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El macromercado crece bien, pero el supermercado está peor

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Una frase que circula en conversaciones de economistas, periodistas y vecinos resume con precisión brutal el momento que vive Argentina en 2026.


Esa frase lo resume bastante bien y es una de las más usadas últimamente para describir exactamente la paradoja económica del momento: el macromercado crece bien, pero el supermercado está peor.

Lo que captura es la brecha entre los indicadores agregados y la experiencia cotidiana. El «macromercado» — el PBI, el superávit fiscal, la inflación bajando, los bonos subiendo, el riesgo país cayendo — efectivamente muestra números que mejoran. Pero el «supermercado» — lo que cuesta el carrito, el alquiler, el colectivo, la cuota del colegio — sigue siendo una presión enorme para la mayoría de las familias.

Hay algunas razones concretas por las que pasa esto.


Los precios no bajan, solo suben más lento

Que la inflación haya caído del 25% mensual al 2-3% mensual es un logro enorme en términos técnicos. Pero los precios acumularon años de aumentos brutales. El supermercado no «retrocede», simplemente se encarece más despacio.

Para entenderlo en perspectiva: entre 2022 y 2024, los precios de los alimentos se multiplicaron varias veces. Una familia que antes gastaba $50.000 mensuales en el supermercado hoy necesita cinco o seis veces esa cifra para llenar el mismo carrito. Que ahora ese carrito suba un 3% mensual en lugar de un 25% es una mejora real, sí — pero el punto de partida quedó muy arriba. La gente no percibe la desinflación como alivio porque el daño acumulado no se deshace solo con bajar el ritmo de aumento. Para que el supermercado «se sienta mejor» hacen falta precios estables durante meses, y salarios que crezcan más rápido que la inflación. Eso todavía no terminó de ocurrir.


Los salarios reales todavía están recuperando terreno perdido

Muchos sueldos cayeron fuerte en 2023-2024 y recién están volviendo a niveles previos, pero con precios que ya son mucho más altos.

El salario real — es decir, lo que el sueldo puede comprar efectivamente — tuvo una caída histórica durante el inicio del programa de ajuste. Para fin de 2024, muchos trabajadores habían perdido entre un 20% y un 30% de su poder adquisitivo respecto a dos años antes. Desde entonces, los salarios nominales vienen recuperándose, pero el proceso es lento y desigual: los empleados del sector privado formal van mejor que los informales, los estatales o los jubilados. En la práctica, esto significa que hay hogares donde el sueldo creció nominalmente pero todavía no alcanzó a cubrir todo lo que subieron los gastos fijos — alquiler, servicios, salud, educación. La recuperación existe, pero no llegó pareja ni completa.


El crecimiento no es parejo

Los sectores que empujan el PBI hacia arriba — energía, minería, agro, exportaciones — generan poca demanda de trabajo masivo y local. No es lo mismo que crecer con industria o construcción, que sí derrama más hacia abajo.

Vaca Muerta es el ejemplo más claro: produce dólares, atrae inversión extranjera, mejora la balanza comercial y le da oxígeno al Banco Central. Pero los puestos de trabajo que genera están concentrados en el sur del país, son altamente especializados y tienen poco impacto directo en el empleo del Gran Buenos Aires o en el consumo de los barrios. Lo mismo con la minería o la soja. Son sectores que «mueven el número» del PBI pero no necesariamente mueven el barrio. El tipo de crecimiento que sí se siente en la calle — la obra pública, la industria manufacturera, el comercio minorista, la construcción de viviendas — viene más rezagado o directamente en contracción. Por eso el país puede crecer al 3,6% y al mismo tiempo haber talleres, fábricas o locales comerciales cerrados a pocas cuadras de donde vivís.


El empleo formal no levanta

Se destruyeron cientos de miles de puestos registrados y el mercado laboral informal creció. Eso le pega directo al poder de compra de sectores medios y bajos.

Entre fines de 2023 y principios de 2026, la Provincia de Buenos Aires perdió más de 106.000 puestos de trabajo registrados en unidades productivas — un tercio de toda la destrucción de empleo formal del país. En paralelo, creció el pluriempleo, la precarización y el trabajo en negro. Hay más personas que trabajan, pero en condiciones más frágiles y con ingresos menos previsibles. La desocupación en el Gran Buenos Aires llegó al 9,5% a fines de 2025, dos puntos por encima del promedio nacional, y entre los jóvenes superó el 16%. Cuando el empleo formal cae y el informal crece, se rompe la cadena que conecta el crecimiento macro con el bienestar concreto: sin empleo estable no hay crédito, no hay consumo sostenido, no hay sensación de mejora.


Entonces, ¿el país va bien o va mal?

Así que la frase es más que un chiste: describe con bastante precisión cómo puede convivir un país que «va bien» según los analistas con familias que llegan ajustadas a fin de mes.

La respuesta honesta es que las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y eso es lo que hace difícil el debate público. Quienes celebran los datos macro no mienten: el superávit fiscal es real, la inflación bajó, el riesgo país cayó, el PBI crece. Quienes dicen que la situación sigue siendo dura tampoco exageran: el costo de vida subió enormemente, el empleo formal se deterioró y la recuperación salarial es incompleta. La brecha entre el macromercado y el supermercado no es una contradicción, es una coexistencia. Y se cierra solo cuando el crecimiento genera empleo de calidad, cuando los salarios le ganan sostenidamente a los precios y cuando la estabilidad macroeconómica se traduce en previsibilidad para las familias. Ese proceso lleva tiempo, y en Argentina — un país que acumula décadas de inestabilidad — la desconfianza es parte del paisaje.

Por ahora, el macromercado festeja. El supermercado espera.

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Pulso Local es un nuevo espacio de información, datos y tecnología pensado para acompañar a trabajadores, jubilados, comerciantes, emprendedores y familias argentinas

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Pulso Local es un nuevo espacio de información, datos y tecnología pensado para acompañar a trabajadores, jubilados, comerciantes, emprendedores y familias argentinas. Aquí estamos desarrollando herramientas, indicadores y scripts inteligentes que buscan transformar datos económicos complejos en información útil para la vida cotidiana, ayudando a comprender mejor el empleo, el consumo, los salarios, las jubilaciones y la realidad económica de cada región. Los contenidos y calculadoras que hoy se publican son prototipos en constante evolución y forman parte de una plataforma que incorporará inteligencia artificial para ofrecer análisis cada vez más precisos y personalizados. Este proyecto también busca construirse de manera colaborativa: si detectás errores, tenés datos para aportar o ideas para nuevas herramientas, te invitamos a contactarnos. Nuestro objetivo es simple: poner la tecnología y los datos al servicio de las personas para ayudar a cuidar el consumo, fortalecer el trabajo y mejorar la toma de decisiones en la economía real.

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La mora de las familias en Argentina alcanzó un nuevo récord en abril 2026

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 5,3 millones de personas con deudas impagas

La morosidad en los créditos a hogares registró un nuevo máximo histórico en abril de 2026, alcanzando el 12% según datos de la Central de Deudores del BCRA procesados por la consultora 1816. Esta cifra representa la decimoctava suba mensual consecutiva y afecta a 5,3 millones de personas con al menos un crédito en situación irregular.

Evolución y contexto actual

La mora total del sector privado subió al 7,3%, impulsada principalmente por los hogares (12%) frente a las empresas (3,3%). En el sector no bancario (fintech, billeteras y financieras), la irregularidad llegó al 31,5%. Esto significa que más del 26% de las personas con crédito en el sistema financiero argentino tiene problemas para pagar.

Los principales factores detrás de este aumento incluyen el deterioro del poder adquisitivo, tasas de interés reales elevadas (aunque en baja), y el sobreendeudamiento acumulado en 2024-2025. Muchos hogares recurrieron a tarjetas de crédito y préstamos personales para cubrir gastos básicos.

Cómo pueden las familias mejorar su situación financiera

Las familias pueden tomar acciones concretas para salir o al menos estabilizar su situación de endeudamiento. Expertos y entidades financieras coinciden en varios pasos prácticos:

1. Realizar un diagnóstico completo de las deudas Lo primero es listar todas las obligaciones: tarjetas, préstamos personales, fintechs, servicios y cuotas. Revisar reportes en Veraz o la Central de Deudores del BCRA ayuda a entender el panorama real. Organizaciones como Consolidated Credit recomiendan una “auditoría básica” para priorizar deudas más caras o urgentes.

2. Contactar inmediatamente a bancos y fintechs Muchos bancos (como Banco Nación, Provincia y privados) lanzaron en 2026 planes de refinanciación con tasas más bajas, plazos extendidos (hasta 60-72 meses) y unificación de deudas. Refinanciar a tiempo evita que los intereses punitorios sigan creciendo. No esperar a estar en mora profunda.

3. Reducir gastos y aumentar ingresos

  • Eliminar o reducir gastos no esenciales (suscripciones, salidas, compras impulsivas).
  • Buscar formas de generar ingresos extras: freelancing, ventas online, trabajos temporales o alquilar algo que no se use.
  • Evitar la “bicicleta financiera” (tomar nuevo crédito para pagar el anterior).

4. Buscar ayuda profesional y legal Existen proyectos de ley en debate para condonación de intereses punitorios y quitas importantes para familias de bajos ingresos. Consultar defensores del pueblo, asesores financieros o ONGs especializadas en sobreendeudamiento puede ser clave.

5. Educarse financieramente Limitar el endeudamiento futuro al 30% de los ingresos mensuales netos, automatizar pagos y construir un fondo de emergencia pequeño pero consistente.

Actuar rápido es fundamental: cuanto más tiempo pase, más difícil se vuelve salir del círculo vicioso.

¿Quiénes se benefician con esta alta mora?

Esta situación genera ganadores y perdedores claros:

  • Bancos y entidades financieras: Cobran altos intereses y punitorios mientras la mora no es masiva. Muchos transfieren el costo a los buenos pagadores mediante tasas más altas. Además, desarrollan nuevos productos de refinanciación y cobran comisiones por reestructuraciones.
  • Fintech y billeteras digitales: Captaron gran parte del crédito de personas rechazadas por bancos, con tasas muy elevadas. Aunque sufren mora alta (cerca del 30%), compensan con volumen y comisiones.
  • Cobradurías y estudios jurídicos: Aumenta la demanda de servicios de recupero de deudas.
  • El Estado (indirectamente): Recauda más por IVA e impuestos sobre intereses, aunque a mediano plazo pierde por menor consumo y presión social.

Por otro lado, las principales perjudicadas son las familias de clase media baja, jóvenes, jubilados y hogares encabezados por mujeres, que usan el crédito para sobrevivir.

Perspectivas de mejora

Los analistas esperan que la mora se amesete en el segundo semestre de 2026 si continúan bajando las tasas reales, se recupera el empleo y crecen los salarios por encima de la inflación. Bancos ya reportan que en algunos segmentos la mora dejó de crecer.

Sin embargo, hasta las elecciones de 2027 será difícil que el crédito familiar vuelva a ser motor de la economía. La penetración crediticia sigue baja (alrededor del 12% del PBI).

Consejos finales si estás en mora

  • No ignores el problema.
  • Negociá refinanciaciones antes de pasar a judicial.
  • Priorizá deudas con garantías (como prendas o hipotecas).
  • Buscá apoyo familiar o comunitario mientras estabilizás tu economía.

Fuentes:

  • Infobae (junio 2026)
  • Consultora 1816 y BCRA
  • La Nación, iProfesional, Perfil y Ámbito
  • Informes de Banco Nación, Provincia y Consolidated Credit

Nota: La situación económica es dinámica. Recomendamos consultar siempre fuentes oficiales y asesores actualizados al momento de tomar decisiones financieras.

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Poder adquisitivo por provincia

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Por qué un trabajador de Córdoba, Mendoza o Neuquén vive una realidad distinta a la de Buenos Aires

La inflación es nacional, pero el poder adquisitivo es cada vez más regional

Los indicadores económicos suelen presentarse como promedios nacionales. La inflación, los salarios y el empleo se publican para todo el país, pero la realidad cotidiana de las familias argentinas es mucho más heterogénea.

La combinación entre salarios, costo de vida, empleo formal, tarifas, alquileres y estructura productiva genera diferencias cada vez más marcadas entre regiones. En algunas provincias el ingreso promedio permite sostener cierto nivel de consumo, mientras que en otras el salario apenas alcanza para cubrir los gastos básicos.

La desaceleración inflacionaria observada durante 2026 no modificó esa realidad. Por el contrario, comenzó a dejar más expuestas las diferencias estructurales entre provincias.

El nuevo mapa del poder adquisitivo argentino

Cuando se analiza el poder de compra real, no alcanza con observar cuánto gana un trabajador.

También es necesario considerar:

  • Costo de los alimentos.
  • Tarifas de servicios públicos.
  • Alquileres.
  • Transporte.
  • Presión impositiva local.
  • Nivel de empleo formal.

La combinación de estos factores permite construir un indicador más preciso sobre la capacidad real de consumo.

La conclusión es clara: Argentina ya no tiene un único mercado laboral ni un único costo de vida.

Córdoba vs CABA: una comparación que desafía los prejuicios

Durante años se asumió que vivir en la Ciudad de Buenos Aires era más conveniente por la concentración de empleo y salarios.

Sin embargo, la situación actual es más compleja.

Ciudad de Buenos Aires

Ventajas:

  • Mayor salario promedio formal.
  • Mayor oferta laboral.
  • Más oportunidades profesionales.
  • Mercado laboral diversificado.

Desventajas:

  • Alquileres entre los más caros del país.
  • Servicios y expensas elevadas.
  • Mayor costo educativo y sanitario privado.
  • Alto costo de transporte para quienes viven en el conurbano.

Córdoba

Ventajas:

  • Menores costos habitacionales.
  • Menor presión inmobiliaria.
  • Fuerte actividad agroindustrial y tecnológica.
  • Mercado laboral dinámico.

Desventajas:

  • Salarios promedio algo inferiores a CABA.
  • Menor oferta laboral especializada.
  • Menor presencia de grandes empresas multinacionales.

Para numerosos trabajadores profesionales, la diferencia entre salario y costo de vida termina favoreciendo a algunas ciudades del interior cordobés frente al AMBA.

Neuquén: el fenómeno de los altos salarios petroleros

Neuquén se transformó en uno de los casos más particulares de Argentina.

El desarrollo de Vaca Muerta impulsó:

  • Salarios privados elevados.
  • Crecimiento económico.
  • Expansión comercial.
  • Nuevas inversiones.

Pero también generó:

  • Aumento de alquileres.
  • Escasez habitacional.
  • Mayor costo de servicios.
  • Inflación local superior en algunos rubros.

El resultado es una provincia donde los ingresos crecen más rápido que el promedio nacional, pero donde el costo de vida también avanza con fuerza.

Mendoza: estabilidad relativa y diversificación económica

Mendoza presenta una estructura económica más equilibrada.

La combinación de:

  • Vitivinicultura.
  • Turismo.
  • Petróleo.
  • Comercio exterior.
  • Servicios.

permite sostener una economía menos dependiente de una sola actividad.

El poder adquisitivo mendocino suele ubicarse en una posición intermedia:

  • Mejor que muchas provincias del norte.
  • Inferior a polos petroleros.
  • Más estable que economías altamente especializadas.

Rosario y Santa Fe: el impacto del agro y la industria

La región centro continúa siendo una de las más importantes del país en generación de riqueza.

La actividad agroexportadora permitió amortiguar parte de la caída económica observada durante los últimos años.

Sin embargo, aparecen diferencias importantes:

Sectores vinculados al agro

  • Mejor evolución salarial.
  • Mayor actividad económica.
  • Más inversión.

Sectores industriales tradicionales

  • Menor dinamismo.
  • Mayor competencia.
  • Recuperación más lenta.

La situación laboral depende cada vez más de la inserción de cada trabajador dentro de la economía regional.

El norte argentino: donde el salario rinde menos

El NOA y el NEA continúan enfrentando algunos de los mayores desafíos estructurales.

Las principales dificultades son:

  • Menor empleo privado formal.
  • Alta dependencia del sector público.
  • Menores salarios promedio.
  • Menor inversión privada.

Aunque algunos costos son inferiores a los de grandes centros urbanos, la diferencia salarial suele compensar esa ventaja.

Por eso, para muchos hogares del norte argentino, el poder adquisitivo efectivo continúa siendo uno de los más bajos del país.

El caso especial de las provincias mineras

Salta, Jujuy, Catamarca y San Juan viven una transformación impulsada por el litio y la minería.

Sin embargo, la mejora no alcanza a toda la población.

Aparecen dos economías paralelas:

Economía minera

  • Salarios elevados.
  • Empleo formal.
  • Alta demanda de servicios especializados.

Economía tradicional

  • Menores ingresos.
  • Comercio local.
  • Servicios convencionales.

La coexistencia de ambas realidades genera fuertes contrastes dentro de una misma provincia.

Empleo formal: la variable que explica gran parte de la diferencia

Más allá del nivel salarial, el empleo registrado continúa siendo el principal factor de estabilidad económica.

Las provincias con mayor proporción de empleo privado formal suelen mostrar:

  • Mayor capacidad de consumo.
  • Menor vulnerabilidad económica.
  • Más acceso al crédito.
  • Mayor inversión.

En cambio, donde predominan la informalidad y el empleo público, el poder adquisitivo resulta más sensible a cualquier deterioro económico.

El impacto de las tarifas según la región

La energía se convirtió en una variable decisiva.

Patagonia

  • Mayor consumo de gas.
  • Facturas más elevadas durante el invierno.
  • Costos energéticos relevantes para el presupuesto familiar.

Norte argentino

  • Menor gasto en calefacción.
  • Mayor uso de electricidad para refrigeración.

AMBA

  • Subsidios históricos que todavía moderan parte de los costos.

Interior productivo

  • Situaciones muy diversas según provincia y distribuidora.

La misma factura representa un esfuerzo económico muy distinto según el ingreso promedio regional.

Testimonio: la realidad detrás de los números

«Trabajo en una pyme metalúrgica de Córdoba desde hace diez años. Mi salario aumentó, pero noto que los servicios, la educación de mis hijos y el supermercado consumen cada vez más parte del ingreso familiar. No siento que estemos peor que durante la crisis, pero tampoco recuperamos la tranquilidad económica que teníamos antes.»

La experiencia refleja una sensación extendida en gran parte del interior: la inflación bajó, pero la recuperación del poder adquisitivo todavía es parcial.

Quién la pasa peor en 2026

La respuesta depende de la región y del sector laboral.

Más afectados

  • Trabajadores informales.
  • Empleados públicos de provincias con bajos ingresos.
  • Jubilados.
  • Sectores dependientes del consumo interno.

Mejor posicionados

  • Energía.
  • Minería.
  • Agroindustria exportadora.
  • Tecnología.
  • Servicios profesionales especializados.

Lo que viene

La evolución del poder adquisitivo durante los próximos meses dependerá de tres factores:

  1. Que los salarios sigan creciendo por encima de la inflación.
  2. Que continúe la desaceleración de precios.
  3. Que el empleo privado formal vuelva a expandirse.

La gran diferencia respecto de años anteriores es que la recuperación ya no será uniforme.

Las regiones vinculadas a energía, minería y exportaciones probablemente continúen avanzando más rápido que aquellas economías dependientes del consumo interno.

Por eso, hablar del poder adquisitivo argentino ya no alcanza. Cada vez más, la pregunta correcta es: ¿de qué provincia estamos hablando?

Fuentes

  • INDEC – Índice de Salarios, IPC y Canasta Básica: https://www.indec.gob.ar
  • SIPA – Sistema Integrado Previsional Argentino
  • Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE)
  • Ministerio de Capital Humano de la Nación
  • Banco Central de la República Argentina (BCRA)
  • Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG)
  • Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM)
  • Consejo Federal de Inversiones (CFI)
  • Informes económicos provinciales de Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Neuquén
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