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Dónde están los $4 billones del Tesoro: la reconstrucción

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Un excedente de casi $4 billones que el Tesoro Nacional captó en su licitación de deuda del 29 de julio no apareció donde debía y terminó escalando de una duda técnica del mercado a una denuncia penal contra el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Con datos oficiales del BCRA, informes de consultoras y las explicaciones que fue dando el propio Palacio de Hacienda, se puede reconstruir con bastante precisión el recorrido real de esos fondos, aunque persiste la pregunta de fondo que dejó instalada la city: por qué el Gobierno no lo explicó así desde el primer día.

El origen de la cifra está en la licitación de deuda del 29 de julio, cuando la Secretaría de Finanzas recibió ofertas por $13,98 billones y terminó adjudicando $12,21 billones en efectivo, muy por encima de los aproximadamente $8 billones que vencían ese día. Ese excedente de financiamiento neto —equivalente a unos US$2.600 millones al tipo de cambio financiero— es lo que en el mercado se conoció como «los $4 billones». Sobre el porcentaje exacto de renovación hay una diferencia entre las fuentes que conviene señalar: mientras la mayoría de los medios habló de un rollover de 144,5%, Infobae citó fuentes de Economía que hablaron de 114,53%. La discrepancia no está saldada públicamente y probablemente responda a bases de cálculo distintas, pero conviene tomar ambas cifras con esa salvedad hasta que el propio Ministerio publique una métrica única.

El descuadre se detectó por el lugar habitual donde debía reflejarse ese dinero: la cuenta del Tesoro en el Banco Central. Según los propios datos del BCRA, esos depósitos venían en $8,5 billones el jueves 30 de julio y, después de liquidarse la licitación, bajaron a $8,3 billones el viernes siguiente, en lugar de subir en la magnitud esperada. La consultora Eco Go fue la que puso el número más preciso sobre la mesa: calculó que los depósitos del Tesoro en el BCRA deberían haber aumentado en $3,8 billones ese día, pero en los hechos cayeron $0,3 billones, lo que deja una diferencia de $4,1 billones sin explicación inmediata. Por su parte, la consultora 1816 había detectado un patrón similar mirando otra serie: los depósitos del Tesoro habían pasado de unos $3 billones a apenas $260.000 millones tras la licitación, pese a que el financiamiento neto obtenido había sido mucho mayor.

La primera respuesta pública sobre el destino de esos fondos llegó de la peor manera posible para el Gobierno. En su conferencia de prensa periódica, un periodista de Bloomberg le preguntó directamente a Bausili adónde habían ido los $4 billones, y el titular del BCRA respondió que no tenía respuesta porque era una pregunta que le correspondía al Tesoro, y agregó la frase que terminó viralizada: no creía que hubieran desaparecido, que tal vez no los había traído a la entidad, y que estaba seguro de que si se buscaba bien, en algún lado estaban, porque eran demasiados como para no encontrarlos. La frase, pensada quizás como una salida informal, funcionó como combustible para la polémica durante todo el fin de semana.

Recién el lunes siguiente, y ante la consulta directa de Infobae, el Ministerio de Economía ofreció la explicación técnica completa. Según fuentes del Palacio de Hacienda, no hay que asociar automáticamente un rollover elevado con un impacto en la liquidez, porque quien administra la liquidez del sistema es el BCRA y no el Tesoro. La decisión de Finanzas fue priorizar estirar los plazos de la deuda al menor costo posible, pero sin agravar la escasez de pesos que ya existía en los bancos en ese momento. Por eso, buena parte de los $4 billones no se giró a la cuenta del Tesoro en el Banco Central —donde queda inmovilizada a tasa cero y sale de circulación— sino que se destinó a bancos comerciales, y en particular, según pudo reconstruir Eco Go y confirmó después La Política Online con fuentes propias, al Banco Nación. Desde allí, la entidad pública volvió a prestar esos mismos pesos al sistema financiero a través del mercado de cauciones, en el momento justo en que las tasas de muy corto plazo se habían tensionado por la propia licitación.

El mecanismo, explicado en criollo, funcionó así: el Tesoro le sacó pesos de más a los bancos pagando una tasa alta en la licitación, dejó al sistema con menos liquidez de la que necesitaba para operar con normalidad, las tasas de caución se dispararon como reacción inmediata, y entonces el propio Gobierno tuvo que usar al Banco Nación como bombero para devolverle esa plata al sistema, prestándola más barata de lo que la había pagado para retirarla. El economista Alejandro Giacoia, de EconViews, coincidió con esa lectura: explicó que si el Tesoro hubiera depositado esos fondos en el BCRA como es habitual, habría quedado menos liquidez disponible y eso podría haber empujado la tasa de interés todavía más arriba; dejarlos en el Banco Nación evitó ese efecto. Pero no todo el mercado quedó conforme con la maniobra. Una fuente consultada en off the record por Infobae cuestionó la lógica de fondo: si el objetivo original era retirar pesos excedentes para que no terminaran presionando sobre el dólar, no tenía sentido haber sacado tanta liquidez como para forzar una suba de tasas que después hubo que corregir devolviendo la misma plata al sistema.

El costado fiscal y crediticio de la operación también quedó documentado en el informe de Eco Go. Según la consultora, aunque los depósitos totales del Tesoro en el sistema financiero llegaban a $14 billones según el último dato disponible de mayo, no se trata de fondos íntegramente líquidos y disponibles para gasto corriente, sino más bien de un fondeo de mayor plazo para el Banco Nación. Eso deja dos efectos posibles: uno fiscal, si esos pesos terminan cancelando deuda flotante del Estado con proveedores, lo que impactaría en sectores como construcción, industria y comercio; y otro crediticio, si el mayor fondeo del banco público habilita líneas de refinanciamiento o préstamos subsidiados que terminen estimulando el consumo. Ninguno de los dos efectos fue confirmado oficialmente por el Gobierno hasta el cierre de esta nota.

La polémica escaló definitivamente el lunes, cuando la diputada Marcela Pagano —ex Libertad Avanza, hoy al frente de un monobloque propio llamado Coherencia— presentó una denuncia penal contra Caputo, Bausili y otros funcionarios de Hacienda, Finanzas y la Tesorería General de la Nación. El escrito judicial los imputa por malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario público, defraudación por administración fraudulenta agravada y, de manera subsidiaria, peculado y malversación culposa. Según el texto de la denuncia, los hechos consisten en la salida del circuito legal de administración financiera —la cuenta del Tesoro Nacional en el BCRA— de una masa de fondos públicos de aproximadamente $4 billones. Pagano lo resumió en la red X con una frase directa: sostuvo que la plata de los argentinos no se pierde, no se esconde ni se administra en una caja negra. La respuesta de Caputo llegó rápido y en el mismo tono combativo: anunció que le iniciará una querella por calumnias a la legisladora por imputarle falsamente la comisión de un delito, y agregó que donará a una institución de bien público cualquier monto que le corresponda cobrar. La causa quedó ahora en manos de la Justicia federal, que deberá determinar si el circuito descripto constituye una irregularidad penal o si se ajusta a la operatoria habitual de administración de la deuda pública, tal como sostiene el Gobierno.

Con toda esta información se puede armar una reconstrucción razonablemente clara de dónde estuvo la plata en cada momento. El jueves 30 de julio, antes de la licitación, el Tesoro tenía $8,5 billones depositados en su cuenta del BCRA. El viernes 31, después de liquidarse la operación, esa cuenta bajó a $8,3 billones en lugar de subir a los cerca de $12,1 billones que hubiera implicado sumar el excedente completo. La diferencia, de entre $4 billones y $4,1 billones según la consultora que se tome como referencia, no ingresó al circuito habitual del Tesoro en el Banco Central sino que fue depositada en cuentas que el organismo mantiene en bancos comerciales, principalmente en el Banco Nación. Desde esa cuenta, la entidad presidida por Darío Wasserman salió a prestar esos mismos pesos al resto de las entidades financieras a través de operaciones de caución, en un movimiento que buscó bajar la tasa de interés de corto plazo que la propia licitación había hecho subir. Los pesos, entonces, no desaparecieron en ningún momento: cambiaron de circuito contable, de la órbita del BCRA a la del sistema bancario comercial, y desde ahí volvieron a circular entre las entidades financieras. Lo que no hubo, al menos hasta el cierre de esta nota, fue una comunicación oficial y proactiva de ese recorrido antes de que se instalara la polémica; la explicación llegó recién después de las preguntas de la prensa y de la denuncia judicial, no antes.

Ese último punto es, probablemente, el más relevante de todo el episodio para pensar hacia adelante. Fuentes de Economía le aseguraron a Infobae que, cuando el contexto de liquidez se distienda, esos $4 billones podrían volver a la cuenta del Tesoro en el Banco Central, algo que no depende de una fecha fija sino de la evolución de las tasas y de la demanda de dinero en el sistema. En un año en el que el Gobierno viene sosteniendo niveles de refinanciamiento de deuda superiores al 120% desde mayo, y con antecedentes de maniobras similares —la propia La Política Online recordó el desarme de las Lefis del año pasado como un episodio de descoordinación comparable, aunque de mayor escala—, la discusión de fondo no es tanto si el dinero existe, sino si el Tesoro y el BCRA van a empezar a informar estos movimientos de manera sistemática y con la misma velocidad con la que anuncian el resultado de cada licitación. Mientras eso no ocurra, cada nuevo excedente de una colocación de deuda corre el riesgo de repetir el mismo ciclo: primero la duda del mercado, después la explicación a cuentagotas, y recién al final una reconstrucción hecha por consultoras privadas y periodistas en lugar de por el propio Estado.

Infobae – Economía explicó por qué depositó los fondos en bancos comerciales: https://www.infobae.com/economia/2026/08/10/economia-explico-por-que-deposito-4-billones-en-bancos-comerciales-en-lugar-de-inmovilizarlos-en-su-cuenta-del-banco-central/

Infobae – Denuncia penal de Marcela Pagano contra Caputo y Bausili: https://www.infobae.com/economia/2026/08/10/el-cruce-entre-luis-caputo-y-la-diputada-marcela-pagano-por-el-destino-de-fondos-del-tesoro/

La Política Online – Reconstrucción del circuito Tesoro-Banco Nación: https://www.lapoliticaonline.com/economia/los-4-billones-que-no-aparecian-en-el-central-terminaron-en-el-nacion-para-devolverle-liquidez-a-los-bancos/

La Política Online – Nota original sobre la respuesta de Bausili: https://www.lapoliticaonline.com/economia/misterio-por-los-dolares-y-los-pesos-del-tesoro-bausili-dijo-que-en-algun-lado-estan/

Informate Salta – Reconstrucción con datos de la consultora 1816: https://informatesalta.com.ar/gobierno/donde-estan-los–4-billones-que-no-aparecen–misterio-en-la-cuenta-del-tesoro-del-banco-central_a6a778d0e20bea1fccba8ea65

Perfil – Confirmación de las cifras de la licitación: https://www.perfil.com/noticias/economia/el-banco-central-no-pudo-dar-precisiones-sobre-un-sobrante-de-4-billones-en-algun-lado-estan.phtml

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