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Inflación debajo del 2%, pero el consumo sigue sin repuntar
La inflación se mantiene debajo del 2%, pero el consumo sigue sin repuntar: las señales que preocupan a la economía argentina
Las ventas de consumo masivo acumulan una caída del 2,7% en 2026 y los supermercados registraron retrocesos reales en agosto. Mientras los precios aumentan a un ritmo menor que en etapas anteriores, los salarios, el crédito y la actividad productiva todavía muestran dificultades para consolidar una recuperación.
La economía argentina enfrenta una brecha cada vez más relevante entre la evolución de los precios y el comportamiento del consumo. Aunque la inflación interanual se moderó frente a los niveles de años anteriores, las familias y las empresas todavía no muestran una recuperación generalizada de su capacidad de compra y de sus ventas.
El último dato oficial disponible al 29 de octubre corresponde a septiembre. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó una inflación mensual del 1,9%, una variación acumulada del 23,6% en los primeros nueve meses del año y un incremento interanual del 33,4%.
Sin embargo, el dato mensual no mostró una nueva desaceleración: el IPC había sido del 1,7% en agosto. Esto significa que, si bien el ritmo de aumento de los precios continúa muy por debajo de los registros de períodos de mayor inflación, en septiembre volvió a acelerarse levemente.
La pregunta central es qué sucede con la economía cotidiana cuando los precios aumentan a un ritmo más moderado, pero las ventas, los ingresos reales y el financiamiento de los hogares todavía no logran acompañar de manera sostenida.
Los últimos indicadores disponibles ofrecen una respuesta desigual: hay sectores que muestran mejoras puntuales, pero el consumo masivo continúa en terreno negativo y la recuperación de la actividad todavía no alcanza a toda la economía.
El consumo masivo acumula una caída del 2,7% en el año
Uno de los indicadores más directos para observar el comportamiento de los hogares es el volumen de productos vendidos en supermercados, autoservicios, mayoristas, farmacias, comercios tradicionales y plataformas digitales.
De acuerdo con el relevamiento de la consultora Scentia publicado el 22 de octubre, el consumo masivo cayó un 1,2% interanual en septiembre. En la comparación mensual, las ventas retrocedieron un 1% frente a agosto y el acumulado de los primeros nueve meses de 2026 registró una contracción del 2,7%.
El resultado muestra que la mejora del consumo todavía no se consolida. Aunque la caída interanual de septiembre fue menos pronunciada que la de agosto, el mercado continúa sin recuperar el volumen de ventas del año pasado.
La evolución también fue diferente según el canal comercial.
Los autoservicios independientes registraron una baja interanual del 3,7%, los mayoristas retrocedieron un 3,4% y los supermercados cayeron un 2,6%. En sentido contrario, las ventas por comercio electrónico aumentaron un 30,5% y las farmacias crecieron un 8,8% interanual.
Estas diferencias reflejan que no todos los segmentos del consumo se comportan de la misma manera. El crecimiento de determinados canales no alcanza, por sí solo, para revertir la caída del conjunto del mercado.
También hay diferencias entre categorías. En septiembre, los productos perecederos registraron una contracción interanual del 10,2% y las bebidas sin alcohol retrocedieron un 8%. Los productos de desayuno y merienda cayeron un 5,2%, mientras que los artículos de higiene y cosmética disminuyeron un 3,1%.
La alimentación mostró un desempeño más favorable dentro del relevamiento, con un crecimiento interanual del 1,7% durante septiembre. Aun así, el balance general siguió siendo negativo.
Supermercados y mayoristas: las cifras oficiales confirman las dificultades
Los datos del INDEC permiten complementar el relevamiento privado con estadísticas de ventas a precios constantes, es decir, descontando el efecto de las variaciones de precios.
En agosto, las ventas de los supermercados disminuyeron un 3,7% frente al mismo mes de 2025. El acumulado de enero a agosto registró una caída del 2,8%. Además, la serie desestacionalizada retrocedió un 0,8% respecto de julio y la tendencia-ciclo bajó un 0,3%.
Los autoservicios mayoristas presentaron una evolución similar: las ventas reales cayeron un 3,6% interanual en agosto y acumularon una disminución del 2,9% durante los primeros ocho meses del año. En la comparación mensual desestacionalizada, el retroceso fue del 1,2%.
Los centros de compras mostraron una excepción parcial. En agosto, sus ventas reales crecieron un 3,7% interanual y avanzaron un 3,3% respecto de julio en la serie desestacionalizada. Sin embargo, el acumulado de los primeros ocho meses del año todavía reflejaba una baja del 1,2%.
La comparación entre canales ayuda a entender por qué no alcanza con observar un único indicador para diagnosticar el consumo. Algunos segmentos pueden recuperarse mientras otros continúan perdiendo volumen.
También es importante distinguir las ventas nominales de las ventas reales. Una facturación mayor en pesos no implica necesariamente que los comercios estén vendiendo más productos: parte del aumento puede responder a los precios más elevados.
Inflación moderada no significa recuperación inmediata del poder adquisitivo
La desaceleración inflacionaria puede facilitar la planificación de gastos y reducir la incertidumbre sobre los precios. Pero no garantiza que los hogares recuperen automáticamente el nivel de consumo que tenían antes.
Para que eso ocurra, los ingresos deben evolucionar de manera suficiente frente al costo de vida, y esa mejora debe llegar a una proporción amplia de trabajadores y hogares.
El dato de septiembre muestra que los precios aumentaron un 1,9% en el mes y un 33,4% interanual. Dentro de la canasta del IPC, los servicios regulados registraron aumentos del 2,3%, mientras que los servicios en conjunto subieron un 2,4%. Los bienes aumentaron un 1,7%.
Las tarifas de servicios públicos avanzaron un 3,1%, educación subió un 3% y salud registró un incremento del 2,4%. Alimentos y bebidas no alcohólicas, un rubro de fuerte incidencia en el presupuesto familiar, aumentó un 2%.
La composición de los aumentos es importante porque los hogares no pueden ajustar todos sus gastos de la misma manera. Una suba en servicios esenciales puede reducir el dinero disponible para compras discrecionales, indumentaria, recreación o renovación de bienes durables.
Por eso, el impacto económico de la inflación no depende únicamente del porcentaje general, sino también de qué precios suben, cómo evolucionan los ingresos y qué proporción del presupuesto se destina a gastos difíciles de postergar.
El próximo IPC, correspondiente a octubre, será publicado por el INDEC el 12 de noviembre. Hasta entonces, no existe un dato oficial definitivo que permita establecer cómo cerró la inflación de ese mes.
Los salarios reales y el crédito agregan presión sobre las familias
El ingreso disponible es otro factor central para explicar la debilidad del consumo.
El índice de salarios del INDEC correspondiente a julio registró un aumento mensual del 2,8% y una variación interanual del 36,2%. Sin embargo, esas cifras son nominales y no permiten afirmar, por sí solas, que todos los trabajadores hayan recuperado poder adquisitivo. Para establecerlo es necesario comparar las variaciones salariales y de precios correspondientes al mismo período, distinguiendo además entre trabajadores registrados, públicos y no registrados.
Un seguimiento de indicadores elaborado por Fortress Consulting a partir de fuentes oficiales estimó que, en julio, el salario real del sector privado registrado se ubicaba un 3,1% por debajo del nivel de un año antes, mientras que el salario público registraba una caída real del 2,1%.
La diferencia entre el aumento nominal y la evolución real explica por qué una mejora expresada en pesos no necesariamente se traduce en una mayor capacidad de compra.
El crédito al consumo constituye otra señal de alerta. Según el mismo monitor, los préstamos personales y las financiaciones con tarjeta de crédito en pesos, medidos en términos reales, se encontraban un 9,6% por debajo del nivel de septiembre de 2025.
Cuando los ingresos disponibles son limitados y el financiamiento pierde capacidad de compra, las familias tienen menos margen para anticipar gastos, financiar bienes durables o compensar temporalmente una caída de sus ingresos.
Además, el deterioro de la capacidad de pago puede reflejarse en un aumento de la mora. El monitor citado registró una suba interanual de la morosidad de los hogares con entidades financieras durante los datos de julio y agosto. Este indicador debe interpretarse con cuidado, porque no mide directamente el consumo, pero sí aporta información sobre las dificultades financieras de las familias.
En conjunto, ingresos reales, crédito y mora ayudan a explicar por qué una inflación más moderada puede convivir con un consumo todavía debilitado.
La actividad económica muestra señales mixtas
La situación del consumo tampoco puede separarse del comportamiento general de la producción y el empleo.
El último Estimador Mensual de Actividad Económica disponible corresponde a agosto. El INDEC informó una variación mensual desestacionalizada del 0,1%, un movimiento positivo, aunque reducido. Un avance mensual de esa magnitud no alcanza para establecer por sí solo que la economía haya ingresado en una recuperación sostenida.
La industria manufacturera también mostró una evolución dispar. Según el monitor de actividad real de Fortress Consulting, basado en fuentes oficiales, la producción industrial cayó un 3,2% interanual en agosto, aunque aumentó un 1,9% respecto de julio en la serie mensual.
La construcción registró una caída interanual del 4,4% en agosto, de acuerdo con el mismo seguimiento. En cambio, algunos indicadores de septiembre presentaron mejoras: los despachos de cemento aumentaron un 4,5% interanual y las ventas minoristas de comercios pyme registraron una variación positiva del 0,3%.
Estas cifras no describen una economía completamente paralizada ni una recuperación generalizada. Muestran una actividad heterogénea, con diferencias entre sectores y entre las comparaciones mensuales e interanuales.
Para evaluar si la mejora se consolida será necesario observar si las variaciones positivas se sostienen durante los próximos meses y si se traducen en mayor producción, empleo e ingresos.
Qué deberían mirar las empresas en los próximos meses
Para las empresas, el escenario plantea un desafío comercial: adaptar inventarios, precios, promociones y condiciones de financiamiento a un mercado en el que los consumidores pueden seguir priorizando gastos esenciales.
La caída de ventas reales en supermercados y mayoristas sugiere que la facturación nominal no debería utilizarse como único indicador de desempeño. También conviene seguir el volumen de unidades vendidas, el ticket promedio, la frecuencia de compra y los cambios en la composición de la demanda.
En el caso de las pymes, la evolución del consumo puede ser determinante para la rentabilidad y la necesidad de capital de trabajo. Si las ventas se debilitan, las empresas pueden enfrentar una combinación de menores ingresos reales, costos financieros elevados y mayores dificultades para sostener sus márgenes.
Por otra parte, las mejoras puntuales en algunos canales o sectores muestran que todavía existen oportunidades comerciales, aunque no necesariamente se distribuyen de manera uniforme entre rubros, regiones y tipos de empresas.
Los datos de los próximos meses permitirán comprobar si el consumo comienza a recuperarse a medida que se modera la inflación o si la debilidad de los ingresos continúa limitando la demanda.
Qué datos serán clave antes de fin de año
Hay cuatro indicadores que conviene seguir para evaluar si la economía comienza a mostrar una recuperación más amplia:
- Inflación de octubre: el INDEC publicará el IPC el 12 de noviembre. Será importante observar tanto el índice general como la evolución de alimentos y servicios.
- Consumo de septiembre y octubre: los datos oficiales de supermercados y mayoristas permitirán contrastar la evolución de los canales con el relevamiento privado de consumo masivo.
- Salarios reales y empleo: la mejora de los ingresos debe verificarse después de descontar la inflación y considerar la evolución del empleo registrado y no registrado.
- Industria, construcción y crédito: estos indicadores ayudarán a determinar si la actividad y la capacidad de compra avanzan de forma sostenida o si las mejoras continúan concentradas en determinados sectores.
La combinación de esos datos permitirá construir una imagen más completa de la economía real que la que ofrece el IPC por sí solo.
La conclusión: el desafío es convertir la desinflación en recuperación
La Argentina atraviesa una etapa en la que la inflación interanual se mantiene muy por debajo de los niveles de años anteriores, pero el consumo masivo todavía no logra recuperar el terreno perdido.
Las ventas relevadas por Scentia acumularon una caída del 2,7% durante los primeros nueve meses de 2026. Los supermercados y mayoristas también mostraron retrocesos reales en agosto, mientras que los salarios reales y el crédito al consumo exhibieron señales de debilidad en los últimos datos disponibles.
Al mismo tiempo, algunos indicadores mensuales de actividad y determinados canales comerciales registraron avances. Esa heterogeneidad obliga a evitar conclusiones absolutas: no todos los sectores evolucionan igual y un dato positivo aislado no alcanza para confirmar un cambio de tendencia.
La cuestión central para el cierre del año será determinar si la moderación de los precios empieza a traducirse en una mejora más amplia de los ingresos, el consumo y la producción.
En definitiva, la desinflación es una condición importante para estabilizar la economía, pero la recuperación del poder adquisitivo y de la demanda requiere que los ingresos reales y la actividad acompañen ese proceso. Los próximos indicadores permitirán saber si esa transición comienza a consolidarse o si la economía continúa avanzando a distintas velocidades.
Fuentes consultadas
- INDEC — Índice de Precios al Consumidor, septiembre de 2026: https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-Tema-3-5-31
- INDEC — Portal de estadísticas oficiales, actividad económica, industria y ventas comerciales: https://www.indec.gob.ar/
- INDEC — Calendario de difusión estadística del segundo semestre de 2026: https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/publicaciones/calendario_2sem2026.pdf
- La Nación — El consumo masivo cayó 1,2% en septiembre, datos de Scentia: https://www.lanacion.com.ar/economia/el-consumo-masivo-cayo-12-en-septiembre-nid22102026/
- Fortress Consulting — Monitor de actividad real, salarios, crédito y producción: https://fortressconsulting.com.ar/monitor
- Chequeado — Inflación de septiembre: https://chequeado.com/nota/la-inflacion-de-septiembre-fue-del-19-y-acumula-236-en-lo-que-va-del-ano/