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Cómo paga ANSES las jubilaciones cada mes

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De dónde sale el dinero y cuándo alcanza

Cada mes ANSES tiene que depositar el haber jubilatorio de 6,1 millones de personas. Para hacerlo necesita recaudar, y lo que recauda no alcanza solo con los aportes de los trabajadores. El sistema está estructuralmente deficitario en su componente contributivo, y se sostiene con impuestos generales, transferencias del Tesoro y, en situaciones de emergencia, con el FGS. Este es el mecanismo real de funcionamiento.


Las cuatro fuentes de ingreso de ANSES

ANSES no tiene una sola fuente de fondos. Tiene cuatro fuentes diferenciadas, y solo una de ellas son los aportes jubilatorios en sentido estricto.

Primera fuente: aportes y contribuciones previsionales Son los descuentos que se hacen sobre los salarios. El trabajador en relación de dependencia aporta el 11% de su sueldo bruto al SIPA (el sistema jubilatorio), y el empleador paga además una contribución patronal del 12,71% sobre el mismo salario. Los monotributistas y autónomos también hacen aportes fijos según su categoría. Esta es la fuente «pura» del sistema contributivo y es la más importante en monto: en el primer semestre de 2025 sumó $18,98 billones de pesos. Sin embargo, como se verá, no alcanza por sí sola para pagar las jubilaciones.

Segunda fuente: impuestos con asignación específica Una porción de varios impuestos nacionales está legalmente destinada a ANSES. Los más importantes son el 11% de lo recaudado por IVA, el 20% del Impuesto a las Ganancias y el impuesto a los débitos y créditos bancarios (el llamado impuesto al cheque) en su totalidad. También el 15% de la masa coparticipable. Estos recursos tributarios explican entre el 30% y el 35% de los ingresos totales del organismo y son imprescindibles para que el sistema cierre. En el primer semestre de 2025, el impuesto al cheque solo aportó $6,2 billones al resultado de ANSES.

Tercera fuente: rentas del FGS Los rendimientos de las inversiones del FGS se contabilizan como ingreso de ANSES. Cuando los bonos en cartera devengan intereses o las acciones pagan dividendos, esos recursos pueden utilizarse para el gasto corriente. En la práctica, históricamente esa renta se reinvirtió más que se consumió, pero existe como fuente formal.

Cuarta fuente: transferencias del Tesoro Nacional Cuando los ingresos propios no alcanzan para cubrir los gastos, el Tesoro gira fondos a ANSES. Esta es la fuente que mide el verdadero grado de dependencia del sistema previsional respecto del financiamiento general del Estado. En 2025, según datos de la Subsecretaría de Seguridad Social, el 79,4% de los recursos del sistema provino de fuentes «propias» (aportes, contribuciones e impuestos afectados) y el 20,6% restante fue cubierto con giros del Tesoro. Dicho de otro modo: uno de cada cinco pesos que cobra un jubilado no viene de lo que él o sus empleadores aportaron, sino de la recaudación general del Estado.


Por qué los aportes solos no alcanzan

El sistema previsional argentino tiene un problema estructural que ningún gobierno ha resuelto: la recaudación de aportes y contribuciones es insuficiente para pagar todas las jubilaciones. La Oficina de Presupuesto del Congreso calculó que para que el sistema fuera autofinanciable habría que subir la tasa de cotización del actual 18,2% de los salarios al 31,7%. Eso es políticamente inviable porque implicaría casi duplicar lo que se descuenta de cada sueldo.

Las razones de ese déficit estructural son varias. La informalidad laboral es la más importante: si el 42% de los trabajadores no tiene empleo registrado (dato del INDEC para el primer trimestre de 2025, con casi 6 de cada 10 jóvenes menores de 29 años en esa situación), aportan muy poco o nada al sistema pero igualmente acceden a prestaciones. Las moratorias previsionales que permitieron jubilarse a personas sin los 30 años de aportes requeridos ampliaron la base de beneficiarios sin ampliar proporcionalmente la base de aportantes. La baja natalidad agrava el problema a futuro: según proyecciones de Naciones Unidas, la tasa de fecundidad en Argentina cayó de 2,9 hijos por mujer en 1990 a 1,3 en 2023, lo que anticipa menos trabajadores activos por cada jubilado.

En el primer semestre de 2025, el resultado concreto fue que los aportes y contribuciones sumaron $18,98 billones pero el pago de jubilaciones y pensiones demandó $24,03 billones. La brecha de $5,05 billones se cubrió con el impuesto al cheque, parte del IVA, Ganancias y otras fuentes tributarias. Sin esos impuestos, el déficit hubiera sido de aproximadamente $5,8 billones.


El superávit de ANSES: real pero cuestionado

En 2024, ANSES cerró con un superávit histórico de $4,05 billones. En el primer semestre de 2025, ese superávit se redujo drásticamente a $391.571 millones. Para 2026, el balance financiero del organismo muestra un progresivo deterioro.

Ese superávit existe, pero hay que entender cómo se generó. El principal mecanismo fue la pérdida de poder adquisitivo real de las jubilaciones: cuando los haberes se actualizan por debajo de la inflación, el gasto en pesos sube menos que los ingresos y el resultado mejora contablemente. En los últimos 13 años, la jubilación promedio cayó aproximadamente un 34% en términos reales. Esa licuación es la que explica en buena parte los superávits recientes. No es que el sistema se volvió más eficiente: es que paga menos en términos reales.

Además, el superávit de 2024 fue engrosado por el Impuesto PAÍS, que aportó casi $3,7 billones al resultado de ANSES pero fue eliminado en septiembre de 2024. Sin esa fuente, el resultado de 2025 se deterioró significativamente.

Un análisis más profundo añade otra capa de complejidad. Cuando el Gobierno muestra superávit financiero del sector público, no está contabilizando los intereses capitalizados de las Letras del Tesoro (LECAP y BONCAP). Solo esas capitalizaciones sumaron $30,04 billones en 2025, más del doble de lo que transfirió el BCRA al Tesoro. Si se los incluye, el déficit financiero real del sector público es del 1% del PBI, según estimaciones de economistas de la UBA.


La nueva presión: la reforma laboral de 2026

La reforma laboral aprobada en 2026 introduce una reducción de las contribuciones patronales para incentivar la formalización del empleo. Si bien el objetivo declarado es bajar la informalidad, el efecto inmediato es una reducción de ingresos para ANSES.

Estimaciones técnicas indican que esa «resignación de ingresos» podría alcanzar el 1,27% del PBI para fines de 2026. El Estado debería compensar esa brecha con transferencias del Tesoro, lo que aumentaría la dependencia del financiamiento general. En 2025, esa dependencia ya era del 20,6%. Con la reforma laboral, ese porcentaje podría crecer. Si el blanqueo del empleo informal no compensa la baja de alícuotas con mayor cantidad de aportantes formales, el sistema previsional dependerá cada vez más de impuestos generales y cada vez menos del trabajo genuino.


Cuándo entra el FGS: el mecanismo de emergencia

El FGS puede intervenir para financiar el pago de jubilaciones, pero solo en situaciones específicas. El decreto de creación del fondo (897/07) establece que puede «financiar a ANSES para el pago de los beneficios del SIPA siempre que durante la ejecución de su presupuesto se presentaren situaciones de contingencia que así lo requieran.»

La Ley de Reparación Histórica de 2016 amplió esa posibilidad: el pago de los beneficios del programa podría atenderse con lo producido del FGS, y en caso de resultar insuficiente, podría disponerse la venta de activos, informando a la Comisión Bicameral del Congreso.

En la práctica, el FGS nunca fue liquidado masivamente para pagar jubilaciones, pero hubo momentos en que se lo utilizó de manera parcial o se discutió seriamente hacerlo. En 2018 y 2019, cuando el sistema acumuló déficits previsionales importantes durante el gobierno de Macri, fuentes de ANSES no descartaban empezar a usar «el realizado» del fondo (es decir, los rendimientos) para cerrar la brecha. En 2020, durante la pandemia, el déficit del sistema cayó a niveles mínimos de autofinanciamiento del 55% de los gastos, lo que aumentó enormemente la presión sobre las transferencias del Tesoro.

Lo que sí ocurrió en varios momentos es que el Gobierno utilizó los rendimientos del FGS como activo contable para mejorar el resultado fiscal, aunque sin que el dinero efectivamente ingresara a las cuentas de ANSES en efectivo. Era una operación de papel que servía para mostrar números más prolijos.


Por qué el FGS no es la solución al déficit previsional

Hay una idea muy difundida que dice que el FGS es el «colchón» que garantiza las jubilaciones. Es parcialmente cierto pero requiere una aclaración fundamental: el FGS no puede usarse masivamente para pagar jubilaciones de manera sostenida sin agotarse rápidamente.

Hagamos el cálculo. En el primer semestre de 2025, ANSES gastó $24,03 billones solo en jubilaciones y pensiones, es decir aproximadamente $4 billones por mes. Al tipo de cambio oficial de ese período, eso equivalía a unos USD 3.000 millones mensuales. El FGS tiene USD 295 millones en efectivo disponible. Con ese cash, alcanzaría para cubrir tres días de jubilaciones.

Si se vendieran activos para cubrir el gasto, la situación mejora en el muy corto plazo pero a un costo brutal: vender bonos o acciones en el mercado implica presionar los precios a la baja, deteriorar el valor del fondo restante y, en el caso de los bonos soberanos, aumentar la percepción de riesgo del propio Estado argentino. Es una espiral autodestructiva.

La dependencia real del sistema es esta: mientras haya trabajadores formales aportando, impuestos suficientes asignados al sistema y un Tesoro con capacidad de girar fondos de compensación, las jubilaciones se pagan. El FGS funciona como señal de solidez y como reserva marginal, no como fuente principal de financiamiento.


El resumen del ciclo mensual

Cada mes, el proceso de financiamiento de ANSES funciona de la siguiente manera. Los aportes y contribuciones que cobra AFIP de empleados y empleadores durante el mes anterior se transfieren a ANSES. A eso se suma la porción de IVA, Ganancias e impuesto al cheque que le corresponde al organismo según la ley de coparticipación y asignaciones específicas. Si los ingresos totales superan los gastos (jubilaciones, AUH, asignaciones familiares, pensiones no contributivas), hay superávit. Si no alcanzan, el Tesoro gira la diferencia.

En 2025, la cobertura fue del 79,4% con recursos propios y del 20,6% con el Tesoro. En 2024 había sido del 87%. La tendencia es de mayor dependencia del financiamiento general del Estado, no de menor.

El FGS está ahí, con sus USD 69.000 millones mayoritariamente en bonos. Pero esos bonos no se pueden transformar en jubilaciones de un mes para el otro sin consecuencias graves. Son un respaldo de largo plazo que solo puede activarse de manera limitada y en situaciones de verdadera emergencia estructural, no para cubrir el déficit mensual corriente.


Lo que viene

La reforma laboral de 2026, la eliminación de las moratorias previsionales en marzo de 2025 y el envejecimiento demográfico proyectan un escenario de mayor presión sobre el sistema. Cada punto porcentual de informalidad que no se corrija es dinero que no entra a ANSES. Cada jubilado que se incorpora sin aportes suficientes es un gasto que alguien más tiene que cubrir.

El sistema previsional argentino no tiene un problema de gestión del FGS: tiene un problema de base económica. Mientras el 42% de la fuerza laboral esté en negro y la economía no genere empleo formal de manera sostenida, ningún fondo soberano, por grande que sea su valuación de mercado, va a resolver el financiamiento de las jubilaciones en el largo plazo.

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La otra cara del boom de la IA: las grandes tecnológicas ya se endeudan para financiar la revolución

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Amazon colocó este miércoles 4.250 millones de libras esterlinas (unos US$5.760 millones) en su primera emisión de bonos en esa moneda, en medio de una ola de endeudamiento récord de los grandes hyperscalers para financiar la infraestructura de inteligencia artificial. Según datos de LSEG citados por Reuters, estas compañías ya emitieron más de US$200.000 millones de deuda en 2026, más del doble que en todo 2025. El Financial Times agrega que las empresas vinculadas a la IA concentran el 26,4% de las emisiones corporativas en francos suizos en lo que va del año, la proporción más alta entre los principales mercados de crédito.

El movimiento de Amazon no es aislado. La compañía estructuró una operación de cuatro tramos con vencimientos a tres, seis, doce y diecinueve años, y recibió órdenes por más de 10.650 millones de libras. Los yields se ubicaron entre alrededor del 5,2% en el tramo más corto y el 6,7% en el más largo. Es la cuarta moneda distinta del dólar a la que recurren este año los hyperscalers, después del euro, el franco suizo y el dólar canadiense. Alphabet había abierto el camino en febrero con una emisión de 5.500 millones de libras que incluyó un bono a cien años. La necesidad de capital es clara: Amazon proyecta un gasto de capital de US$200.000 millones en 2026, impulsado casi en su totalidad por centros de datos, chips y hardware asociado a la IA.

El contexto macroeconómico revela un cambio estructural. Hasta hace poco estas empresas financiaban su expansión con el enorme flujo de caja operativo. Ahora el ritmo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial supera esa capacidad y las obliga a salir masivamente a los mercados de deuda. El resultado es una presión creciente sobre los mercados de crédito globales. En Suiza, el impacto es especialmente visible por el tamaño reducido del mercado: las emisiones de Alphabet y Amazon equivalieron cada una a cerca del 2% del stock corporativo existente. Analistas advierten que este volumen de oferta empieza a afectar el timing y el tamaño de las colocaciones de empresas locales, que prefieren evitar la competencia directa por la demanda de los inversores.

Para los mercados, el fenómeno combina oportunidad y riesgo. Los bonos de estos emisores de alta calidad crediticia siguen atrayendo demanda porque ofrecen exposición al crecimiento de la IA con spreads todavía atractivos. Sin embargo, el volumen acumulado ya genera signos de saturación: la demanda relativa en la operación de Amazon fue de 2,5 veces, por debajo de las cinco veces que obtuvo Alphabet en febrero. El Banco Central Europeo alertó recientemente que la llegada masiva de estos emisores al mercado del euro podría encarecer el financiamiento de otros prestatarios. La pregunta que circula entre analistas de Bloomberg Intelligence y bancos de inversión es hasta dónde puede absorber el mercado este ritmo de emisión sin que los spreads se amplíen de forma más significativa.

Las perspectivas apuntan a que el endeudamiento de las big tech vinculado a la IA seguirá siendo uno de los principales drivers de los mercados de crédito en los próximos años. Estimaciones de distintos bancos ubican el gasto de capital de los hyperscalers en niveles cercanos a los US$700.000 millones o más solo en 2026, con una proporción creciente financiada con deuda. Para el inversor argentino y latinoamericano, el fenómeno tiene una lectura clara: la revolución de la inteligencia artificial no solo se mide en valuaciones de acciones o en capacidad de cómputo, sino también en el apetito de los mercados de bonos por absorber cientos de miles de millones de dólares de deuda corporativa de alta calificación. La otra cara del boom es, precisamente, esta transformación del balance de las tecnológicas y del propio mercado de crédito global.

Fuentes: Reuters: https://www.reuters.com/business/finance/amazon-starts-selling-first-sterling-bonds-lead-managers-say-2026-09-09/ Financial Times: https://www.ft.com/content/fb189d81-e5ce-4aba-8707-53c88dae6e60 Quartz: https://qz.com/amazon-sterling-bond-sale-ai-infrastructure-090926 Bloomberg (vía Yahoo Finance): https://finance.yahoo.com/markets/stocks/articles/amazon-selling-first-sterling-bonds-080555095.html

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OpenAI quiere usar IA para diseñar los chips que necesita la propia IA

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OpenAI está ofreciendo sus modelos de inteligencia artificial para el diseño de chips y afirmó que utilizó sus propias herramientas para desarrollar el procesador Jalapeño, que alcanzó el estado de “tape-out” en solo nueve meses. La CFO Sarah Friar lo destacó este lunes en la conferencia Communacopia + Technology de Goldman Sachs en San Francisco, al tiempo que señaló que la compañía está llevando la IA a sectores especializados como las ciencias de la vida y los servicios financieros. El movimiento refuerza la estrategia de OpenAI de integrar toda la cadena de valor de la inteligencia artificial, desde los modelos hasta el silicio que los ejecuta.

El chip Jalapeño es el primer “Intelligence Processor” de OpenAI, un acelerador diseñado desde cero junto a Broadcom específicamente para tareas de inferencia de modelos de lenguaje de gran tamaño. Según la compañía, el desarrollo desde el diseño inicial hasta el tape-out —el momento en que el plano del chip se envía a fabricación— se completó en nueve meses, un plazo que consideran el más rápido jamás logrado en semiconductores avanzados de alto rendimiento. OpenAI reconoció que sus propios modelos aceleraron partes del proceso de diseño y optimización, lo que permitió comprimir un ciclo que normalmente toma entre un año y medio y dos años. Las muestras de ingeniería ya están corriendo cargas de trabajo reales en laboratorio, incluyendo modelos como GPT-5.3-Codex-Spark, y los primeros despliegues comerciales se esperan hacia finales de 2026.

El anuncio de Friar se enmarca en una estrategia más amplia de expansión vertical. OpenAI no solo busca reducir su dependencia de los chips de Nvidia, sino también convertir su experiencia interna en un servicio comercial. La compañía está posicionando sus modelos como herramientas especializadas para el diseño de semiconductores, un área donde la complejidad y los costos de desarrollo son extremadamente altos. Al mismo tiempo, está empujando soluciones verticales en ciencias de la vida —con modelos orientados a investigación biomédica y descubrimiento de fármacos— y en servicios financieros, donde las empresas demandan sistemas de IA adaptados a tareas concretas de análisis, riesgo y operaciones. Friar destacó además que OpenAI bajó un 80% el precio de su modelo de menor costo Luna, lo que impulsó un aumento de aproximadamente diez veces en su uso, y que Codex, su herramienta de programación, ya suma 25 millones de usuarios.

Desde el punto de vista de los mercados, el movimiento tiene implicaciones profundas. Diseñar chips propios con ayuda de IA no solo mejora la eficiencia energética y reduce la latencia de las respuestas de ChatGPT y otros productos, sino que también genera una ventaja competitiva en costos de cómputo. Early testing de Jalapeño mostró mejoras sustanciales en performance por vatio frente a sistemas comerciales de referencia, incluyendo los de Nvidia. Al ofrecer esa misma capacidad de diseño asistido por IA a terceros, OpenAI intenta capturar valor en un eslabón crítico de la cadena de suministro de la inteligencia artificial. El crecimiento de ingresos empresariales —que subió 32% entre junio y julio— refleja que las compañías están dispuestas a pagar por soluciones más especializadas y medibles.

Las perspectivas apuntan a una intensificación de la integración vertical en el sector. Mientras los hyperscalers gastan cientos de miles de millones de dólares en infraestructura, OpenAI busca controlar no solo el software sino también el hardware optimizado para sus workloads. El despliegue de Jalapeño a escala de gigavatios con socios de data centers a lo largo de varias generaciones podría cambiar la economía de la inferencia. Para el ecosistema argentino y latinoamericano, el mensaje es claro: la próxima frontera de la IA no se limita a entrenar modelos más grandes, sino a usar esos mismos modelos para diseñar el silicio que los hará más baratos, más rápidos y más accesibles. OpenAI está convirtiendo su propia necesidad de chips en un nuevo producto.

Fuentes: Reuters: https://www.reuters.com/world/china/openai-offers-ai-chip-design-touts-cost-advantage-over-open-source-cfo-says-2026-09-09/ OpenAI (anuncio oficial Jalapeño): https://openai.com/index/openai-broadcom-jalapeno-inference-chip/ TechSpot: https://www.techspot.com/news/112890-openai-debuts-jalapeo-custom-chip-built-cut-chatgpt.html CNBC TV18: https://www.cnbctv18.com/technology/openai-offers-ai-for-chip-design-touts-cost-advantage-over-open-source-cfo-says-19987097.htm

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Tesoro le dio al BCRA otros US$2.000 millones en bonos dólar linked

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El Tesoro le dio al BCRA otros US$2.000 millones en bonos dólar linked: qué cambia y por qué lo hace justo ahora

El Gobierno oficializó un nuevo canje de deuda entre el Ministerio de Economía y el Banco Central: le entregó a la autoridad monetaria hasta US$2.000 millones en letras atadas al dólar oficial, a cambio de una Letra en pesos que el Central ya tenía en cartera. No hay dólares nuevos ni suba de reservas: es una recomposición de activos que busca darle al BCRA más herramientas para calmar al mercado sin vender divisas, en el arranque de un semestre marcado por la mayor demanda de cobertura cambiaria típica de todo año preelectoral.

La operación, en criollo

El lunes 7 de septiembre se liquidó la Resolución Conjunta 53/2026 de las secretarías de Finanzas y Hacienda, firmada el viernes 4. El mecanismo es un canje puro y simple:

  • El BCRA entregó su tenencia de la LECAP S30O6, una Letra del Tesoro en pesos a tasa fija (capitalizable), con vencimiento el 30 de octubre de 2026.
  • A cambio, recibió dos Letras del Tesoro dólar linked (LELINK): la D30S6, por hasta US$800 millones, con vencimiento el 30 de septiembre, y la D30O6, por hasta US$1.200 millones, con vencimiento el 30 de octubre.
  • Para poder entregarlas, el Tesoro tuvo que ampliar la emisión de ambos instrumentos —no existían en ese volumen antes de esta operación.
  • Todo se liquidó en pesos, al precio de mercado de cada título en BYMA el día de la operación. No hubo transferencia de dólares físicos en ningún momento.

Lo primero que hay que despejar: no toca reservas ni «crea» dólares

Es el punto que más confusión genera y el que conviene aclarar de entrada. Las reservas internacionales del BCRA —los dólares, oro y DEG que respaldan al sistema— solo suben o bajan cuando entra o sale moneda extranjera genuina: compras en el mercado de cambios, desembolsos del FMI, swaps con otros bancos centrales. Este canje no encaja en ninguna de esas categorías: es un intercambio de papeles denominados en pesos (aunque uno de ellos ajuste por el tipo de cambio), liquidado íntegramente en moneda local. El stock de reservas quedó exactamente igual antes y después de la operación.

Lo que sí cambia es la composición del activo del BCRA: antes tenía un instrumento en pesos a tasa fija, ahora tiene instrumentos en pesos indexados al dólar oficial. Es un cambio de exposición y de utilidad, no un ingreso de divisas.

Para qué le sirve al BCRA tener LELINK en vez de LECAP

Acá está la clave que explica por qué el Gobierno viene repitiendo este tipo de canje: la LELINK es el instrumento específico que el BCRA usa para intervenir en el mercado de cobertura cambiaria sin vender dólares.

El mecanismo funciona así: cuando sube la demanda de protección contra una devaluación —algo típico en la previa de un año electoral—, esa demanda puede canalizarse de dos formas. O la gente compra dólares directamente en el mercado spot (lo que presiona el tipo de cambio y obliga al BCRA a vender reservas si quiere contenerlo), o compra bonos dólar linked, que ofrecen la misma cobertura sin necesidad de un dólar físico. Cuantos más LELINK tenga el BCRA en cartera, más puede vender en el mercado secundario para satisfacer esa demanda de cobertura, absorbiendo pesos de circulación en el proceso, sin tocar un dólar de reservas.

El economista Federico Glustein lo resumió con precisión: la ampliación de estas dos letras apunta a evitar oscilaciones intradiarias que generen tensión cambiaria, dándole al Gobierno una forma indirecta de intervenir y ofrecer certidumbre sin que el Central tenga que vender divisas. Fuentes cercanas al BCRA lo calificaron como «un canje más de los muchos que se hacen» entre ambos organismos —lo cual es literal: no es un hecho aislado.

No es la primera vez: la cadena de canjes de 2026

Este mecanismo se viene repitiendo, mes a mes, desde julio:

Fecha Resolución Operación Monto
Julio 2026 Res. Conjunta 39/2026 BONCER (TZXD6) → LELINK D31L6 y D31G6 hasta US$1.000M cada una
Agosto 2026 Res. Conjunta 49/2026 LELINK D31G6 → LELINK D30S6 US$550M
Septiembre 2026 Res. Conjunta 53/2026 LECAP S30O6 → LELINK D30S6 y D30O6 hasta US$2.000M

Es, en esencia, un «rollover» constante: a medida que cada LELINK se acerca a su vencimiento, el Tesoro la va renovando por otra más larga, en vez de dejarla vencer. Un dato de la City ilustra por qué esto se volvió más urgente: en el canje de agosto, la LELINK D31G6 —que tenía un valor nominal en circulación de US$3.930 millones— apenas logró un rollover del 34%, dejando un remanente de US$2.595 millones sin renovar, el mayor vencimiento del año para un título dólar linked. Ese remanente quedó como un foco de demanda de cobertura pendiente, y en parte explica por qué el Tesoro salió a reforzar el stock de LELINK en manos del BCRA esta semana.

El efecto hoy en el mercado

La City recibió la medida como una señal más de «blindaje cambiario» en un momento en que el humor del mercado viene cambiando: suben las tasas, aumenta la demanda de cobertura y el propio Banco Central intervino vendiendo LECAP en el mercado secundario semanas atrás para poner un piso a las tasas en pesos. Un fenómeno detectado por la consultora Delphos resulta clave para entender el contexto: desde mediados de abril, las compras de dólares del BCRA vienen siendo acompañadas casi peso por peso por un aumento de la cobertura vía dólar linked y futuros. Es decir, los pesos que el Central inyecta al comprar reservas no se quedan en el mercado local: buscan protección frente al dólar casi de inmediato. La estrategia de Luis Caputo consiste, justamente, en ofrecerle a esa demanda una salida dentro del propio mercado financiero (comprando LELINK) en lugar de dejar que vaya directo al spot.

En el balance consolidado del sector público (Tesoro + BCRA), la cobertura cambiaria total ofrecida al mercado se ubicaba cerca de US$10.420 millones a fines de agosto, tras haber crecido con fuerza en junio y julio (+US$3.030M y +US$4.740M, respectivamente) y retroceder levemente en agosto. Es un nivel alto, aunque todavía por debajo del que se observó en la previa inmediata de las elecciones legislativas de 2025.

El plan de fondo del Tesoro: llegar a 2026-2027 «con muchos dólares y pocos pesos con los que te puedan atacar»

Esta frase, pronunciada por el secretario de Finanzas Federico Furiase, resume el objetivo estratégico detrás de esta cadena de canjes. El programa financiero que Caputo presentó en julio busca cubrir unos US$30.700 millones en vencimientos en moneda extranjera entre mediados de 2026 y fines de 2027, y contempla varias «canillas» simultáneas:

  • Acumular reservas: el BCRA ya superó ampliamente la meta anual de compras (US$10.000 millones) y las adquisiciones acumuladas en 2026 llegaron a más de US$14.000 millones, con el objetivo de aproximarse a los US$17.000 millones antes de fin de año.
  • Estirar duration de la deuda en pesos: el Tesoro viene alargando los plazos de sus licitaciones para reducir la presión de vencimientos de corto plazo, aprovechando el interés de bancos y fondos en instrumentos más largos.
  • Ofrecer cobertura cambiaria dentro del sistema financiero (el mecanismo de esta nota): en vez de dejar que la demanda de dólares golpee directo el mercado spot, absorberla con bonos dólar linked y futuros.
  • Mantener el swap con Estados Unidos (hasta US$20.000 millones) como herramienta de última instancia para episodios de alta volatilidad, sin activarlo salvo necesidad extrema.

El propio equipo económico reconoce que la ecuación no cierra sola: según estimaciones privadas, el país necesitaría cubrir unos US$17.600 millones adicionales para completar la totalidad de los vencimientos hasta diciembre de 2027, incluso sumando los recursos del Tesoro, las garantías internacionales y el probable rollover de los Repos. Además, distintos análisis privados advierten que en 2027 la exigencia cambiaria sobre el BCRA podría escalar a cerca de US$11.000 millones —entre compras para el Tesoro, pagos de Bopreal y la meta con el FMI—, justo en un año electoral donde la demanda de dólares de ahorristas minoristas suele dispararse.

La lectura de fondo

El canje de esta semana no es un hecho aislado ni una jugada extraordinaria: es una pieza más de una estrategia declarada, que consiste en anticiparse a la demanda de cobertura cambiaria propia de la previa electoral, ofreciéndole al mercado una alternativa dentro del sistema financiero antes de que esa demanda termine golpeando directo sobre el dólar spot y las reservas. El costo de esa estrategia lo termina asumiendo el Tesoro, que al emitir cada vez más deuda dólar linked queda más expuesto: si el tipo de cambio se dispara antes de los vencimientos de septiembre y octubre, el Estado deberá pagar más pesos de los previstos por esos mismos títulos que hoy sirven para calmar al mercado.


Fuentes: Boletín Oficial (Resolución Conjunta 53/2026), Ámbito, Infobae, LA NACION, El Cronista, BAE Negocios, iProfesional y Perfil.

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