Perspectivas
Milei prepara una “bazooka” financiera para 2027 y apuesta todo a 2028
El Presidente aseguró en París que la Argentina contará con herramientas por unos US$75.000 millones para enfrentar eventuales episodios de presión cambiaria durante el año electoral. La cifra combina reservas, swaps y posiciones en futuros, aunque no todo ese monto representa dólares líquidos disponibles para intervenir de manera inmediata. Al mismo tiempo, Milei volvió a vincular la continuidad de su programa económico con las elecciones de 2027 y afirmó que, si su Gobierno es reelecto, 2028 será “el mejor año económico de la historia”.
Javier Milei llevó a París un mensaje destinado directamente a los inversores internacionales: la Argentina quiere llegar al año electoral de 2027 con un respaldo financiero suficiente para atravesar eventuales episodios de volatilidad cambiaria y, al mismo tiempo, convencer al mercado de que el programa económico tendrá continuidad. Durante su exposición ante empresarios e inversores en la sede de la OCDE, el Presidente afirmó que en Argentina “las elecciones son temporadas de maniobras desestabilizadoras” y sostuvo que el Gobierno está preparado para enfrentar esos episodios. Según su explicación, la denominada “bazooka” suma unos US$20.000 millones de compras de reservas, US$20.000 millones correspondientes al swap con Estados Unidos, otros US$20.000 millones vinculados al swap con China y una posición de US$15.000 millones en el mercado de futuros. La suma da US$75.000 millones, aunque la composición del paquete es mucho más compleja que una simple disponibilidad de US$75.000 millones en efectivo.
Ese punto es central para entender el verdadero poder de fuego financiero. El Banco Central informó que las reservas internacionales habían alcanzado US$49.412 millones al 22 de septiembre, mientras que el último informe mensual disponible indicó que las reservas cerraron agosto en US$48.259 millones. En agosto, además, el BCRA compró US$770 millones en el mercado de cambios y las reservas aumentaron US$660 millones. Es decir, existe un volumen significativo de reservas, pero su evolución depende también de pagos de deuda, movimientos de organismos internacionales, valuación de activos y otras operaciones. El propio BCRA informó que durante agosto hubo pagos de intereses y cargos al FMI por US$857 millones, entre otros movimientos que afectaron el stock.
Los swaps requieren todavía más precisión. El acuerdo con China fue renovado en agosto por RMB130.000 millones, aproximadamente US$19.000 millones, y extendido de tres a cinco años. Sin embargo, el propio BCRA aclaró que permanece vigente una activación por RMB35.000 millones, equivalentes a unos US$5.000 millones, iniciada en 2023. Por lo tanto, el monto total del acuerdo no debe interpretarse automáticamente como dólares líquidos disponibles para vender en el mercado argentino. En el caso del acuerdo con Estados Unidos, el BCRA había informado en enero de 2026 que había cancelado las operaciones realizadas durante 2025 bajo el mecanismo de estabilización cambiaria por US$20.000 millones.
La otra pieza de la “bazooka” son los futuros de dólar. Milei habló de una posición de US$15.000 millones y sostuvo que esa herramienta permitiría absorber una parte importante de los pesos existentes si hubiera una fuerte demanda de dólares. Pero financieramente los futuros no equivalen a tener US$15.000 millones en una caja. Son contratos que fijan precios futuros del tipo de cambio y que normalmente se liquidan por diferencias en pesos. Pueden funcionar como instrumento de cobertura e intervención financiera, pero no son equivalentes a reservas internacionales utilizables para afrontar directamente una corrida. Infobae señaló, además, que existe discusión entre analistas sobre la magnitud y el alcance de la posición mencionada por el Presidente.
El Gobierno llega a este escenario después de haber acumulado una cantidad importante de divisas durante 2026. Luis Caputo proyectó que el Banco Central podría terminar el año con compras cercanas a US$19.438 millones. Hasta septiembre, según el ministro, las adquisiciones acumulaban US$14.350 millones. Si se concreta esa proyección, el Gobierno llegaría a 2027 con un stock de reservas significativamente mayor al que tenía al comienzo del actual ciclo, aunque el número final dependerá de los pagos externos, de la evolución del mercado cambiario y de las necesidades financieras del Tesoro y del Banco Central.
La estrategia también incluye otra herramienta menos visible: los REPO. En julio, el BCRA refinanció US$6.000 millones con bancos internacionales y extendió el vencimiento de esas operaciones hasta septiembre de 2028. La operación permitió reemplazar vencimientos previstos para 2026 y 2027 por un nuevo financiamiento con vencimiento posterior. Esto no constituye reservas genuinas, pero sí mejora el perfil de liquidez y reduce la concentración de vencimientos de corto plazo. Para un año electoral, ese calendario financiero tiene importancia porque disminuye las necesidades inmediatas de refinanciación externa.
El otro gran mensaje de Milei en París estuvo dirigido al mediano plazo. El Presidente aseguró ante empresarios europeos que, si su Gobierno es reelecto en 2027, “2028 va a ser el mejor año” económico de la historia argentina. Su argumento es que las reformas, la reducción del déficit, la desregulación y la eventual caída del riesgo país deberían comenzar a generar un efecto mayor sobre la inversión, el crédito y la economía real. Milei también sostuvo que la Argentina puede avanzar hacia el investment grade durante un eventual segundo mandato. La afirmación forma parte de la proyección política y económica del Gobierno y no constituye una estimación independiente de organismos financieros.
El mensaje a los inversores fue, en definitiva, doble. Por un lado, Milei intentó transmitir que el Gobierno tendrá herramientas para atravesar 2027 sin que un episodio de presión cambiaria se transforme necesariamente en una crisis financiera. Por otro, buscó instalar la idea de que el verdadero salto de inversión podría producirse después de las elecciones, si el programa económico continúa. En ese sentido, París funcionó tanto como una presentación de oportunidades de inversión como una señal sobre la continuidad del programa económico argentino. La Argentina Week reunió a ejecutivos de empresas como TotalEnergies, Glencore, Santander, ENI, Louis Dreyfus Company y YPF, con sectores como energía, minería, infraestructura, agroindustria y tecnología como principales focos de interés.
La discusión financiera que queda abierta es cuánto de esa “bazooka” puede utilizarse realmente ante una crisis cambiaria. Los US$75.000 millones mencionados por Milei agrupan instrumentos de naturaleza muy diferente: reservas efectivas, líneas de swap con condiciones específicas, contratos de futuros y eventualmente flujos futuros provenientes del comercio exterior y de nuevas inversiones. No tienen todos la misma liquidez ni pueden utilizarse de la misma manera. Por eso, más que medir el respaldo por la suma nominal de US$75.000 millones, el mercado deberá observar cuánto de ese poder de fuego es efectivamente líquido, cuáles son las condiciones de utilización de cada instrumento y qué capacidad tiene el Banco Central para sostener la estabilidad cambiaria durante un período de fuerte demanda de dólares.
Para 2027, entonces, la variable decisiva no será solamente cuánto dinero pueda reunir el Gobierno, sino la interacción entre reservas, vencimientos de deuda, demanda de dólares, tasas de interés, saldo comercial, ingreso de capitales y expectativas electorales. El Gobierno busca llegar a ese año con un balance externo más sólido y con herramientas financieras adicionales. Y Milei ya puso sobre la mesa su apuesta: atravesar el año electoral y convertir 2028, si consigue la continuidad política de su programa, en el momento de mayor expansión económica de su gestión.