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Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES acumula hoy más de US$ 70.000 millones, pero…

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FGS de ANSES: qué es, cómo está compuesto y por qué el 78% son bonos del Estado

El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES acumula hoy más de US$ 70.000 millones, pero el 78% de esa cartera son títulos de deuda del propio Estado argentino. Repasamos su historia, su composición detallada, quién lo administra, por qué su rentabilidad real es casi nula pese al crecimiento en dólares, y si existe margen para transformarlo en una herramienta de crédito e inversión productiva.


Qué es el FGS

El Fondo de Garantía de Sustentabilidad es el fondo de reserva del sistema previsional argentino, administrado por ANSES. Nació en 2008 con el Decreto 897/2007 y la Ley 26.425, que eliminó el sistema de AFJP (jubilación privada) y transfirió sus activos al Estado, creando el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Su finalidad legal, según el artículo 1° del decreto de creación, es:

  • Atenuar el impacto financiero que la evolución negativa de variables económicas y sociales pueda tener sobre el régimen previsional público.
  • Constituirse como fondo de reserva para instrumentar una adecuada inversión de los excedentes financieros del sistema previsional.
  • Contribuir a la preservación del valor y la rentabilidad de los recursos del Fondo.
  • Atender eventuales insuficiencias en el financiamiento del régimen previsional, preservando el valor de las prestaciones.

Es importante aclarar un punto que suele generar confusión: el FGS no existe para «evitar» que el Estado pague jubilaciones con recursos propios. Los haberes se financian con aportes, contribuciones e impuestos coparticipables; el FGS es una reserva de respaldo que en la práctica casi no se utiliza para pagar haberes corrientes, salvo en escenarios de déficit del sistema.

Por ley (Ley 26.425), el FGS no cobra comisiones por la administración de estos fondos.

Historia: de la nacionalización de las AFJP a hoy

2008 – Nacionalización de las AFJP. El Estado incorpora los activos de los fondos de jubilación privada. En ese momento, la cartera transferida tenía un valor de mercado de aproximadamente US$ 30.000 millones.

2016 – Escándalo Catar. El entonces gobierno de Mauricio Macri fue denunciado por la firma de un memorándum con Catar para crear un fondo de inversión de US$ 1.300 millones con estructura offshore para administrar activos del FGS. La causa quedó bajo instrucción del juez Daniel Rafecas.

2017 – Pico histórico previo. El valor de mercado de la cartera alcanzó un máximo de US$ 65.000 millones, récord que recién sería superado casi una década después.

2018 – Pérdida fuerte. Bajo la gestión de ese entonces, el FGS registró una pérdida de US$ 29.000 millones en un año, una caída patrimonial del 55%.

2019 – Reperfilamiento. El decreto de «reperfilamiento» de Letes y Lecap (deuda de corto plazo en pesos) extendió unilateralmente los vencimientos de esa deuda. Esto afectó también las tenencias del FGS: un caso concreto donde el Estado no pagó en la fecha originalmente pactada a su propio fondo previsional.

2018 en adelante – Incumplimiento de parámetros. Según análisis especializados, desde 2018 y hasta la actualidad nunca se cumplieron los parámetros de inversión establecidos en la Carta Orgánica del FGS, cuya función era justamente aumentar la diversificación y poner techos a la concentración en títulos públicos.

2023 (previo a diciembre) – Piso de la gestión anterior. En noviembre de 2023, mes previo al cambio de gobierno, el FGS valía US$ 32.658 millones.

2024 – El año de mayor suba en dólares. Entre octubre de 2023 y octubre de 2024 la cartera pasó de US$ 25.838 millones a US$ 58.281 millones, un alza del 126% interanual en dólares, impulsada por la baja del riesgo país y la recuperación de las acciones.

2024 – Denuncias por lavado. Se denunciaron maniobras con los «Créditos ANSES» vinculando a exfuncionarios que condujeron el FGS con presuntas operaciones de lavado de activos.

Diciembre de 2025. El fondo cierra en US$ 69.609 millones, el máximo histórico hasta ese momento.

Febrero de 2026. El FGS acumula US$ 73.741 millones.

Junio de 2026. El fondo supera los US$ 75.000 millones, nuevo máximo desde su creación en 2008.

Quién administra el FGS

  • El Director Ejecutivo de ANSES delega la administración operativa en el Subdirector Ejecutivo de Operación del FGS, con la asistencia de un Comité Ejecutivo.
  • El Comité Ejecutivo está integrado por: el Director Ejecutivo de ANSES (lo preside), el Secretario de Finanzas, el Secretario de Hacienda y el Secretario de Política Económica.
  • Por encima existe el Consejo del FGS, con representantes de trabajadores, jubilados, empresarios, legisladores, Jefatura de Gabinete y ANSES.
  • El control externo lo ejercen la Comisión Bicameral de Control de los Fondos de la Seguridad Social del Congreso, la Auditoría General de la Nación (AGN), la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) y la Defensoría del Pueblo.
  • El marco normativo de inversión surge de la Ley 24.241 (art. 74), su modificatoria la Ley 27.260 (que amplió al 50% el límite de inversión en proyectos productivos, inmobiliarios o de infraestructura), y la Resolución 13/2018 de la Secretaría de Política Económica.

Composición general de la cartera (en US$ millones, fin de cada año)

Instrumento 2020 2021 2022 2023 2024 2025
Títulos Públicos Nacionales 17.917 19.002 20.185 29.249 47.713 52.614
Acciones 2.413 2.862 3.646 5.624 11.149 11.347
Proyectos Productivos / Infraestructura 529 784 1.202 2.621 2.759 2.781
Títulos de Entes Estatales (provinciales) 816 777 983 1.493 1.341 1.446
Plazo Fijo 373 239 116 161 114 457
Obligaciones Negociables 296 253 253 295 270 188
Fondos Comunes de Inversión 270 292 104 208 185 158
Disponibilidades (efectivo) 97 14 108 96 444 295

Composición porcentual (diciembre de 2025):

Rubro % del fondo
Títulos públicos nacionales 75,6%
Acciones 16,3%
Proyectos productivos o de infraestructura 4,0%
Otros títulos estatales no nacionales 2,1%
Resto 2,0%

Composición por moneda (diciembre de 2025): pesos 78,9% / dólares 20,8% / euros 0,2%.

Dato de tendencia clave: los Títulos Públicos Nacionales pasaron de representar el 71,0% de la cartera en 2023 al 78,1% en 2026. La concentración en deuda soberana no bajó con los años: subió.

La parte «bonos del Estado» en detalle

Dentro del 75-78% en títulos públicos nacionales:

Tipo de instrumento Detalle
Bonos CER (ajustables por inflación) Son hoy la mayor tenencia: 58,2% de todos los títulos públicos en cartera. Crecieron fuerte: pasaron del 27,9% al 38,6% de las tenencias totales entre 2023 y 2024.
Bonos dollar-linked Cayeron drástico: eran el 29,9% de la cartera en 2023 y hoy son apenas el 0,8%.
Bonos en dólares a tasa fija (Bonares y Globales) A noviembre de 2025, el FGS tenía US$ 12.793 millones de valor nominal en estos instrumentos. Las mayores tenencias están en Bonar 2035 (AL35) y Bonar 2038 (AE38); el mayor incremento reciente se dio en Bonar 2030 (AL30).
Letras en pesos y dólares (Lecap, Boncap, Letes) Representan una porción menor, del orden del 4% y 2% respectivamente según los últimos cortes disponibles.
Cuasipar, Discount en euros, Préstamos Garantizados Activos heredados del canje de deuda de las ex-AFJP, excluidos de los topes normales de inversión por normativa específica.

En resumen: casi 8 de cada 10 pesos del FGS son un papel que dice «el Tesoro Nacional le debe esto a ANSES» — con vencimientos, tasas y condiciones iguales a las de cualquier bono que cotiza en el mercado para inversores privados.

La parte privada: las acciones (US$ 10.000-11.000 millones)

Es la porción que efectivamente representa participación en negocios con flujo de caja propio, independiente de la solvencia del Tesoro.

  • Valor aproximado: US$ 10.000 a 11.347 millones (según el corte).
  • Peso en la cartera: 16,3% (creció desde 13,3% hace poco más de un año).
  • Distribución sectorial: Energía concentra el 44,6% de la cartera accionaria, Servicios Financieros el 33,8%. Juntos, ambos sectores explican el 78,4% de las acciones en poder del Estado a través del FGS.
  • Empresas mencionadas en distintas coberturas periodísticas con aumento de tenencia: YPF (de 1,45% a 8% de participación), Banco Macro, Banco Galicia, Transportadora de Gas del Sur, Pampa Energía, BYMA y Central Puerto (esta última generó ruido por su vínculo societario con el primo del ministro de Economía).
  • Nota de transparencia: a partir de abril de 2026, ANSES dejó de detallar qué empresas puntuales integran la cartera accionaria y pasó a reportar tenencias agrupadas solo por rama de actividad, reduciendo la trazabilidad pública de estos datos.
  • Piso legal: existe un mínimo del 7% del fondo que debe mantenerse en acciones por ley, lo que limita la capacidad de desprenderse de estas tenencias sin modificar la normativa.

Evolución del valor total y rentabilidad

Año (fin de período) Valor FGS (US$ millones) Variación interanual
2020 ~22.700
2021 ~24.200 +6,7%
2022 ~26.600 +9,8%
2023 ~39.700 +49%
2024 ~64.000 +61%
2025 69.609 +8,3%
Feb-2026 73.741 +13% (vs dic-2024)
Jun-2026 >75.000 máximo histórico

El dato de fondo sobre rentabilidad real: en 2008 la cartera nacionalizada de las AFJP valía US$ 30.000 millones. Diecisiete años después, con el fondo en torno a US$ 70.000 millones, eso implica una rentabilidad anualizada de apenas 5% en dólares en todo el período. Es inferior al cupón promedio de la deuda pública argentina (por la quita del canje de 2005) y muy por debajo de cualquier índice bursátil de EE.UU. en el mismo lapso, que la triplicaría, según cálculos de la consultora Econométrica.

Por qué «da pérdida» pese a crecer en dólares:

  1. Gran parte del crecimiento reciente es revalorización contable (suba de precio de los bonos por la baja del riesgo país), no ingreso de efectivo nuevo ni aportes genuinos.
  2. En términos reales, el fondo está estancado: a febrero de 2026, el FGS creció 4,3% en tres meses, muy por debajo del 8,8% de inflación acumulada en el mismo período. Medido en pesos entre diciembre de 2024 y febrero de 2026, el aumento (43%) fue prácticamente igual a la inflación acumulada — es decir, en 14 meses el fondo no evolucionó en términos reales.
  3. Los créditos directos a beneficiarios (la porción que más se parece a «ayuda concreta» a jubilados) se desplomaron: de 3,4% del fondo en diciembre de 2023 a apenas 0,3% en abril de 2026.

¿Por qué está tan mal manejado? Los problemas estructurales

  • Incumplimiento crónico de sus propios parámetros. Desde 2018 nunca se respetaron los topes de diversificación fijados en la Carta Orgánica, cuyo objetivo era justamente evitar la sobreexposición a deuda soberana.
  • Concentración de riesgo, no diversificación. Un fondo pensado como «colchón» ante crisis del Estado terminó siendo, en un 78%, un acreedor del mismo Estado. Si el Tesoro no puede pagar su deuda en general, tampoco puede pagarle al FGS.
  • Contexto fiscal de ANSES en deterioro. El superávit de ANSES cayó 98% en un año: de $4,05 billones en 2024 a $100.243 millones en 2025. La reforma laboral vigente desde junio de 2026 crea además un Fondo de Asistencia Laboral que le resta un 3% de aportes patronales al sistema de seguridad social, restándole financiamiento futuro.
  • Menor transparencia reciente. El cambio de metodología de reporte desde abril de 2026 (tenencias agrupadas por sector, no por empresa) redujo la capacidad de control ciudadano sobre las decisiones de inversión.
  • Antecedentes de manejo politizado. El caso Catar (2016) y las denuncias de lavado de activos vinculadas a los «Créditos ANSES» (2024) muestran que el fondo ha sido usado, en distintas gestiones, con fines ajenos a la preservación del ahorro previsional.

¿Podría el Estado recomprar los bonos que tiene el FGS?

Técnicamente, sí es posible: el Tesoro podría recomprar sus propios títulos en poder del FGS, tal como recompra deuda en el mercado abierto a otros tenedores. Esto reduciría la exposición del fondo a riesgo soberano y lo dejaría con más liquidez o con otro tipo de activo (efectivo, otros instrumentos).

Pero hay obstáculos concretos que hoy lo hacen poco probable en el corto plazo:

  • Necesitaría el Tesoro tener superávit fiscal genuino y caja disponible para pagar esa recompra, algo que no está garantizado en el contexto actual de ajuste.
  • Implicaría emitir nueva deuda o usar reservas del Banco Central para financiar la operación, trasladando el problema de un lado del balance del Estado a otro, sin reducir el endeudamiento consolidado del sector público.
  • No hay incentivo político inmediato: el Gobierno actual, en cambio, está evaluando usar el FGS como fuente de fondeo para crédito hipotecario e infraestructura, es decir, profundizar su rol de «financista» del Estado y del sector privado, no reducirlo.
  • Cualquier venta masiva de bonos por parte del FGS presionaría a la baja los precios de esos mismos títulos en el mercado, lo que perjudicaría la valuación del resto de la cartera que aún no se vendió — un efecto de manada que el propio Comité Ejecutivo debe evitar.

¿Por qué no se usa como una empresa de US$ 70.000 millones?

Es la pregunta que más fricción genera hoy en el debate público. Hay presión de distintos sectores para que el FGS deje de ser solo tenedor pasivo de bonos y actúe como un fondo de inversión activo:

  1. Crédito hipotecario UVA. El equipo económico evalúa que el FGS compre carteras de créditos hipotecarios o respalde nuevas líneas de vivienda, aprovechando que la banca privada carece de profundidad y plazos para asumir ese riesgo por sus propios límites normativos.
  2. Infraestructura a gran escala. La Ley 27.260 ya habilita invertir hasta el 50% del fondo en proyectos productivos, inmobiliarios o de infraestructura. Hoy esa categoría representa apenas 4% de la cartera — un límite legal ampliamente subutilizado. El sector de la construcción presiona fuertemente por esto.
  3. Restitución de créditos directos a beneficiarios. Circula un proyecto de ley para un «Programa de desendeudamiento de las familias» financiado con el FGS, destinado a que jubilados, titulares de AUH, monotributistas de categorías bajas y trabajadores de casas particulares sustituyan deudas caras (tarjetas de crédito) por financiamiento más accesible, con un tope de descuento del 30% sobre el ingreso neto.
  4. Liberar la posición en acciones. Algunos actores del mercado plantean modificar la ley que fija el piso del 7% en acciones para poder vender parte de esas tenencias y generar liquidez, o alternativamente «caucionar» (dar en garantía) esas acciones sin desprenderse de ellas.

El freno de fondo: un fondo previsional, por diseño, prioriza seguridad y liquidez por sobre rentabilidad. Asumir riesgo crediticio de largo plazo (hipotecas a 20-30 años) o mayor riesgo de mercado (más acciones) contradice ese mandato original. Y existen antecedentes de manejo politizado (Catar 2016, denuncias de lavado 2024) que alimentan la desconfianza sobre cualquier uso más «activo» del fondo, sea cual sea el signo político que lo proponga.

Conclusión

El FGS de ANSES es, en la práctica, dos fondos en uno: por un lado, una cartera de casi US$ 55.000 millones en deuda del propio Estado que crece en el papel gracias a la baja del riesgo país, pero que no diversifica ningún riesgo real y no genera ingresos frescos para el sistema previsional. Por otro, una cartera accionaria de unos US$ 10.000-11.000 millones con participación en negocios reales de energía y sector financiero, que es la porción con mayor potencial de generar valor genuino a futuro. Mientras la primera siga creciendo como proporción del total —hoy el 78%— el fondo seguirá siendo, ante todo, un espejo de la solvencia fiscal del Estado argentino, no una herramienta independiente de respaldo previsional.


Fuentes:

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La otra cara del boom de la IA: las grandes tecnológicas ya se endeudan para financiar la revolución

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Amazon colocó este miércoles 4.250 millones de libras esterlinas (unos US$5.760 millones) en su primera emisión de bonos en esa moneda, en medio de una ola de endeudamiento récord de los grandes hyperscalers para financiar la infraestructura de inteligencia artificial. Según datos de LSEG citados por Reuters, estas compañías ya emitieron más de US$200.000 millones de deuda en 2026, más del doble que en todo 2025. El Financial Times agrega que las empresas vinculadas a la IA concentran el 26,4% de las emisiones corporativas en francos suizos en lo que va del año, la proporción más alta entre los principales mercados de crédito.

El movimiento de Amazon no es aislado. La compañía estructuró una operación de cuatro tramos con vencimientos a tres, seis, doce y diecinueve años, y recibió órdenes por más de 10.650 millones de libras. Los yields se ubicaron entre alrededor del 5,2% en el tramo más corto y el 6,7% en el más largo. Es la cuarta moneda distinta del dólar a la que recurren este año los hyperscalers, después del euro, el franco suizo y el dólar canadiense. Alphabet había abierto el camino en febrero con una emisión de 5.500 millones de libras que incluyó un bono a cien años. La necesidad de capital es clara: Amazon proyecta un gasto de capital de US$200.000 millones en 2026, impulsado casi en su totalidad por centros de datos, chips y hardware asociado a la IA.

El contexto macroeconómico revela un cambio estructural. Hasta hace poco estas empresas financiaban su expansión con el enorme flujo de caja operativo. Ahora el ritmo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial supera esa capacidad y las obliga a salir masivamente a los mercados de deuda. El resultado es una presión creciente sobre los mercados de crédito globales. En Suiza, el impacto es especialmente visible por el tamaño reducido del mercado: las emisiones de Alphabet y Amazon equivalieron cada una a cerca del 2% del stock corporativo existente. Analistas advierten que este volumen de oferta empieza a afectar el timing y el tamaño de las colocaciones de empresas locales, que prefieren evitar la competencia directa por la demanda de los inversores.

Para los mercados, el fenómeno combina oportunidad y riesgo. Los bonos de estos emisores de alta calidad crediticia siguen atrayendo demanda porque ofrecen exposición al crecimiento de la IA con spreads todavía atractivos. Sin embargo, el volumen acumulado ya genera signos de saturación: la demanda relativa en la operación de Amazon fue de 2,5 veces, por debajo de las cinco veces que obtuvo Alphabet en febrero. El Banco Central Europeo alertó recientemente que la llegada masiva de estos emisores al mercado del euro podría encarecer el financiamiento de otros prestatarios. La pregunta que circula entre analistas de Bloomberg Intelligence y bancos de inversión es hasta dónde puede absorber el mercado este ritmo de emisión sin que los spreads se amplíen de forma más significativa.

Las perspectivas apuntan a que el endeudamiento de las big tech vinculado a la IA seguirá siendo uno de los principales drivers de los mercados de crédito en los próximos años. Estimaciones de distintos bancos ubican el gasto de capital de los hyperscalers en niveles cercanos a los US$700.000 millones o más solo en 2026, con una proporción creciente financiada con deuda. Para el inversor argentino y latinoamericano, el fenómeno tiene una lectura clara: la revolución de la inteligencia artificial no solo se mide en valuaciones de acciones o en capacidad de cómputo, sino también en el apetito de los mercados de bonos por absorber cientos de miles de millones de dólares de deuda corporativa de alta calificación. La otra cara del boom es, precisamente, esta transformación del balance de las tecnológicas y del propio mercado de crédito global.

Fuentes: Reuters: https://www.reuters.com/business/finance/amazon-starts-selling-first-sterling-bonds-lead-managers-say-2026-09-09/ Financial Times: https://www.ft.com/content/fb189d81-e5ce-4aba-8707-53c88dae6e60 Quartz: https://qz.com/amazon-sterling-bond-sale-ai-infrastructure-090926 Bloomberg (vía Yahoo Finance): https://finance.yahoo.com/markets/stocks/articles/amazon-selling-first-sterling-bonds-080555095.html

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OpenAI quiere usar IA para diseñar los chips que necesita la propia IA

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OpenAI está ofreciendo sus modelos de inteligencia artificial para el diseño de chips y afirmó que utilizó sus propias herramientas para desarrollar el procesador Jalapeño, que alcanzó el estado de “tape-out” en solo nueve meses. La CFO Sarah Friar lo destacó este lunes en la conferencia Communacopia + Technology de Goldman Sachs en San Francisco, al tiempo que señaló que la compañía está llevando la IA a sectores especializados como las ciencias de la vida y los servicios financieros. El movimiento refuerza la estrategia de OpenAI de integrar toda la cadena de valor de la inteligencia artificial, desde los modelos hasta el silicio que los ejecuta.

El chip Jalapeño es el primer “Intelligence Processor” de OpenAI, un acelerador diseñado desde cero junto a Broadcom específicamente para tareas de inferencia de modelos de lenguaje de gran tamaño. Según la compañía, el desarrollo desde el diseño inicial hasta el tape-out —el momento en que el plano del chip se envía a fabricación— se completó en nueve meses, un plazo que consideran el más rápido jamás logrado en semiconductores avanzados de alto rendimiento. OpenAI reconoció que sus propios modelos aceleraron partes del proceso de diseño y optimización, lo que permitió comprimir un ciclo que normalmente toma entre un año y medio y dos años. Las muestras de ingeniería ya están corriendo cargas de trabajo reales en laboratorio, incluyendo modelos como GPT-5.3-Codex-Spark, y los primeros despliegues comerciales se esperan hacia finales de 2026.

El anuncio de Friar se enmarca en una estrategia más amplia de expansión vertical. OpenAI no solo busca reducir su dependencia de los chips de Nvidia, sino también convertir su experiencia interna en un servicio comercial. La compañía está posicionando sus modelos como herramientas especializadas para el diseño de semiconductores, un área donde la complejidad y los costos de desarrollo son extremadamente altos. Al mismo tiempo, está empujando soluciones verticales en ciencias de la vida —con modelos orientados a investigación biomédica y descubrimiento de fármacos— y en servicios financieros, donde las empresas demandan sistemas de IA adaptados a tareas concretas de análisis, riesgo y operaciones. Friar destacó además que OpenAI bajó un 80% el precio de su modelo de menor costo Luna, lo que impulsó un aumento de aproximadamente diez veces en su uso, y que Codex, su herramienta de programación, ya suma 25 millones de usuarios.

Desde el punto de vista de los mercados, el movimiento tiene implicaciones profundas. Diseñar chips propios con ayuda de IA no solo mejora la eficiencia energética y reduce la latencia de las respuestas de ChatGPT y otros productos, sino que también genera una ventaja competitiva en costos de cómputo. Early testing de Jalapeño mostró mejoras sustanciales en performance por vatio frente a sistemas comerciales de referencia, incluyendo los de Nvidia. Al ofrecer esa misma capacidad de diseño asistido por IA a terceros, OpenAI intenta capturar valor en un eslabón crítico de la cadena de suministro de la inteligencia artificial. El crecimiento de ingresos empresariales —que subió 32% entre junio y julio— refleja que las compañías están dispuestas a pagar por soluciones más especializadas y medibles.

Las perspectivas apuntan a una intensificación de la integración vertical en el sector. Mientras los hyperscalers gastan cientos de miles de millones de dólares en infraestructura, OpenAI busca controlar no solo el software sino también el hardware optimizado para sus workloads. El despliegue de Jalapeño a escala de gigavatios con socios de data centers a lo largo de varias generaciones podría cambiar la economía de la inferencia. Para el ecosistema argentino y latinoamericano, el mensaje es claro: la próxima frontera de la IA no se limita a entrenar modelos más grandes, sino a usar esos mismos modelos para diseñar el silicio que los hará más baratos, más rápidos y más accesibles. OpenAI está convirtiendo su propia necesidad de chips en un nuevo producto.

Fuentes: Reuters: https://www.reuters.com/world/china/openai-offers-ai-chip-design-touts-cost-advantage-over-open-source-cfo-says-2026-09-09/ OpenAI (anuncio oficial Jalapeño): https://openai.com/index/openai-broadcom-jalapeno-inference-chip/ TechSpot: https://www.techspot.com/news/112890-openai-debuts-jalapeo-custom-chip-built-cut-chatgpt.html CNBC TV18: https://www.cnbctv18.com/technology/openai-offers-ai-for-chip-design-touts-cost-advantage-over-open-source-cfo-says-19987097.htm

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Tesoro le dio al BCRA otros US$2.000 millones en bonos dólar linked

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El Tesoro le dio al BCRA otros US$2.000 millones en bonos dólar linked: qué cambia y por qué lo hace justo ahora

El Gobierno oficializó un nuevo canje de deuda entre el Ministerio de Economía y el Banco Central: le entregó a la autoridad monetaria hasta US$2.000 millones en letras atadas al dólar oficial, a cambio de una Letra en pesos que el Central ya tenía en cartera. No hay dólares nuevos ni suba de reservas: es una recomposición de activos que busca darle al BCRA más herramientas para calmar al mercado sin vender divisas, en el arranque de un semestre marcado por la mayor demanda de cobertura cambiaria típica de todo año preelectoral.

La operación, en criollo

El lunes 7 de septiembre se liquidó la Resolución Conjunta 53/2026 de las secretarías de Finanzas y Hacienda, firmada el viernes 4. El mecanismo es un canje puro y simple:

  • El BCRA entregó su tenencia de la LECAP S30O6, una Letra del Tesoro en pesos a tasa fija (capitalizable), con vencimiento el 30 de octubre de 2026.
  • A cambio, recibió dos Letras del Tesoro dólar linked (LELINK): la D30S6, por hasta US$800 millones, con vencimiento el 30 de septiembre, y la D30O6, por hasta US$1.200 millones, con vencimiento el 30 de octubre.
  • Para poder entregarlas, el Tesoro tuvo que ampliar la emisión de ambos instrumentos —no existían en ese volumen antes de esta operación.
  • Todo se liquidó en pesos, al precio de mercado de cada título en BYMA el día de la operación. No hubo transferencia de dólares físicos en ningún momento.

Lo primero que hay que despejar: no toca reservas ni «crea» dólares

Es el punto que más confusión genera y el que conviene aclarar de entrada. Las reservas internacionales del BCRA —los dólares, oro y DEG que respaldan al sistema— solo suben o bajan cuando entra o sale moneda extranjera genuina: compras en el mercado de cambios, desembolsos del FMI, swaps con otros bancos centrales. Este canje no encaja en ninguna de esas categorías: es un intercambio de papeles denominados en pesos (aunque uno de ellos ajuste por el tipo de cambio), liquidado íntegramente en moneda local. El stock de reservas quedó exactamente igual antes y después de la operación.

Lo que sí cambia es la composición del activo del BCRA: antes tenía un instrumento en pesos a tasa fija, ahora tiene instrumentos en pesos indexados al dólar oficial. Es un cambio de exposición y de utilidad, no un ingreso de divisas.

Para qué le sirve al BCRA tener LELINK en vez de LECAP

Acá está la clave que explica por qué el Gobierno viene repitiendo este tipo de canje: la LELINK es el instrumento específico que el BCRA usa para intervenir en el mercado de cobertura cambiaria sin vender dólares.

El mecanismo funciona así: cuando sube la demanda de protección contra una devaluación —algo típico en la previa de un año electoral—, esa demanda puede canalizarse de dos formas. O la gente compra dólares directamente en el mercado spot (lo que presiona el tipo de cambio y obliga al BCRA a vender reservas si quiere contenerlo), o compra bonos dólar linked, que ofrecen la misma cobertura sin necesidad de un dólar físico. Cuantos más LELINK tenga el BCRA en cartera, más puede vender en el mercado secundario para satisfacer esa demanda de cobertura, absorbiendo pesos de circulación en el proceso, sin tocar un dólar de reservas.

El economista Federico Glustein lo resumió con precisión: la ampliación de estas dos letras apunta a evitar oscilaciones intradiarias que generen tensión cambiaria, dándole al Gobierno una forma indirecta de intervenir y ofrecer certidumbre sin que el Central tenga que vender divisas. Fuentes cercanas al BCRA lo calificaron como «un canje más de los muchos que se hacen» entre ambos organismos —lo cual es literal: no es un hecho aislado.

No es la primera vez: la cadena de canjes de 2026

Este mecanismo se viene repitiendo, mes a mes, desde julio:

Fecha Resolución Operación Monto
Julio 2026 Res. Conjunta 39/2026 BONCER (TZXD6) → LELINK D31L6 y D31G6 hasta US$1.000M cada una
Agosto 2026 Res. Conjunta 49/2026 LELINK D31G6 → LELINK D30S6 US$550M
Septiembre 2026 Res. Conjunta 53/2026 LECAP S30O6 → LELINK D30S6 y D30O6 hasta US$2.000M

Es, en esencia, un «rollover» constante: a medida que cada LELINK se acerca a su vencimiento, el Tesoro la va renovando por otra más larga, en vez de dejarla vencer. Un dato de la City ilustra por qué esto se volvió más urgente: en el canje de agosto, la LELINK D31G6 —que tenía un valor nominal en circulación de US$3.930 millones— apenas logró un rollover del 34%, dejando un remanente de US$2.595 millones sin renovar, el mayor vencimiento del año para un título dólar linked. Ese remanente quedó como un foco de demanda de cobertura pendiente, y en parte explica por qué el Tesoro salió a reforzar el stock de LELINK en manos del BCRA esta semana.

El efecto hoy en el mercado

La City recibió la medida como una señal más de «blindaje cambiario» en un momento en que el humor del mercado viene cambiando: suben las tasas, aumenta la demanda de cobertura y el propio Banco Central intervino vendiendo LECAP en el mercado secundario semanas atrás para poner un piso a las tasas en pesos. Un fenómeno detectado por la consultora Delphos resulta clave para entender el contexto: desde mediados de abril, las compras de dólares del BCRA vienen siendo acompañadas casi peso por peso por un aumento de la cobertura vía dólar linked y futuros. Es decir, los pesos que el Central inyecta al comprar reservas no se quedan en el mercado local: buscan protección frente al dólar casi de inmediato. La estrategia de Luis Caputo consiste, justamente, en ofrecerle a esa demanda una salida dentro del propio mercado financiero (comprando LELINK) en lugar de dejar que vaya directo al spot.

En el balance consolidado del sector público (Tesoro + BCRA), la cobertura cambiaria total ofrecida al mercado se ubicaba cerca de US$10.420 millones a fines de agosto, tras haber crecido con fuerza en junio y julio (+US$3.030M y +US$4.740M, respectivamente) y retroceder levemente en agosto. Es un nivel alto, aunque todavía por debajo del que se observó en la previa inmediata de las elecciones legislativas de 2025.

El plan de fondo del Tesoro: llegar a 2026-2027 «con muchos dólares y pocos pesos con los que te puedan atacar»

Esta frase, pronunciada por el secretario de Finanzas Federico Furiase, resume el objetivo estratégico detrás de esta cadena de canjes. El programa financiero que Caputo presentó en julio busca cubrir unos US$30.700 millones en vencimientos en moneda extranjera entre mediados de 2026 y fines de 2027, y contempla varias «canillas» simultáneas:

  • Acumular reservas: el BCRA ya superó ampliamente la meta anual de compras (US$10.000 millones) y las adquisiciones acumuladas en 2026 llegaron a más de US$14.000 millones, con el objetivo de aproximarse a los US$17.000 millones antes de fin de año.
  • Estirar duration de la deuda en pesos: el Tesoro viene alargando los plazos de sus licitaciones para reducir la presión de vencimientos de corto plazo, aprovechando el interés de bancos y fondos en instrumentos más largos.
  • Ofrecer cobertura cambiaria dentro del sistema financiero (el mecanismo de esta nota): en vez de dejar que la demanda de dólares golpee directo el mercado spot, absorberla con bonos dólar linked y futuros.
  • Mantener el swap con Estados Unidos (hasta US$20.000 millones) como herramienta de última instancia para episodios de alta volatilidad, sin activarlo salvo necesidad extrema.

El propio equipo económico reconoce que la ecuación no cierra sola: según estimaciones privadas, el país necesitaría cubrir unos US$17.600 millones adicionales para completar la totalidad de los vencimientos hasta diciembre de 2027, incluso sumando los recursos del Tesoro, las garantías internacionales y el probable rollover de los Repos. Además, distintos análisis privados advierten que en 2027 la exigencia cambiaria sobre el BCRA podría escalar a cerca de US$11.000 millones —entre compras para el Tesoro, pagos de Bopreal y la meta con el FMI—, justo en un año electoral donde la demanda de dólares de ahorristas minoristas suele dispararse.

La lectura de fondo

El canje de esta semana no es un hecho aislado ni una jugada extraordinaria: es una pieza más de una estrategia declarada, que consiste en anticiparse a la demanda de cobertura cambiaria propia de la previa electoral, ofreciéndole al mercado una alternativa dentro del sistema financiero antes de que esa demanda termine golpeando directo sobre el dólar spot y las reservas. El costo de esa estrategia lo termina asumiendo el Tesoro, que al emitir cada vez más deuda dólar linked queda más expuesto: si el tipo de cambio se dispara antes de los vencimientos de septiembre y octubre, el Estado deberá pagar más pesos de los previstos por esos mismos títulos que hoy sirven para calmar al mercado.


Fuentes: Boletín Oficial (Resolución Conjunta 53/2026), Ámbito, Infobae, LA NACION, El Cronista, BAE Negocios, iProfesional y Perfil.

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