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Entra en vigor el RIFL con una fuerte baja en las cargas patronales
El Gobierno Nacional ha puesto en marcha una de las medidas más esperadas por el sector empresarial para dinamizar el mercado de trabajo: el Régimen de Incentivo al Fomento Laboral (RIFL). A través del Decreto 315/2026, se oficializó un esquema de beneficios fiscales diseñado para revertir el estancamiento del empleo registrado en el sector privado.
Esta normativa, que cuenta con las firmas del presidente Javier Milei y los ministros Manuel Adorni, Sandra Pettovello y Luis Caputo, busca facilitar la incorporación de nuevos trabajadores mediante una quita drástica en los costos no salariales.
Claves del nuevo beneficio: ¿Cómo funciona el 5%?
La medida establece una ventana temporal estratégica para que las empresas regularicen o amplíen sus nóminas. Estos son los puntos principales:
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Plazo de adhesión: Los empleadores tendrán 12 meses —desde el 1° de mayo de 2026 hasta el 30 de abril de 2027— para registrar nuevas contrataciones bajo este esquema.
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Reducción de costos: Las contribuciones patronales para estos nuevos puestos se reducen al 5% total.
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Duración del beneficio: Esta alícuota preferencial se mantendrá vigente durante los primeros 48 meses (4 años) desde el alta laboral del trabajador.
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Contraste con el régimen general: Se trata de una reducción sustancial respecto de las tasas vigentes, otorgando una previsibilidad de costos a largo plazo para las pymes y grandes empresas.
Impacto en el mercado formal
El objetivo central del RIFL es terminar con años de parálisis en la creación de puestos de trabajo genuinos. Al reducir la «cuña fiscal», el Gobierno apuesta a que el costo de contratación deje de ser una barrera de entrada para los empleadores, incentivando especialmente la formalización de trabajadores en sectores que hoy operan en la informalidad.
Análisis de El Financiero Digital
La implementación del RIFL llega en un momento clave de la gestión económica, donde la baja del Riesgo País y la recuperación de activos locales (como el Merval e YPF) generan un ecosistema más propicio para la inversión real. La ventana de 12 meses obliga a las empresas a acelerar sus planes de expansión para capturar este beneficio de cuatro años de duración.
Fuentes: