Inversiones
Atlas GigaHub en Trelew: Proyecto que puede ser modelo para el país
Atlas GigaHub en Trelew: el agua que preocupa a los vecinos puede ser la que convierta al proyecto en un modelo para el país
El megaproyecto de Green Capital promete hasta u$s10.000 millones de inversión y posicionar a Chubut como polo de inteligencia artificial. Pero la falta de datos públicos sobre su consumo hídrico ya generó preocupación entre organizaciones locales. La buena noticia es que la tecnología existe para que el proyecto sea agua-positivo en lugar de agua-negativo — y que eso se logre depende, en gran medida, de que la ciudadanía participe ahora, mientras el proyecto todavía se está diseñando.
Un proyecto que todavía se está escribiendo
Atlas GigaHub no es una promesa vaga: tiene nombre, socios y un cronograma. Green Capital, la empresa polaca detrás de la iniciativa, firmó en julio de 2026 un memorándum de entendimiento (MoU) en la Embajada de Polonia en Buenos Aires junto a Schneider Electric, Wärtsilä, Envision Energy y Ore Energy, con la presencia del gobernador Ignacio Torres y representantes de PromArgentina. La empresa ya alquiló 130.000 hectáreas al sur de Trelew —pertenecientes a 14 propietarios—, bajo un contrato de derecho de superficie que contempla seis años de desarrollo y sesenta de operación.
Las cifras de inversión varían según la fuente (entre us3.300millonesyus3.300 millones y u s10.000 millones, según la etapa y el medio consultado), pero el operativo es claro en su ambición: la primera fase entraría en operación en 2029 con 300 MW de capacidad de procesamiento, y el plan completo apunta a 3.000 MW hacia 2033 — una escala que, de concretarse, superaría la capacidad instalada actual de todo el mercado argentino de datacenters, hoy en apenas 32 MW y concentrado en un 71% en la Ciudad de Buenos Aires.
Es importante subrayar algo que surge de casi todas las coberturas: lo firmado hasta ahora es un memorándum de entendimiento, no un contrato de construcción definitivo. El proyecto está en fase de búsqueda de financiamiento y de clientes que usarán la capacidad de cómputo, con inicio de obra recién proyectado para 2028. Esto significa que las condiciones ambientales y sociales del proyecto todavía se están negociando — y ahí es donde la participación ciudadana tiene margen real de incidencia.
La preocupación es válida, y ya está documentada
No hace falta especular: la inquietud por el agua ya fue planteada públicamente por organizaciones de la provincia. La ONG No a la Mina Esquel, con larga trayectoria en el seguimiento de proyectos extractivos en Chubut, señaló explícitamente que su mayor preocupación frente a Atlas GigaHub es la provisión de agua, «imprescindible para su funcionamiento», y remarcó que esos datos no fueron mencionados en los anuncios oficiales del proyecto. En la misma línea, un análisis publicado sobre el «costo oculto» de los centros de datos en Trelew concluyó que, hasta el momento, se desconoce qué tecnología de refrigeración usará Atlas GigaHub, cuánta agua necesitará, de dónde se extraerá, qué porcentaje se recirculará y qué ocurrirá con el agua utilizada — y advirtió que no alcanza con decir que el proyecto usará energía renovable si no se conoce, con la misma precisión, su huella hídrica.
Esta preocupación no es un capricho ni un rechazo automático a la inversión: es exactamente el tipo de pregunta que, si se responde bien y a tiempo, puede convertir a Atlas GigaHub en un caso de éxito en lugar de un conflicto. La experiencia internacional (Georgia y Arizona en Estados Unidos, Cerrillos en Chile) muestra qué pasa cuando esas respuestas llegan tarde: comunidades con agua turbia, agricultores compitiendo por el recurso con la industria digital, y proyectos frenados por calificaciones ambientales desfavorables después de haber avanzado sin condiciones claras. Chubut todavía está a tiempo de evitar ese guion.
Lo que ya juega a favor: el propio proyecto elige el camino de menor consumo de agua
Acá hay una buena noticia que conviene destacar, porque no siempre se lee así en la cobertura general. A diferencia de los datacenters clásicos en climas cálidos (Arizona, Texas, gran parte de Georgia), que dependen de la refrigeración evaporativa por necesidad térmica, los propios directivos de Green Capital plantearon el clima patagónico como argumento central del proyecto: temperaturas bajas que permiten «refrigeración natural la mayor parte del año», según explicaron en la presentación oficial. Eso técnicamente abre la puerta a sistemas que consumen mucha menos agua que el estándar de la industria. El desafío es que esa intención se traduzca en compromisos verificables — hoy no lo son, según lo relevado.
Los sistemas de refrigeración, explicados uno por uno
Para que la ciudadanía pueda evaluar qué le conviene exigir, vale la pena entender las opciones reales que maneja la industria hoy:
1. Refrigeración evaporativa (el estándar tradicional, el más sediento). Enfría el aire evaporando agua dulce de forma continua. Es eficiente en costo y energía, pero un informe de la Universidad de California advierte que puede evaporar hasta 9 litros de agua por cada kilowatt-hora consumido. Es la tecnología detrás de los conflictos de Georgia y Arizona. No hay indicios de que Atlas GigaHub la vaya a usar como sistema principal, dado el argumento climático que la propia empresa esgrimió, pero tampoco hay confirmación oficial de que la descarte.
2. Refrigeración por aire. No evapora agua: usa el aire ambiente, frío la mayor parte del año en la Patagonia, para disipar calor. Consume algo más de energía que la evaporativa, pero Chubut tiene precisamente lo que compensa esa diferencia: «los mejores rindes de viento del mundo», en palabras del propio gobernador, con energía eólica abundante y barata. Es la combinación más coherente con lo que la provincia ya está ofreciendo como ventaja competitiva. Su límite técnico: por sí sola deja de ser eficaz cuando la densidad de los racks supera los 80-100 kW, algo cada vez más común en cargas de trabajo de IA intensivas en GPU.
3. Refrigeración líquida directa al chip (Direct-to-Chip o DLC). Hace circular líquido —agua tratada, mezclas agua-glicol o refrigerantes— a través de placas frías en contacto directo con los procesadores. Es modular y fácil de sumar a infraestructura existente, y reduce el consumo de agua en más de un 40% frente a los sistemas tradicionales, según registros de la industria. Microsoft ya lo aplica en sus nuevos centros de datos en España bajo un diseño de circuito cerrado que no requiere agua extra para refrigerar — un antecedente directo de que «cero consumo adicional de agua» ya es una meta alcanzable, no una promesa a futuro.
4. Refrigeración por inmersión (Immersion Cooling). Sumerge directamente el hardware en un líquido dieléctrico que no conduce electricidad. Elimina los ventiladores, permite multiplicar la densidad de servidores por rack (hasta 120 kW) y ofrece la mayor eficiencia energética e hídrica del mercado, aunque exige una infraestructura y un mantenimiento más específicos. El mercado global de refrigeración líquida para datacenters —que incluye DLC e inmersión— se proyecta en expansión de us4.900millonesen2024aus4.900 millones en 2024 a u s21.300 millones para 2030, señal de que dejó de ser una tecnología de nicho.
5. Refrigeración por agua de mar (indirecta, sin evaporación). No es la panacea automática que sugiere la cercanía de Trelew al Atlántico —el agua salada corroe y obstruye los sistemas evaporativos si se usa directamente—, pero sí es viable como disipador térmico en circuito abierto: se toma agua fría del mar, se usa para enfriar y se devuelve sin evaporarla ni contaminarla, como ya hace Google en al menos un centro de datos costero. Para Trelew, esto podría combinarse con DLC o inmersión como una arquitectura híbrida propia de zona costera fría — algo que ningún otro polo de datacenters en el mundo tiene tan a mano.
¿Cuál es la mejor combinación para Chubut?
Con la información disponible, la combinación técnicamente más coherente para la provincia —y la que mejor aprovecha lo que Chubut ya tiene de sobra— sería refrigeración por aire y/o DLC de circuito cerrado como base, apoyada en la energía eólica local, con la opción de sumar agua de mar como disipador secundario en lugar de fuente evaporativa. Esa combinación evitaría prácticamente toda extracción de agua dulce de las cuencas locales, que es exactamente el punto que preocupa a los vecinos y a las organizaciones ambientales.
Es, además, un estándar que ya no es experimental: si Microsoft puede operar en España con cero consumo adicional de agua, no hay razón técnica para que Atlas GigaHub —que se presenta a sí mismo como un proyecto de «última generación», estándar Tier IV— no pueda comprometerse públicamente a lo mismo o a algo mejor, dadas las condiciones climáticas todavía más favorables de la Patagonia.
Lo que dicen los acuerdos firmados hasta ahora — y lo que todavía no dicen
Del memorándum de entendimiento y las presentaciones oficiales relevadas hasta la fecha, esto es lo que está confirmado públicamente:
- Firmantes: Green Capital, Schneider Electric, Wärtsilä, Envision Energy y Ore Energy, con el Gobierno de Chubut como parte política del acuerdo.
- Green Capital afirma haber realizado ya estudios de impacto ambiental y due diligence sobre las tierras arrendadas, aunque esos estudios no fueron difundidos públicamente en detalle.
- El proyecto avanza bajo el marco del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), que ofrece garantías de estabilidad jurídica y fiscal a la empresa por décadas.
- No hay, hasta el momento, información pública disponible sobre volumen de agua requerido, fuente de extracción, porcentaje de recirculación ni destino del agua utilizada.
- No se confirmó públicamente qué sistema de refrigeración se utilizará.
Esa última línea es la clave de todo: el silencio actual no es necesariamente un ocultamiento deliberado —el proyecto está en etapa de diseño de ingeniería, según la propia empresa—, pero sí es la ventana de oportunidad. Una vez que el contrato de construcción definitivo se firme, las condiciones técnicas quedan mucho más difíciles de modificar.
Por qué la participación ciudadana puede convertir esto en una oportunidad real
El RIGI y los memorandos de entendimiento se negocian a nivel de gobierno provincial y nacional, pero la instancia donde la ciudadanía chubutense tiene incidencia formal es la del estudio de impacto ambiental y su eventual audiencia pública, un mecanismo previsto en la legislación ambiental argentina para proyectos de esta envergadura. Ahí es donde vecinos, organizaciones como No a la Mina Esquel, productores agropecuarios de la cuenca y especialistas técnicos pueden pedir formalmente:
- La publicación completa del estudio de impacto ambiental, incluida la sección hídrica.
- Un compromiso explícito y auditable de «reposición hídrica» (water positive), similar al que ya aplican Microsoft y Amazon Web Services en regiones con estrés hídrico: devolver a la cuenca más agua de la que se consume, mediante reciclaje de aguas residuales o financiamiento de infraestructura hídrica local.
- Métricas públicas y periódicas de consumo de agua y energía una vez que la planta esté operativa, no solo al momento de la inauguración.
Esa exigencia no es antagónica a la inversión: es, de hecho, el mecanismo que puede convertir a Atlas GigaHub en el primer datacenter hyperscale de Sudamérica diseñado desde el inicio para no competir por agua con la población ni con la producción agropecuaria de la región — un diferencial que, bien comunicado, también le sirve a la empresa y a la provincia frente a futuros clientes internacionales cada vez más atentos a la huella hídrica de sus proveedores de cómputo.
Fuentes y dónde seguir investigando
- La Nación — «Una empresa polaca anuncia la construcción de un megacentro de datos en Chubut»: https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/una-empresa-polaca-anuncia-la-construccion-de-un-megacentro-de-datos-en-chubut-nid30072026/
- Letra P — «Un data center en Trelew busca convertir a Chubut en el segundo polo de infraestructura digital del país»: https://www.letrap.com.ar/politica/un-data-center-trelew-busca-convertir-chubut-el-segundo-polo-infraestructura-digital-del-pais-n5425465
- El Valle Online — «¿Por qué eligieron a Trelew para un data center de inteligencia artificial?» (verificación de cifras y detalles del MoU): https://www.elvalleonline.com.ar/por-que-eligieron-a-trelew-para-un-data-center-de-inteligencia-artificial/
- No a la Mina Esquel — postura de la organización ambiental sobre la falta de datos hídricos del proyecto: https://noalamina.org/argentina/chubut/item/259333-una-empresa-polaca-anuncia-la-construccion-de-un-megacentro-de-datos-al-sur-de-trelew
- Ciencia y Salud Natural — «El costo oculto de los Centros de Datos, Trelew, Chubut, Argentina» (comparativa con el mercado argentino de datacenters y preguntas hídricas abiertas): https://cienciaysaludnatural.com/el-costo-oculto-de-los-centros-de-datos-trelew-chubut-argentina/
- El Chubut — «Centros de Datos en la Patagonia II» (cronograma de fases e inversión): https://www.elchubut.com.ar/carta-del-lector/2026-8-21-10-44-0-centros-de-datos-en-la-patagonia-ii
- Provincia Noticias / Gobierno de Chubut — cobertura oficial del acto de firma del MoU y detalle de los paneles y firmantes: https://noticias.chubut.gob.ar/notas/gobierno/5018/torres-destaco-las-condiciones-de-chubut-para-convertirse-en-uno-de-los-principales-polos-de-infraestructura-digital-del-pais.html
- «Making AI Less Thirsty» (Li, Yang, Islam y Ren — UC Riverside / UT Arlington) — el estudio académico de referencia sobre huella hídrica de la inteligencia artificial, que estima el consumo de agua por refrigeración evaporativa y proyecta la demanda global de agua de la IA para 2027: https://arxiv.org/abs/2304.03271
- IT Reseller / ITresit — «Del aire al líquido: avances en refrigeración de data centers», que detalla el anuncio de Microsoft sobre datacenters en España con circuito cerrado de refrigeración líquida sin consumo adicional de agua: https://itresit.es/avances-refrigeracion-data-centers/
La recomendación para el lector interesado en seguir el tema: el paso siguiente y más concreto es monitorear la convocatoria a audiencia pública ambiental del proyecto (si se realiza) a través del Boletín Oficial de Chubut y la Secretaría de Ambiente provincial, que es donde formalmente se puede solicitar y discutir la información hídrica que hoy todavía no es pública.