Perspectivas
FGS: El fondo de los jubilados
El fondo de los jubilados: qué hay realmente dentro del FGS y por qué no es lo que parece
El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) figura en los informes oficiales con una valuación de más de USD 69.000 millones. Es un número que suena imponente, el mayor fondo soberano de América Latina según sus propios administradores. Pero cuando se mira adentro, la realidad es bastante más compleja: la mayor parte de ese dinero no es efectivo, no es oro, ni siquiera son acciones de empresas privadas. Es, en su enorme mayoría, deuda que el propio Estado argentino se prometió a sí mismo que algún día va a pagar.
Este es un análisis de qué hay realmente en el FGS, basado en los últimos informes oficiales de ANSES disponibles, correspondientes a diciembre de 2025 y marzo de 2026.
Qué es el FGS y de dónde salió
El FGS nació en 2007 por decreto y tomó su forma actual en 2008, cuando la Ley 26.425 eliminó las AFJP y transfirió todos sus activos al Estado. En ese momento, las carteras de las administradoras privadas valían unos USD 30.000 millones a precio de mercado. El Estado los absorbió, los incorporó al FGS y los puso bajo administración de ANSES.
Su misión formal es triple: actuar como reserva del sistema previsional para años de crisis, financiar proyectos productivos e infraestructura, y preservar el valor del patrimonio de los jubilados. En la práctica, como se verá, esas tres misiones compiten entre sí y ninguna se cumple del todo.
Los números reales: la cartera a diciembre de 2025
El informe oficial del Consejo del FGS con datos a diciembre de 2025 muestra la siguiente composición en dólares:
Títulos públicos nacionales: USD 52.614 millones Es el rubro más grande por amplia diferencia. Representa el 76% de toda la cartera. Son bonos que el Tesoro argentino le emitió al FGS a lo largo de los años: Bonares, Globales, bonos CER, bonos en pesos a tasa variable, y los viejos instrumentos heredados de los canjes de deuda como los Cuasipar y los Préstamos Garantizados. Al cierre de noviembre de 2025, solo en Bonares y Globales (los bonos soberanos más líquidos) el FGS tenía USD 12.793 millones de valor nominal.
Acciones: USD 11.347 millones El segundo componente. Representa alrededor del 16% de la cartera y está concentrado principalmente en dos sectores: energía (6,6% del total de la cartera) y servicios financieros (6,3%). Las principales posiciones son en Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, TGS (Transportadora de Gas del Sur), Pampa Energía, Ternium Argentina, YPF, Loma Negra y BYMA, entre otras.
Proyectos productivos e infraestructura: USD 2.781 millones Financiamiento para obras de energía, vivienda y producción. Representa el 4% de la cartera. Es el componente que más cayó en proporción en la última década: en 2015 era el 12,87% del fondo; en 2024 bajó al 4,26%.
Títulos emitidos por entes estatales: USD 1.446 millones Bonos de bancos provinciales, letras del BCRA y deuda de organismos públicos subnacionales. Otro componente de deuda estatal, aunque no del Tesoro nacional directamente.
Plazo fijo: USD 457 millones Depósitos en bancos. Creció fuerte entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, un 58,9%, como parte de un giro hacia mayor liquidez de corto plazo.
Fondos comunes de inversión: USD 158 millones Posición pequeña y decreciente.
Obligaciones negociables: USD 188 millones Deuda corporativa privada. Mínima participación.
Disponibilidades (cash real): USD 295 millones El efectivo disponible de inmediato. Es menos del 0,5% del total del fondo. Si hubiera que cubrir una emergencia en efectivo de manera inmediata, el fondo no tiene capacidad para responder.
El total y su valuación en dólares
Sumando todos los rubros, el FGS totalizaba aproximadamente USD 69.000 millones a fin de 2025. A marzo de 2026, el informe estadístico oficial indicó que el fondo pasó de 106,1 billones de pesos en diciembre de 2025 a 112,6 billones en marzo de 2026, un incremento del 6,1% trimestral. Sin embargo, ese período tuvo una inflación acumulada de alrededor del 9,4%, lo que significa que en términos reales el fondo perdió valor.
Medido en dólares al tipo de cambio oficial, el stock en pesos representa el 83% de la cartera, y si se convirtiera al tipo de cambio vigente, el FGS equivaldría a USD 76.356 millones, lo que implica una suba del 9,7% en moneda dura respecto a fines de 2025. Esa es la cifra que el Gobierno cita cuando habla de la «mejora» del fondo.
El problema de fondo: el Estado se debe plata a sí mismo
Más del 76% del FGS, unos USD 53.000 millones, son bonos que el Tesoro argentino le emitió al propio FGS. Técnicamente son activos del fondo, pero en la práctica son una promesa del Estado de pagarse a sí mismo. Si el Estado no puede pagar, esos bonos pierden valor o directamente se defaultean, y el fondo de los jubilados se evapora. Eso ocurrió parcialmente en 2001 y en 2020.
La situación se agrava si se mira la deuda pública total. La deuda externa bruta de Argentina al tercer trimestre de 2025 era de USD 316.935 millones a valor nominal. Los bonos que el Tesoro le debe al FGS representan aproximadamente el 17% de ese total. Cuando el Gobierno habla de «consolidar la deuda pública», se refiere exactamente a esto: si el Tesoro absorbiera el FGS, podría netear esa deuda intra-sector público y mostrar una reducción contable de aproximadamente USD 37.000 a 38.000 millones en el stock total de deuda, según estimaciones del secretario de Finanzas Pablo Quirno y de la Oficina de Presupuesto del Congreso. No es que la deuda desaparezca: es que dejaría de contarse dos veces.
Por qué «mejora» el FGS cuando baja el riesgo país
La mejora del FGS en los últimos dos años no fue por mayor recaudación de aportes, ni porque el Estado devolvió deuda ni porque se hicieron mejores inversiones. Fue, fundamentalmente, porque los bonos soberanos argentinos subieron de precio en el mercado secundario al bajar el riesgo país bajo el gobierno de Milei.
Si el FGS tiene USD 53.000 millones en bonos del Tesoro y esos bonos suben de precio en el mercado, la valuación del fondo sube. Si el riesgo país vuelve a subir o hay un default, esos bonos bajan y el fondo cae. Es una relación directa y mecánica. Como lo resumió el economista Ramiro Castiñeira: «hay gestión de la cartera, pero el grueso de la ganancia es simplemente por el colapso del riesgo país.»
Para ponerlo en perspectiva: cuando las AFJP fueron estatizadas en 2008, la cartera valía USD 30.000 millones. Diecisiete años después vale USD 69.000 millones. Eso implica una rentabilidad anualizada del 5% en dólares, inferior al cupón promedio de la deuda soberana argentina en ese período, porque hubo quitas en los canjes de deuda de 2005 y 2020 que golpearon al fondo.
La composición se fue deteriorando con el tiempo
Desde su creación, el FGS fue acumulando cada vez más bonos del Estado y menos activos privados o productivos. Hay tres mecanismos por los que esto ocurrió.
El primero es el financiamiento directo al Tesoro: en lugar de salir al mercado internacional a emitir deuda, el Estado argentino le colocó bonos al FGS a tasas convenientes. Es más fácil políticamente y no requiere convencer a inversores externos.
El segundo fue el canje forzado de bonos: en al menos una oportunidad, el Gobierno dispuso que los organismos del sector público, incluyendo el FGS, entregaran sus tenencias de bonos en dólares bajo ley extranjera (Globales) al Tesoro a cambio de recibir bonos en pesos. Con esa operación, activos dolarizados se convirtieron en activos nominados en moneda local, deteriorando la calidad de la cartera.
El tercero es la caída estructural de los proyectos productivos: el componente más «real» del fondo, el que financia obras de energía, vivienda e infraestructura, cayó del 12,87% en 2015 al 4% actual. Durante 2024 directamente no se otorgaron nuevos créditos de ANSES.
Las acciones: el Estado como accionista que nadie votó
El segundo rubro en importancia son las acciones, con USD 11.347 millones y alrededor del 16% de la cartera. Esta posición creció fuerte en los últimos dos años, y en los primeros meses de 2026 el FGS aumentó su participación en varias empresas importantes.
Según información surgida de presentaciones ante la SEC (el regulador bursátil de Estados Unidos) y la CNV, entre los movimientos más recientes se destacan: la participación en Grupo Financiero Galicia subió del 16,8% al 22,5%; en Loma Negra pasó del 5,33% al 9,2%; en TGS avanzó del 24% al 25,33%; en Banco Macro creció del 28,8% al 29,75%; en BYMA trepó del 3,34% al 8%.
Esto genera una paradoja llamativa: el gobierno de Javier Milei, que se define como el más liberal de la historia argentina, está aumentando la participación estatal en empresas privadas a través del FGS. En varios casos esa participación superó umbrales que obligan a designar directores en las asambleas de accionistas. El mercado observa con atención qué hay detrás de estos movimientos.
Hay que aclarar, sin embargo, que esas compras no se hicieron con dinero fresco sino con los rendimientos reinvertidos del fondo, y que pese al aumento de participación accionaria, el valor de mercado de esa cartera cayó entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, ya que el Merval en dólares bajó aproximadamente un 3% en ese período.
El cash real: menos del medio punto porcentual
El dato más revelador sobre la situación real del FGS es el nivel de liquidez inmediata: USD 295 millones de disponibilidades sobre una cartera de USD 69.000 millones. Eso es el 0,43% del total.
El límite formal establecido en los parámetros de inversión del fondo es más alto que eso. Pero desde 2018 esos parámetros no se cumplen. La Carta Orgánica del FGS establece límites de inversión que llevan más de ocho años sin respetarse: el máximo del 50% en títulos públicos nacionales lleva años superado (actualmente está en 76%), y las inversiones en instrumentos del exterior que no deberían superar el 10% son prácticamente inexistentes.
En síntesis
El FGS tiene activos por unos USD 69.000 millones, de los cuales:
- USD 52.614 millones (76%) son bonos del Tesoro argentino, es decir deuda que el Estado se debe a sí mismo.
- USD 11.347 millones (16%) son acciones de empresas privadas argentinas.
- USD 2.781 millones (4%) son proyectos productivos e infraestructura.
- USD 295 millones (menos del 0,5%) son efectivo disponible de inmediato.
Su «mejora» en los últimos dos años fue consecuencia directa de la baja del riesgo país, que elevó el precio de los bonos en cartera. Si el riesgo país sube o hay un default, la valuación cae en la misma proporción. No hay dinero nuevo, no hay recursos frescos, no hay una economía más robusta detrás: hay un precio de mercado que sube y baja con la confianza de los inversores en la capacidad de pago del Estado argentino.
Esa es la verdadera naturaleza del fondo de los jubilados.