Mercados
Dólar y bandas cambiarias: por qué el tipo de cambio se mantiene cerca de los $1.500
Desde abril de 2025, Argentina opera con un régimen de flotación del dólar dentro de bandas cambiarias. El sistema, anunciado por el ministro de Economía Luis Caputo y respaldado por el acuerdo con el FMI, establece un piso y un techo entre los cuales el tipo de cambio puede moverse libremente. El Banco Central solo está obligado a intervenir cuando se tocan esos límites.
En sus inicios, las bandas arrancaron en un rango de $1.000 a $1.400. Hasta diciembre de 2025 se ajustaban a un ritmo de ±1% mensual. Desde enero de 2026, el deslizamiento pasó a estar atado a la inflación (dato del INDEC de dos meses atrás). Con ese mecanismo, el techo de la banda en estos días de agosto de 2026 se ubica cerca de los $1.850, mientras que el piso ronda los $750.
Sin embargo, la realidad del mercado muestra otra cosa.
El dólar “real” que quiere el Gobierno
El mayorista cierra consistentemente en la zona de los $1.495 – $1.500. El 5 de agosto, por ejemplo, terminó en $1.496,50, muy cerca de su récord nominal reciente pero sin perforar el umbral psicológico de los 1.500 pesos.
No es casualidad. Caputo ya había anticipado su preferencia meses atrás. En octubre de 2025 declaró que se sentía “cómodo” e incluso “más que cómodo” con un dólar en torno a los $1.500. Esa frase dejó de ser una opinión y se transformó en una guía de política.
Cómo se “pisa” el tipo de cambio
Aunque el esquema de bandas permite, en teoría, que el dólar suba hasta cerca de los $1.850 sin que el BCRA esté obligado a vender reservas, el Gobierno está interviniendo de manera activa para evitar que se escape de la zona de los $1.500.
La estrategia combina varias herramientas:
- Oferta de cobertura a través de instrumentos dólar linked y contratos de futuros. Analistas estiman que el “paredón” de cobertura se acerca a los u$s 9.000 millones.
- Intervenciones del Tesoro en el mercado de contado y en los mercados financieros, muchas veces a través de bancos públicos.
- Señales claras cuando el tipo de cambio se acerca a los $1.500: aparecen ventas o mayor colocación de letras atadas al dólar que frenan la presión alcista.
El resultado es un tipo de cambio que flota, pero dentro de un corredor mucho más estrecho que el que marcan las bandas oficiales. El Gobierno prioriza la estabilidad del dólar como ancla antiinflacionaria, aunque eso implique resignar mayor acumulación de reservas o aceptar un tipo de cambio real más apreciado.
El dilema de fondo
Mantener el dólar cerca de los $1.500 ayuda a sostener la desaceleración de precios y a preservar el carry trade que atrae capitales de corto plazo. Pero también genera tensiones: reduce el incentivo a liquidar exportaciones, complica la acumulación de reservas y deja al esquema de bandas con un techo teórico que, en la práctica, no se usa.
Por ahora, Caputo y el equipo económico parecen dispuestos a sostener esta estrategia. El mensaje del mercado es claro: las bandas existen, pero el verdadero tope lo pone el Gobierno. Y hoy ese tope sigue estando alrededor de los 1.500 pesos.