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Riesgo país en 609 puntos: por qué sube, cómo pagó el Gobierno al FMI y qué pasó con las reservas

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El riesgo país argentino cerró este viernes en 609 puntos básicos, con una suba diaria de 31 unidades (+5,4%) y una escalada acumulada de casi 19% en septiembre, su nivel más alto en casi seis meses. Es la octava rueda consecutiva de deterioro, coincide con un pago clave al FMI y con la mayor caída semanal de reservas desde julio. A continuación, el mapa completo de lo que está pasando.

El contexto internacional

El origen de la suba está en Estados Unidos. La inflación estadounidense volvió a acelerarse y el mercado empezó a descontar nuevas subas de tasas por parte de la Reserva Federal. A esto se suma un petróleo que superó los US$ 100 el barril y una tasa de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años por encima del 5,4%. Ese combo —inflación al alza, commodities firmes y una economía real todavía sólida— llevó a los inversores globales a reposicionarse hacia instrumentos que ahora rinden más, lo que presiona a la baja los precios de bonos y acciones en todo el mundo, emergentes incluidos.

El riesgo país toma como piso esa tasa estadounidense y le suma el riesgo propio de cada emisor: probabilidad de default, expectativa devaluatoria e inflación esperada. Por eso, cuando sube la tasa de referencia global, sube el «piso» para todos los países emergentes. Pero el deterioro argentino viene siendo mayor al de la región —mientras el riesgo de Brasil bajó en el mismo lapso y el de Uruguay se redujo a la mitad en el año—, lo que indica un componente local adicional: la incertidumbre política de cara a 2027, año en que Javier Milei buscará la reelección.

Qué está haciendo el Gobierno

El ministro de Economía, Luis Caputo, viajó esta semana a Nueva York y se reunió con unos 50 administradores de fondos en la sede de JP Morgan para exponer las perspectivas del programa económico. El mensaje oficial es que los vencimientos de 2026 están cubiertos y que el Gobierno prefiere esperar a que bajen las tasas exigidas antes de volver a emitir deuda externa. La gira, sin embargo, no logró revertir la tendencia: los bonos siguieron cayendo y el riesgo país profundizó la suba pocos días después. En paralelo, una misión técnica del FMI —encabezada por la economista Joyce Wong— está en Buenos Aires realizando la tercera revisión del programa vigente, de la que depende un desembolso de unos US$ 900-1.000 millones. Por tercera vez en el año, además, el Tesoro refinancia vencimientos sin colocar nueva deuda en dólares, señal de que el equipo económico evita convalidar las tasas actuales.

Cómo se pagó el vencimiento al FMI

Este viernes el Tesoro afrontó un vencimiento con el organismo por US$ 793-800 millones. El mecanismo fue el siguiente: el Ministerio de Economía usó dólares que ya tenía depositados en una cuenta propia dentro del BCRA (no le compró reservas al Central ni activó el swap con China) para adquirir Derechos Especiales de Giro (DEG), la unidad de cuenta del FMI, y con eso canceló capital de deuda. Fuentes del Palacio de Hacienda confirmaron a El Cronista que fue con fondos propios acumulados por el Tesoro. El límite de esta estrategia es finito: entre los depósitos remanentes y lo que falta colocar del bono AO29, el Tesoro dispone de unos US$ 3.100 millones, mientras que a fin de año restan otros dos vencimientos con el FMI: US$ 840-865 millones en noviembre y US$ 340-344 millones en diciembre.

Por qué cayeron las reservas del BCRA, aunque el Tesoro pagó con plata propia

Los depósitos del Tesoro en el BCRA integran las reservas brutas que el Central publica a diario. Por eso, aunque el pago no salió del patrimonio propio del BCRA, el número total bajó igual: las reservas cerraron la semana en US$ 48.245 millones, con una caída semanal de US$ 1.553 millones —la mayor desde julio—. De ese total, según el analista financiero Andrés Reschini, el pago al FMI explica la porción más grande, pero no toda: el resto se reparte entre pagos a otros organismos internacionales, variación en encajes bancarios (que se mueven si cambian los depósitos privados en dólares) y el retroceso en la cotización del oro y el yuan, que restan valor contable a las tenencias del Central sin que se haya vendido nada físicamente. A esto se suma que el BCRA no compró dólares en la semana pese a que el agro sigue liquidando divisas con fuerza: la diferencia la absorbió la demanda privada (importadores, pagos al exterior, atesoramiento), evidencia de que en el margen hay más gente buscando cobertura en moneda dura.

Qué dicen los analistas y qué reclama el mercado

La analista y fundadora de LLC Finanzas, Lara López Calvo, sostiene que la señal más efectiva que puede dar el Gobierno no pasa por intervenciones financieras de corto plazo, sino por sostener el equilibrio fiscal, avanzar con las reformas de «segunda generación» y despejar cuanto antes las dudas sobre el rumbo poselectoral: según su lectura, el riesgo país bajó con fuerza cada vez que el mercado ganó certezas políticas —como tras el triunfo oficialista en las legislativas de octubre de 2025, cuando el índice cayó de más de 1.000 a 621 puntos en pocas semanas—, mientras que los anuncios financieros mostraron resultados acotados cuando esas dudas persistían. Reschini, por su parte, no ve la caída de reservas como motivo de alarma inmediata, aunque advierte que el alza en las tasas de bonos del Tesoro estadounidense «ensancha los spreads globales» y dificulta la colocación de deuda argentina. La ex subdirectora gerente del FMI, Gita Gopinath, planteó que Argentina necesita acumular reservas a un ritmo más acelerado y permitir mayor flexibilidad cambiaria de cara a eventuales episodios de tensión.

Qué se espera de acá en adelante

En lo inmediato, el mercado sigue de cerca el resultado de la tercera revisión del FMI y los dos vencimientos pendientes con el organismo antes de fin de año (noviembre y diciembre), que suman en total unos US$ 1.200 millones adicionales a los US$ 800 millones ya pagados esta semana.

Lo que resta de 2026 ya está contemplado dentro del programa financiero que el propio Caputo presentó, y el Gobierno asegura tenerlo cubierto casi en su totalidad con recursos propios: los US$ 7.500 millones que restan este año (US$ 3.900 millones a bonistas privados por Globales y Bonares, US$ 2.000 millones al FMI, US$ 200 millones al Club de París y US$ 1.400 millones en Repos del BCRA) se afrontarían con los depósitos que el Tesoro ya acumuló en el BCRA, garantías de organismos multilaterales y el rollover de los propios Repos —la misma lógica que se usó esta semana para el pago al FMI—, sin necesidad de salir a colocar deuda nueva en el mercado internacional.

2027 es un desafío distinto y bastante mayor: ahí el total sube a unos US$ 23.300 millones, con los bonistas privados como componente más pesado (US$ 10.400 millones), seguidos por el FMI (US$ 5.900 millones), los Repos del BCRA (US$ 5.200 millones), el Bopreal (US$ 1.500 millones) y el Club de París (US$ 300 millones). A diferencia de 2026, el Gobierno todavía no mostró el mismo nivel de detalle sobre con qué recursos cubrirá esa cifra —habla de una combinación de nuevas colocaciones de Bonares, una eventual emisión internacional si el riesgo país baja lo suficiente, y el rollover de vencimientos con organismos multilaterales—, pero ese financiamiento depende en gran medida de que las condiciones de mercado mejoren de acá a entonces, algo que la escalada actual del riesgo país pone en duda. Ese cronograma, además, se distribuye a lo largo de todo el año —con los cupones semestrales de los bonos típicamente en enero y julio—, justamente el año en que Milei buscará la reelección.

El propio equipo económico había mencionado como objetivo de mediano plazo un riesgo país de 300 puntos para volver a colocar deuda en Wall Street y así facilitar el financiamiento de 2027, meta que hoy luce lejana con el índice por encima de 600.

Fuentes: Ámbito Financiero, La Nación, El Cronista, Perfil, Infobae, Canal26, Agencia Nova, Noticias Argentinas, iProfesional, El Destape, El Economista, análisis de Lara López Calvo (LLC Finanzas), Andrés Reschini y consultora 1816.

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