor. Es una tesis de inversión que posiciona a BlackRock en la intersección de tres de los temas más calientes del momento: inteligencia artificial, infraestructura digital y mercados de derivados.
La estrategia de BlackRock para el segundo semestre de 2025
1. Consolidar el liderazgo en RWA institucional
BlackRock no compite en el mismo terreno que los protocolos DeFi. Su estrategia apunta a ser el puente de confianza entre TradFi y blockchain para los grandes inversores institucionales: fondos soberanos, aseguradoras, fondos de pensiones.
El producto estrella en esta línea es BUIDL (BlackRock USD Institutional Digital Liquidity Fund), lanzado en 2024 sobre Ethereum, que ya superó los 500 millones de dólares en activos y sigue expandiéndose. En el H2 2025, el foco estará en escalar ese vehículo y replicar el modelo en otras jurisdicciones regulatorias —Europa y Asia Pacific son las más probables.
2. Diversificar los activos tokenizados más allá de la renta fija
Bonos del Tesoro y money market fueron el primer paso porque son los activos más líquidos y menos controversiales regulatoriamente. La siguiente ola apunta a:
- Crédito privado tokenizado: un mercado de 1,7 billones de dólares que históricamente fue ilíquido y opaco.
- Infraestructura y real estate: activos reales con flujos de caja predecibles, ideales para tokenización.
- Commodities: en línea con la tesis del cómputo como materia prima.
3. Posicionarse en la infraestructura de IA y cómputo
La apuesta por futuros sobre potencia de cómputo no es solo una idea académica. Implica que BlackRock está evaluando productos estructurados vinculados a la capacidad de procesamiento de IA, ya sea a través de derivados, ETFs temáticos o participaciones en infraestructura de centros de datos.
En el H2 2025, es esperable que esta tesis se materialice en al menos un vehículo financiero concreto —probablemente un fondo privado o un ETF— que permita exposición a la cadena de valor del cómputo de IA.
4. Trabajar con reguladores para construir el marco legal de los RWA
BlackRock sabe que su ventaja competitiva no es solo tecnológica: es regulatoria. La firma tiene décadas de relaciones con la SEC, la CFTC y los principales reguladores globales. En el segundo semestre, es muy probable que intensifique su rol de lobbying constructivo para definir los estándares de los RWA tokenizados antes de que lo hagan sus competidores.
Un marco regulatorio claro en EE.UU. y la UE desbloqueará billones de dólares de capital institucional que hoy está en espera.
5. Expandir Aladdin hacia el universo on-chain
Aladdin, el sistema de gestión de riesgos y portafolios de BlackRock que administra más de 21 billones de dólares en activos de terceros, es uno de los activos más subestimados de la compañía. La integración de datos on-chain en Aladdin convertiría a BlackRock en el sistema nervioso de los mercados tokenizados, con una ventaja de datos imposible de replicar a corto plazo.
El contexto macro que empuja esta estrategia
Hay tres fuerzas que hacen que este movimiento tenga sentido justo ahora:
Tasas de interés: con los bonos del Tesoro rindiendo entre 4% y 5%, los fondos money market tokenizados ofrecen rendimientos reales atractivos. Son el caso de uso más fácil de comunicar a un inversor institucional.
Regulación más clara: la aprobación de los ETF de bitcoin spot en EE.UU. a principios de 2024 fue una señal de que la SEC está dispuesta a crear marcos para activos digitales bajo supervisión tradicional. Los RWA son el paso siguiente natural.
Presión de eficiencia: en un contexto de márgenes comprimidos, la liquidación instantánea, la transparencia y la eliminación de intermediarios representan ahorros operativos reales para los grandes institucionales.
El riesgo que BlackRock no puede ignorar
La tokenización no viene sin fricciones. Los riesgos operativos de los contratos inteligentes, la fragmentación entre blockchains, la custodia de claves privadas a escala institucional y la incertidumbre regulatoria en mercados emergentes son variables que pueden ralentizar el despliegue.
Además, la narrativa del cómputo como commodity enfrenta un desafío de medición: ¿cómo se valúa un teraflop? ¿Qué índice de referencia usaría un futuro sobre capacidad de IA? Fink planteó la intuición; construir el instrumento financiero es otro proceso.
La conclusión que el mercado ya está leyendo
BlackRock no está apostando a que blockchain reemplace a los mercados tradicionales. Está apostando a que blockchain se convierta en la nueva infraestructura de los mercados tradicionales. Y en esa apuesta, llegar primero —con el peso y la credibilidad que tiene la firma— es la ventaja definitiva.
Para el segundo semestre de 2025, la estrategia se puede resumir en una frase: escalar lo que ya funciona, posicionarse en lo que viene.