Perspectivas
Riesgo país en 609 puntos: por qué sube, cómo pagó el Gobierno al FMI y qué pasó con las reservas
El riesgo país argentino cerró este viernes en 609 puntos básicos, con una suba diaria de 31 unidades (+5,4%) y una escalada acumulada de casi 19% en septiembre, su nivel más alto en casi seis meses. Es la octava rueda consecutiva de deterioro, coincide con un pago clave al FMI y con la mayor caída semanal de reservas desde julio. A continuación, el mapa completo de lo que está pasando.
El contexto internacional
El origen de la suba está en Estados Unidos. La inflación estadounidense volvió a acelerarse y el mercado empezó a descontar nuevas subas de tasas por parte de la Reserva Federal. A esto se suma un petróleo que superó los US$ 100 el barril y una tasa de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años por encima del 5,4%. Ese combo —inflación al alza, commodities firmes y una economía real todavía sólida— llevó a los inversores globales a reposicionarse hacia instrumentos que ahora rinden más, lo que presiona a la baja los precios de bonos y acciones en todo el mundo, emergentes incluidos.
El riesgo país toma como piso esa tasa estadounidense y le suma el riesgo propio de cada emisor: probabilidad de default, expectativa devaluatoria e inflación esperada. Por eso, cuando sube la tasa de referencia global, sube el «piso» para todos los países emergentes. Pero el deterioro argentino viene siendo mayor al de la región —mientras el riesgo de Brasil bajó en el mismo lapso y el de Uruguay se redujo a la mitad en el año—, lo que indica un componente local adicional: la incertidumbre política de cara a 2027, año en que Javier Milei buscará la reelección.
Qué está haciendo el Gobierno
El ministro de Economía, Luis Caputo, viajó esta semana a Nueva York y se reunió con unos 50 administradores de fondos en la sede de JP Morgan para exponer las perspectivas del programa económico. El mensaje oficial es que los vencimientos de 2026 están cubiertos y que el Gobierno prefiere esperar a que bajen las tasas exigidas antes de volver a emitir deuda externa. La gira, sin embargo, no logró revertir la tendencia: los bonos siguieron cayendo y el riesgo país profundizó la suba pocos días después. En paralelo, una misión técnica del FMI —encabezada por la economista Joyce Wong— está en Buenos Aires realizando la tercera revisión del programa vigente, de la que depende un desembolso de unos US$ 900-1.000 millones. Por tercera vez en el año, además, el Tesoro refinancia vencimientos sin colocar nueva deuda en dólares, señal de que el equipo económico evita convalidar las tasas actuales.
Cómo se pagó el vencimiento al FMI
Este viernes el Tesoro afrontó un vencimiento con el organismo por US$ 793-800 millones. El mecanismo fue el siguiente: el Ministerio de Economía usó dólares que ya tenía depositados en una cuenta propia dentro del BCRA (no le compró reservas al Central ni activó el swap con China) para adquirir Derechos Especiales de Giro (DEG), la unidad de cuenta del FMI, y con eso canceló capital de deuda. Fuentes del Palacio de Hacienda confirmaron a El Cronista que fue con fondos propios acumulados por el Tesoro. El límite de esta estrategia es finito: entre los depósitos remanentes y lo que falta colocar del bono AO29, el Tesoro dispone de unos US$ 3.100 millones, mientras que a fin de año restan otros dos vencimientos con el FMI: US$ 840-865 millones en noviembre y US$ 340-344 millones en diciembre.
Por qué cayeron las reservas del BCRA, aunque el Tesoro pagó con plata propia
Los depósitos del Tesoro en el BCRA integran las reservas brutas que el Central publica a diario. Por eso, aunque el pago no salió del patrimonio propio del BCRA, el número total bajó igual: las reservas cerraron la semana en US$ 48.245 millones, con una caída semanal de US$ 1.553 millones —la mayor desde julio—. De ese total, según el analista financiero Andrés Reschini, el pago al FMI explica la porción más grande, pero no toda: el resto se reparte entre pagos a otros organismos internacionales, variación en encajes bancarios (que se mueven si cambian los depósitos privados en dólares) y el retroceso en la cotización del oro y el yuan, que restan valor contable a las tenencias del Central sin que se haya vendido nada físicamente. A esto se suma que el BCRA no compró dólares en la semana pese a que el agro sigue liquidando divisas con fuerza: la diferencia la absorbió la demanda privada (importadores, pagos al exterior, atesoramiento), evidencia de que en el margen hay más gente buscando cobertura en moneda dura.
Qué dicen los analistas y qué reclama el mercado
La analista y fundadora de LLC Finanzas, Lara López Calvo, sostiene que la señal más efectiva que puede dar el Gobierno no pasa por intervenciones financieras de corto plazo, sino por sostener el equilibrio fiscal, avanzar con las reformas de «segunda generación» y despejar cuanto antes las dudas sobre el rumbo poselectoral: según su lectura, el riesgo país bajó con fuerza cada vez que el mercado ganó certezas políticas —como tras el triunfo oficialista en las legislativas de octubre de 2025, cuando el índice cayó de más de 1.000 a 621 puntos en pocas semanas—, mientras que los anuncios financieros mostraron resultados acotados cuando esas dudas persistían. Reschini, por su parte, no ve la caída de reservas como motivo de alarma inmediata, aunque advierte que el alza en las tasas de bonos del Tesoro estadounidense «ensancha los spreads globales» y dificulta la colocación de deuda argentina. La ex subdirectora gerente del FMI, Gita Gopinath, planteó que Argentina necesita acumular reservas a un ritmo más acelerado y permitir mayor flexibilidad cambiaria de cara a eventuales episodios de tensión.
Qué se espera de acá en adelante
En lo inmediato, el mercado sigue de cerca el resultado de la tercera revisión del FMI y los dos vencimientos pendientes con el organismo antes de fin de año (noviembre y diciembre), que suman en total unos US$ 1.200 millones adicionales a los US$ 800 millones ya pagados esta semana.
Lo que resta de 2026 ya está contemplado dentro del programa financiero que el propio Caputo presentó, y el Gobierno asegura tenerlo cubierto casi en su totalidad con recursos propios: los US$ 7.500 millones que restan este año (US$ 3.900 millones a bonistas privados por Globales y Bonares, US$ 2.000 millones al FMI, US$ 200 millones al Club de París y US$ 1.400 millones en Repos del BCRA) se afrontarían con los depósitos que el Tesoro ya acumuló en el BCRA, garantías de organismos multilaterales y el rollover de los propios Repos —la misma lógica que se usó esta semana para el pago al FMI—, sin necesidad de salir a colocar deuda nueva en el mercado internacional.
2027 es un desafío distinto y bastante mayor: ahí el total sube a unos US$ 23.300 millones, con los bonistas privados como componente más pesado (US$ 10.400 millones), seguidos por el FMI (US$ 5.900 millones), los Repos del BCRA (US$ 5.200 millones), el Bopreal (US$ 1.500 millones) y el Club de París (US$ 300 millones). A diferencia de 2026, el Gobierno todavía no mostró el mismo nivel de detalle sobre con qué recursos cubrirá esa cifra —habla de una combinación de nuevas colocaciones de Bonares, una eventual emisión internacional si el riesgo país baja lo suficiente, y el rollover de vencimientos con organismos multilaterales—, pero ese financiamiento depende en gran medida de que las condiciones de mercado mejoren de acá a entonces, algo que la escalada actual del riesgo país pone en duda. Ese cronograma, además, se distribuye a lo largo de todo el año —con los cupones semestrales de los bonos típicamente en enero y julio—, justamente el año en que Milei buscará la reelección.
El propio equipo económico había mencionado como objetivo de mediano plazo un riesgo país de 300 puntos para volver a colocar deuda en Wall Street y así facilitar el financiamiento de 2027, meta que hoy luce lejana con el índice por encima de 600.
Fuentes: Ámbito Financiero, La Nación, El Cronista, Perfil, Infobae, Canal26, Agencia Nova, Noticias Argentinas, iProfesional, El Destape, El Economista, análisis de Lara López Calvo (LLC Finanzas), Andrés Reschini y consultora 1816.
Perspectivas
YPF proyecta que la producción de petróleo llegará al millón de barriles diarios por primera vez en la historia
El CEO Horacio Marín lo anticipó en una entrevista. En junio de 2026 el país producía unos 915.000 barriles por día, impulsado por Vaca Muerta.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la producción de petróleo de la Argentina alcanzará por primera vez en la historia el millón de barriles diarios. También proyectó que las exportaciones subirán a USD 18.000 millones. Marín no precisó una fecha. Diario El DiaTiempo de San Juan
Dónde está hoy la producción. En junio de 2026 el país produjo alrededor de 914.900 barriles diarios, de los cuales 715.105 correspondieron a la Cuenca Neuquina. En octubre de 2025 se habían alcanzado 859.500 barriles diarios, superando el récord de 853.000 de 1998, con Vaca Muerta aportando cerca del 66% del total. Diario El DiaMejor Energía
Otras proyecciones. La consultora Economía y Energía estimaba en diciembre que la producción llegaría a 987.000 barriles diarios a fines de 2026, al borde del millón. En abril, una funcionaria del Gobierno había afirmado que el país llegaría al millón este año porque ya hay inversiones comprometidas. Además, proyectó que se podrían alcanzar los 2 millones de barriles diarios. ¿La Argentina puede llegar a su próxima meta del millón de barriles de petróleo a fines de 2026? | Mejor Energía +2
Más allá del millón. Marín había proyectado una capacidad de exportación de un millón de barriles diarios y una producción total de hasta 1,5 millones. En la misma entrevista mencionó exportaciones energéticas por USD 58.000 millones para 2030. Diario El DiaLa Unión Digital
Financiamiento y GNL. Marín se refirió al acuerdo entre Argentina y Estados Unidos, que contempla un paquete de USD 7.000 millones para infraestructura y GNL, con la mayor parte de los fondos para el proyecto de YPF. Estimó que a fines de noviembre podría firmarse la Decisión Final de Inversión. La Unión Digital
El clima en Neuquén. Marín respondió a las críticas de Alfonso Prat-Gay sobre el impacto de Vaca Muerta en la economía provincial, y dijo que YPF pasaría de 12 equipos de perforación en diciembre a 21 en febrero. Tiempo de San Juan
Noticias-viejas
Palermo Aike: la «segunda Vaca Muerta» que todavía no despega
Qué es y por qué se la compara con Vaca Muerta
Palermo Aike es una formación de roca shale ubicada en el sur de la provincia de Santa Cruz, dentro de la Cuenca Austral, cerca de El Calafate. Con 12.600 kilómetros cuadrados de extensión, es la segunda formación no convencional en importancia de la Argentina después de Vaca Muerta, y se estima que contiene recursos por 10.000 millones de barriles equivalentes de petróleo y 130 TCF de gas —alrededor de un tercio a la mitad del recurso que tiene Vaca Muerta, según distintas estimaciones.
Por sus características geológicas —profundidad del objetivo entre 3.000 y 3.500 metros, origen marino, extensión espacial— es la formación argentina más parecida a la roca madre de la Cuenca Neuquina. Eso alimentó, desde 2021, la expectativa de encontrar un «segundo Vaca Muerta».
Cómo viene el desarrollo hasta ahora
El primer pozo (2023-2024): YPF, como operadora, y CGC (Compañía General de Combustibles, del grupo Eurnekian), dueña del dominio minero del bloque, perforaron el primer pozo shale —Maypa.x-1— en el área Cañadón Deus, con una inversión inicial de unos US$28-30 millones. La perforación comenzó en septiembre de 2023 y culminó en febrero de 2024, con un tramo vertical de 3.574 metros y un horizontal de 1.036 metros, y 12 etapas de fractura.
Los resultados fueron discretos. Durante el ensayo de 102 días, el pozo acumuló apenas 769 m³ de petróleo, con caudales que se estabilizaron entre 16 y 7 m³/día. En los meses posteriores de producción efectiva (septiembre-noviembre de 2024), el promedio rondó entre 47 y 79 barriles diarios, muy lejos de los estándares de un pozo comercial en Vaca Muerta. El pozo terminó con un rendimiento de apenas 15% de hidrocarburos y 85% de agua, y fue cerrado/desactivado en diciembre de 2024 por su bajo rendimiento. El costo por metro cúbico de petróleo producido rondó los US$450, muy por encima de lo rentable.
Aun así, YPF destacó que el flowback produjo gas natural y condensado, lo que confirmó que el pozo está en una «ventana de madurez» de gas/condensado, y el CEO de YPF, Horacio Marín, lo calificó como parte de una «curva de aprendizaje» comparable a los primeros años de Vaca Muerta.
La segunda etapa (2025-2026): En 2025, YPF y el Gobierno de Santa Cruz firmaron un compromiso para perforar tres nuevos pozos exploratorios en las áreas La Azucena y El Campamento Este, con una inversión total estimada entre US$120 y US$150 millones. Las perforaciones, que alcanzarían profundidades cercanas a los 3.400 metros y requieren equipos capaces de operar a temperaturas de hasta 160°C, comenzaron el 1 de septiembre de 2025. En paralelo, YPF avanzó con sísmica 3D en los bloques, y hubo manifestaciones de interés de inversores extranjeros, entre ellos Corea del Sur.
Por qué no crece al ritmo de Vaca Muerta: las tres razones centrales
1. Los resultados geológicos todavía no confirman viabilidad comercial
El dato más simple es el más determinante: el primer pozo no dio resultados productivos sólidos. A diferencia de Vaca Muerta, donde ya hay más de una década de pozos, curvas de producción probadas y una cadena de proveedores consolidada, en Palermo Aike todavía no existe un solo pozo que demuestre productividad comercial sostenida. Todo lo demás —inversión, infraestructura, interés internacional— depende de que esa confirmación llegue.
2. Vaca Muerta concentra la infraestructura, los proveedores y el capital disponible
Acá está el corazón de la pregunta «¿acaso Vaca Muerta concentra todo?». La respuesta, según el analista de ABECEB Nicolás Bazán, es básicamente sí: Vaca Muerta hoy concentra todas las inversiones en infraestructura, proveedores y atención estratégica de las operadoras, y aun así solo alrededor del 10% de su área total está desarrollada. Es decir, ni siquiera Vaca Muerta agotó su propio potencial, lo que reduce el incentivo de las petroleras para asignar capital a una cuenca nueva, más cara y sin infraestructura.
Según datos citados por el Observatorio Petrolero Sur, en 2026 la explotación de no convencionales —básicamente Vaca Muerta— concentra casi el 90% de las inversiones petroleras del país, con un pico proyectado de US$12.373 millones. El propio Instituto Mosconi confirmó que Vaca Muerta ya explica el 70% del petróleo y el 61% del gas producidos en Argentina.
Palermo Aike no compite solo contra el costo de perforar en una roca nueva y más difícil (mayor temperatura y presión que Vaca Muerta, condiciones climáticas extremas en superficie). Compite contra la opción de seguir invirtiendo en una cuenca donde ya existe infraestructura, conocimiento técnico, proveedores, mano de obra especializada y una cadena industrial completa —el oleoducto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur, 473 km, ~US$3.000 millones), gasoductos, plantas de GNL, puertos.
3. Falta infraestructura propia y el RIGI no está pensado para su escala actual
Palermo Aike no tiene un ducto dedicado: según Bazán, «sería necesario ampliar la red de la Cuenca Austral y eventualmente construir un ducto dedicado» para poder evacuar producción a escala. Esto la distingue de otras formaciones más chicas como Los Molles (que puede apoyarse en la infraestructura ya existente de Vaca Muerta) o Los Monos (que necesitaría reconectarse con la red del NOA).
Además, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) —la principal herramienta de estímulo fiscal y cambiario que el Gobierno de Milei usó para catapultar los proyectos de Vaca Muerta (17 proyectos por US$145.000 millones aprobados)— exige, para proyectos nuevos onshore o de gas de exportación, inversiones mínimas de US$600 millones. Ninguna de las formaciones alternativas —incluida Palermo Aike— llega hoy a ese umbral, lo que las deja afuera del principal incentivo fiscal vigente. Del total de proyectos aprobados bajo el RIGI, minería (51%) y petróleo y gas (42%) concentran el 93% de las iniciativas, casi todas en Vaca Muerta, San Juan y Salta (litio).
El estado actual (septiembre de 2026)
A la fecha, Palermo Aike sigue en fase exploratoria, sin desarrollo comercial confirmado. Los tres nuevos pozos iniciados en septiembre de 2025 forman parte de esa segunda etapa de evaluación, con foco en profundizar el conocimiento geológico de las áreas La Azucena y El Campamento Este. En abril de 2026, YPF (a través de su CEO Horacio Marín) confirmó su compromiso de continuar la exploración durante el segundo semestre, en el marco de un nuevo esquema de incentivos provinciales impulsado por Santa Cruz (reducción de regalías, mayor previsibilidad regulatoria) para «nivelar el terreno» frente a Vaca Muerta. CGC, por su parte, también reforzó capital —aumento de US$150 millones aprobado en 2025— para sostener su apuesta en la cuenca.
El propio Marín ubicó a Palermo Aike como «el más prometedor» de los polos no convencionales fuera de Neuquén, dentro del plan de YPF de llevar las exportaciones de hidrocarburos del país por encima de los US$30.000 millones hacia 2031. Pero aclaró que las definiciones del pozo exploratorio serán determinantes para decidir si se avanza hacia un desarrollo a escala.
Qué falta para que despegue
Según la lectura de los especialistas consultados en la investigación de El Cronista, la secuencia lógica —y todavía pendiente— es:
- Más pozos de evaluación que confirmen productividad comercial competitiva (algo que el primer pozo no logró).
- Comprobación de rentabilidad a los precios y costos actuales, no solo presencia de roca madre.
- Construcción del midstream necesario (ductos, plantas de tratamiento) recién después de confirmada la viabilidad, no antes.
- Escala de inversión suficiente para acceder a incentivos como el RIGI, hoy fuera de alcance de estos proyectos.
- Desvío de atención y capital desde una Vaca Muerta que, pese a llevar más de una década de desarrollo, todavía tiene el 90% de su área sin explotar.
En síntesis: Palermo Aike no «no crece» por falta de potencial geológico —las rocas, según YPF y CGC, tienen características comparables o incluso mejores que algunos shales exitosos de Estados Unidos—, sino porque todavía no demostró productividad comercial, y porque compite en desventaja de infraestructura y de escala de incentivos contra una Vaca Muerta que sigue absorbiendo casi la totalidad de la inversión no convencional del país.
Fuentes
- Diario Río Negro, «Palermo Aike: la productividad de la Vaca Muerta de Santa Cruz se conocerá después del invierno» (10/12/2025)
- El Economista, «Palermo Aike: ¿otra Vaca Muerta en Santa Cruz? La respuesta está cada vez más cerca» (22/05/2024)
- Urgente24, «Palermo Aike (YPF-CGC) tuvo resultados iniciales discretos» (24/01/2025)
- Más Energía (vía ahoracalafate.com.ar), «Más datos de Palermo Aike: qué pasó con el primer pozo shale» (10/04/2025)
- Dinamicarg, «Palermo Aike no se rinde: YPF avanza hacia un nuevo pozo…» (26/02/2025)
- LMNeuquén/Más Energía, «Cómo avanza la segunda etapa de exploración de Palermo Aike» (23/03/2026)
- LMNeuquén/Más Energía, «YPF le puso fecha al segundo pozo shale de Palermo Aike» (09/04/2026)
- ArgenPorts, «YPF acelera Palermo Aike y confirma la perforación de un nuevo pozo shale» (09/04/2026)
- El Cronista, «No todo es Vaca Muerta: los 3 yacimientos de petróleo y gas que buscan multiplicar la producción» (septiembre 2026)
- Observatorio Petrolero Sur, «Los 13 años de Vaca Muerta y la farsa de bienestar colectivo» (25/08/2026)
- LetraP, «Vaca Muerta: por el RIGI, Pampa Energía y Vista aceleran inversiones por u$s10.300 millones» (22/07/2026)
- Patagonia Shale, «RIGI 2026: el mapa de las inversiones en Vaca Muerta» (02/06/2026)
- Al Sur Noticias, «Energía argentina: gobernadores y empresarios marcaron las claves para acelerar Vaca Muerta y las exportaciones de GNL» (23/08/2026)
Perspectivas
El juego arrancó fuerte, pero esta movida es de estudio
Jugaron las negras
Si seguimos el tablero que planteaba la nota de El Financiero Digital, ayer y hoy se vio con bastante claridad una de las jugadas típicas del «juego que ya conocemos». No fue la pieza más pesada —los peones, es decir la corrida minorista masiva— la que se movió primero. Fue una combinación de torre y caballos: la narrativa de riesgo (medios, incertidumbre electoral, ruido político) empujando junto con la cobertura institucional en el mercado de bonos.
Los números del jueves lo confirman:
- Riesgo país: cerca de 560 puntos básicos, uno de los niveles más altos de las últimas semanas.
- Bonos en dólares: encadenaron el miércoles otra rueda de fuertes caídas en Wall Street.
- Acciones: cerraron con mayoría de rojos.
- Dólar blue: sostenido cerca de máximos nominales, en $1.560.
- Brecha cambiaria: se mantiene acotada, alrededor del 3%.
Es una jugada elocuente pero todavía contenida: el ataque hoy está concentrado en la deuda soberana (el terreno de los caballos institucionales, que se cubren rápido y sin necesidad de convicción ideológica) más que en un desborde de los peones —los ahorristas minoristas— que en 2025 llegaron a demandar entre 30.000 y 42.000 millones de dólares. La brecha del 3% es, en ese sentido, el termómetro más útil: mientras se mantenga ahí, el miedo todavía no bajó a la calle.
Por qué el anuncio de Milei ya fue la respuesta de las blancas
Acá es donde las dos notas se cruzan. La «bazuca» de US$75.000 millones que Milei presentó el jueves en Nueva York no fue una reacción a la suba del riesgo país de esta semana —fue, en los términos del ajedrez, una movida de estudio: preparada de antemano, jugada en el momento y en el escenario elegidos por el propio jugador (un club de inversores en Wall Street, no una conferencia de prensa de urgencia en Buenos Aires), y no en respuesta a una jugada del rival.
Es exactamente la receta que proponía la nota anterior para las blancas:
«Construir poder de fuego visible antes de que haga falta. Acumular reservas netas, tener los swaps disponibles y limpios, y mantener la posición en futuros bajo control. El mejor momento para preparar el blindaje es cuando no hay presión.«
Milei movió la torre (poder de fuego financiero: reservas + swaps + futuros) y la dama (voluntad política visible) al mismo tiempo, antes de que la partida se complique. El problema —y ahí es donde el estudio de la jugada se pone interesante— es que una movida de estudio también se juzga por la solidez de las piezas que mueve, no solo por el timing.
El punto débil de la jugada blanca
Toda movida de estudio tiene una premisa que hay que verificar antes de aplaudirla. En este caso, la premisa es: ¿esos US$75.000 millones son piezas reales sobre el tablero, o son piezas que todavía no llegaron al tablero?
Los datos duros generan dudas:
- Las reservas brutas del BCRA venían alejándose de los US$50.000 millones, no sumando.
- Las reservas netas —la única «torre» verdaderamente móvil en un ataque real— rozan apenas los US$7.000 millones, muy lejos de la cifra anunciada.
- El ritmo de compras se desaceleró fuerte: de US$137 millones diarios en mayo a US$13-14 millones diarios en septiembre.
- Buena parte del resto de la «bazuca» (swaps con China y EE.UU.) son piezas que dependen del consentimiento de un tercer jugador —Beijing o Washington—, no de una decisión unilateral del Gobierno. En ajedrez sería como anunciar una pieza que todavía está en la mano del rival.
Es decir: las blancas mostraron el tablero completo (la estrategia de transparencia que la nota anterior identificaba como «la pieza más subestimada y, al mismo tiempo, la más poderosa»), pero todavía no quedó claro si todas las piezas anunciadas pueden moverse con la velocidad que exige una corrida real.
La lectura de esta rueda
Con el riesgo país en 560 puntos y los bonos cayendo, el mercado está, en rigor, testeando la jugada blanca en tiempo real. La pregunta que se hace la city hoy —24 de septiembre— es si el anuncio de Nueva York alcanza para contener a los caballos institucionales antes de que la presión escale hacia los peones minoristas, o si la brecha del 3% empieza a ensancharse en los próximos días.
Los datos que van a decir si la jugada de estudio funcionó o no son, en el corto plazo:
- Si el riesgo país sigue subiendo o encuentra piso esta semana.
- Si el BCRA logra revertir la desaceleración en sus compras.
- Si la brecha cambiaria se mantiene contenida o empieza a moverse hacia los niveles de 2025.
El partido, como decía la nota original, ya empezó. Lo que se está jugando ahora, pieza por pieza, es si la movida de estudio de las blancas alcanza para desarmar el ataque antes de que la dama —el momento político— potencie a todas las demás piezas negras.
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