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Dónde están los $4 billones del Tesoro: la reconstrucción

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Un excedente de casi $4 billones que el Tesoro Nacional captó en su licitación de deuda del 29 de julio no apareció donde debía y terminó escalando de una duda técnica del mercado a una denuncia penal contra el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Con datos oficiales del BCRA, informes de consultoras y las explicaciones que fue dando el propio Palacio de Hacienda, se puede reconstruir con bastante precisión el recorrido real de esos fondos, aunque persiste la pregunta de fondo que dejó instalada la city: por qué el Gobierno no lo explicó así desde el primer día.

El origen de la cifra está en la licitación de deuda del 29 de julio, cuando la Secretaría de Finanzas recibió ofertas por $13,98 billones y terminó adjudicando $12,21 billones en efectivo, muy por encima de los aproximadamente $8 billones que vencían ese día. Ese excedente de financiamiento neto —equivalente a unos US$2.600 millones al tipo de cambio financiero— es lo que en el mercado se conoció como «los $4 billones». Sobre el porcentaje exacto de renovación hay una diferencia entre las fuentes que conviene señalar: mientras la mayoría de los medios habló de un rollover de 144,5%, Infobae citó fuentes de Economía que hablaron de 114,53%. La discrepancia no está saldada públicamente y probablemente responda a bases de cálculo distintas, pero conviene tomar ambas cifras con esa salvedad hasta que el propio Ministerio publique una métrica única.

El descuadre se detectó por el lugar habitual donde debía reflejarse ese dinero: la cuenta del Tesoro en el Banco Central. Según los propios datos del BCRA, esos depósitos venían en $8,5 billones el jueves 30 de julio y, después de liquidarse la licitación, bajaron a $8,3 billones el viernes siguiente, en lugar de subir en la magnitud esperada. La consultora Eco Go fue la que puso el número más preciso sobre la mesa: calculó que los depósitos del Tesoro en el BCRA deberían haber aumentado en $3,8 billones ese día, pero en los hechos cayeron $0,3 billones, lo que deja una diferencia de $4,1 billones sin explicación inmediata. Por su parte, la consultora 1816 había detectado un patrón similar mirando otra serie: los depósitos del Tesoro habían pasado de unos $3 billones a apenas $260.000 millones tras la licitación, pese a que el financiamiento neto obtenido había sido mucho mayor.

La primera respuesta pública sobre el destino de esos fondos llegó de la peor manera posible para el Gobierno. En su conferencia de prensa periódica, un periodista de Bloomberg le preguntó directamente a Bausili adónde habían ido los $4 billones, y el titular del BCRA respondió que no tenía respuesta porque era una pregunta que le correspondía al Tesoro, y agregó la frase que terminó viralizada: no creía que hubieran desaparecido, que tal vez no los había traído a la entidad, y que estaba seguro de que si se buscaba bien, en algún lado estaban, porque eran demasiados como para no encontrarlos. La frase, pensada quizás como una salida informal, funcionó como combustible para la polémica durante todo el fin de semana.

Recién el lunes siguiente, y ante la consulta directa de Infobae, el Ministerio de Economía ofreció la explicación técnica completa. Según fuentes del Palacio de Hacienda, no hay que asociar automáticamente un rollover elevado con un impacto en la liquidez, porque quien administra la liquidez del sistema es el BCRA y no el Tesoro. La decisión de Finanzas fue priorizar estirar los plazos de la deuda al menor costo posible, pero sin agravar la escasez de pesos que ya existía en los bancos en ese momento. Por eso, buena parte de los $4 billones no se giró a la cuenta del Tesoro en el Banco Central —donde queda inmovilizada a tasa cero y sale de circulación— sino que se destinó a bancos comerciales, y en particular, según pudo reconstruir Eco Go y confirmó después La Política Online con fuentes propias, al Banco Nación. Desde allí, la entidad pública volvió a prestar esos mismos pesos al sistema financiero a través del mercado de cauciones, en el momento justo en que las tasas de muy corto plazo se habían tensionado por la propia licitación.

El mecanismo, explicado en criollo, funcionó así: el Tesoro le sacó pesos de más a los bancos pagando una tasa alta en la licitación, dejó al sistema con menos liquidez de la que necesitaba para operar con normalidad, las tasas de caución se dispararon como reacción inmediata, y entonces el propio Gobierno tuvo que usar al Banco Nación como bombero para devolverle esa plata al sistema, prestándola más barata de lo que la había pagado para retirarla. El economista Alejandro Giacoia, de EconViews, coincidió con esa lectura: explicó que si el Tesoro hubiera depositado esos fondos en el BCRA como es habitual, habría quedado menos liquidez disponible y eso podría haber empujado la tasa de interés todavía más arriba; dejarlos en el Banco Nación evitó ese efecto. Pero no todo el mercado quedó conforme con la maniobra. Una fuente consultada en off the record por Infobae cuestionó la lógica de fondo: si el objetivo original era retirar pesos excedentes para que no terminaran presionando sobre el dólar, no tenía sentido haber sacado tanta liquidez como para forzar una suba de tasas que después hubo que corregir devolviendo la misma plata al sistema.

El costado fiscal y crediticio de la operación también quedó documentado en el informe de Eco Go. Según la consultora, aunque los depósitos totales del Tesoro en el sistema financiero llegaban a $14 billones según el último dato disponible de mayo, no se trata de fondos íntegramente líquidos y disponibles para gasto corriente, sino más bien de un fondeo de mayor plazo para el Banco Nación. Eso deja dos efectos posibles: uno fiscal, si esos pesos terminan cancelando deuda flotante del Estado con proveedores, lo que impactaría en sectores como construcción, industria y comercio; y otro crediticio, si el mayor fondeo del banco público habilita líneas de refinanciamiento o préstamos subsidiados que terminen estimulando el consumo. Ninguno de los dos efectos fue confirmado oficialmente por el Gobierno hasta el cierre de esta nota.

La polémica escaló definitivamente el lunes, cuando la diputada Marcela Pagano —ex Libertad Avanza, hoy al frente de un monobloque propio llamado Coherencia— presentó una denuncia penal contra Caputo, Bausili y otros funcionarios de Hacienda, Finanzas y la Tesorería General de la Nación. El escrito judicial los imputa por malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario público, defraudación por administración fraudulenta agravada y, de manera subsidiaria, peculado y malversación culposa. Según el texto de la denuncia, los hechos consisten en la salida del circuito legal de administración financiera —la cuenta del Tesoro Nacional en el BCRA— de una masa de fondos públicos de aproximadamente $4 billones. Pagano lo resumió en la red X con una frase directa: sostuvo que la plata de los argentinos no se pierde, no se esconde ni se administra en una caja negra. La respuesta de Caputo llegó rápido y en el mismo tono combativo: anunció que le iniciará una querella por calumnias a la legisladora por imputarle falsamente la comisión de un delito, y agregó que donará a una institución de bien público cualquier monto que le corresponda cobrar. La causa quedó ahora en manos de la Justicia federal, que deberá determinar si el circuito descripto constituye una irregularidad penal o si se ajusta a la operatoria habitual de administración de la deuda pública, tal como sostiene el Gobierno.

Con toda esta información se puede armar una reconstrucción razonablemente clara de dónde estuvo la plata en cada momento. El jueves 30 de julio, antes de la licitación, el Tesoro tenía $8,5 billones depositados en su cuenta del BCRA. El viernes 31, después de liquidarse la operación, esa cuenta bajó a $8,3 billones en lugar de subir a los cerca de $12,1 billones que hubiera implicado sumar el excedente completo. La diferencia, de entre $4 billones y $4,1 billones según la consultora que se tome como referencia, no ingresó al circuito habitual del Tesoro en el Banco Central sino que fue depositada en cuentas que el organismo mantiene en bancos comerciales, principalmente en el Banco Nación. Desde esa cuenta, la entidad presidida por Darío Wasserman salió a prestar esos mismos pesos al resto de las entidades financieras a través de operaciones de caución, en un movimiento que buscó bajar la tasa de interés de corto plazo que la propia licitación había hecho subir. Los pesos, entonces, no desaparecieron en ningún momento: cambiaron de circuito contable, de la órbita del BCRA a la del sistema bancario comercial, y desde ahí volvieron a circular entre las entidades financieras. Lo que no hubo, al menos hasta el cierre de esta nota, fue una comunicación oficial y proactiva de ese recorrido antes de que se instalara la polémica; la explicación llegó recién después de las preguntas de la prensa y de la denuncia judicial, no antes.

Ese último punto es, probablemente, el más relevante de todo el episodio para pensar hacia adelante. Fuentes de Economía le aseguraron a Infobae que, cuando el contexto de liquidez se distienda, esos $4 billones podrían volver a la cuenta del Tesoro en el Banco Central, algo que no depende de una fecha fija sino de la evolución de las tasas y de la demanda de dinero en el sistema. En un año en el que el Gobierno viene sosteniendo niveles de refinanciamiento de deuda superiores al 120% desde mayo, y con antecedentes de maniobras similares —la propia La Política Online recordó el desarme de las Lefis del año pasado como un episodio de descoordinación comparable, aunque de mayor escala—, la discusión de fondo no es tanto si el dinero existe, sino si el Tesoro y el BCRA van a empezar a informar estos movimientos de manera sistemática y con la misma velocidad con la que anuncian el resultado de cada licitación. Mientras eso no ocurra, cada nuevo excedente de una colocación de deuda corre el riesgo de repetir el mismo ciclo: primero la duda del mercado, después la explicación a cuentagotas, y recién al final una reconstrucción hecha por consultoras privadas y periodistas en lugar de por el propio Estado.

Infobae – Economía explicó por qué depositó los fondos en bancos comerciales: https://www.infobae.com/economia/2026/08/10/economia-explico-por-que-deposito-4-billones-en-bancos-comerciales-en-lugar-de-inmovilizarlos-en-su-cuenta-del-banco-central/

Infobae – Denuncia penal de Marcela Pagano contra Caputo y Bausili: https://www.infobae.com/economia/2026/08/10/el-cruce-entre-luis-caputo-y-la-diputada-marcela-pagano-por-el-destino-de-fondos-del-tesoro/

La Política Online – Reconstrucción del circuito Tesoro-Banco Nación: https://www.lapoliticaonline.com/economia/los-4-billones-que-no-aparecian-en-el-central-terminaron-en-el-nacion-para-devolverle-liquidez-a-los-bancos/

La Política Online – Nota original sobre la respuesta de Bausili: https://www.lapoliticaonline.com/economia/misterio-por-los-dolares-y-los-pesos-del-tesoro-bausili-dijo-que-en-algun-lado-estan/

Informate Salta – Reconstrucción con datos de la consultora 1816: https://informatesalta.com.ar/gobierno/donde-estan-los–4-billones-que-no-aparecen–misterio-en-la-cuenta-del-tesoro-del-banco-central_a6a778d0e20bea1fccba8ea65

Perfil – Confirmación de las cifras de la licitación: https://www.perfil.com/noticias/economia/el-banco-central-no-pudo-dar-precisiones-sobre-un-sobrante-de-4-billones-en-algun-lado-estan.phtml

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IA: US$450.000 millones de deuda empiezan a preocupar a los bancos centrales

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La otra cara del boom de la IA: US$450.000 millones de deuda empiezan a preocupar a los bancos centrales

El Banco de Inglaterra advirtió este miércoles sobre el aumento de vulnerabilidades financieras vinculadas a la inteligencia artificial. Según una estimación de Morgan Stanley recogida por Reuters, la deuda relacionada con la IA alcanzó alrededor de US$450.000 millones, aproximadamente el doble que en 2025. El mensaje no se limita a señalar el volumen de dinero involucrado: apunta a los riesgos sistémicos que genera el creciente endeudamiento para financiar la infraestructura de data centers, chips y energía que sostiene el auge tecnológico.

La emisión de deuda vinculada a la IA se aceleró con fuerza en 2026. Los grandes hyperscalers —Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle, entre otros— pasaron de financiar gran parte de sus inversiones con flujo de caja propio a recurrir de manera cada vez más intensa a los mercados de crédito, tanto públicos como privados. Morgan Stanley estima que más de la mitad del financiamiento externo necesario para data centers entre 2026 y 2028 podría provenir de deuda. El ritmo es tal que, según el Banco de Inglaterra, el volumen de deuda AI ya supera en algunos tramos la emisión de gilts del propio gobierno británico para todo el año. Este desplazamiento eleva la exposición de inversores institucionales, fondos de crédito privado y bancos a los resultados futuros de un sector que todavía concentra elevadas valoraciones y promesas de productividad no del todo materializadas.

El cruce entre tecnología y finanzas genera un nuevo tipo de interconexión. Un shock en las expectativas de demanda de cómputo, retrasos en la disponibilidad de energía o una desaceleración en la adopción de modelos de IA podría afectar no solo a las acciones de Nvidia y las big tech, sino también a los bonos corporativos, el crédito privado y, en última instancia, a las condiciones de financiamiento globales. El Banco de Inglaterra destacó que una corrección más pronunciada que la observada en julio en acciones de IA y semiconductores podría tener efectos más amplios si se combina con otras vulnerabilidades, como el alto endeudamiento soberano y la concentración de posiciones apalancadas. Al mismo tiempo, el organismo subrayó los riesgos operativos y cibernéticos que acompañan al avance de los modelos de frontera, en un contexto en el que ya se registraron incidentes de agentes que eludieron controles.

Para los mercados y los reguladores, la pregunta central es de sostenibilidad. Mientras las proyecciones de gasto de capital de los hyperscalers se revisan al alza —algunas estimaciones superan el billón de dólares para 2028—, la dependencia de refinanciamientos favorables y de condiciones de crédito acomodaticias crece. Estructuras de deuda más complejas y opacas dificultan el seguimiento de quién asume realmente el riesgo. En un escenario de tasas todavía elevadas o de reevaluación de las promesas de productividad de la IA, el servicio de esa deuda podría tensionarse. Desde la perspectiva argentina, el fenómeno ilustra cómo la carrera global por la infraestructura de IA no solo redefine la competencia tecnológica, sino que también reconfigura los canales de transmisión de riesgos financieros hacia economías emergentes a través de los mercados de capitales y las condiciones de liquidez internacionales.

El Banco de Inglaterra mantuvo su buffer de capital contracíclico en el 2% y señaló que la probabilidad de que se materialicen vulnerabilidades interconectadas aumentó. La advertencia llega en un momento en que el entusiasmo por la IA sigue impulsando inversiones masivas, pero también obliga a los inversores y a los bancos centrales a mirar más allá del crecimiento de los ingresos y a evaluar la calidad y la sostenibilidad del financiamiento que sostiene el boom.

Fuentes:

Reuters – Bank of England sees growing risk that dangers from AI and debt will materialise: https://www.reuters.com/business/finance/bank-england-sees-growing-risk-that-dangers-ai-debt-will-materialise-2026-09-30/

Bank of England – Financial Stability Report July 2026: https://www.bankofengland.co.uk/financial-stability-report/2026/july-2026

Bank of England – Record of the Financial Policy Committee meeting: https://www.bankofengland.co.uk/-/media/boe/files/financial-policy-committee-record/2026/fpc-summary-and-record-july-2026.pdf

Reuters – Global AI debt issuance to top $500 billion in 2026, Morgan Stanley says: https://www.reuters.com/business/global-ai-debt-issuance-top-500-billion-2026-morgan-stanley-says-2026-06-10/

POLITICO – Bank of England warns an AI crash could plunge UK into recession: https://www.politico.eu/article/bank-of-england-andrew-bailey-warn-ai-uk-recession/

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YPF proyecta que la producción de petróleo llegará al millón de barriles diarios por primera vez en la historia

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El CEO Horacio Marín lo anticipó en una entrevista. En junio de 2026 el país producía unos 915.000 barriles por día, impulsado por Vaca Muerta.

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la producción de petróleo de la Argentina alcanzará por primera vez en la historia el millón de barriles diarios. También proyectó que las exportaciones subirán a USD 18.000 millones. Marín no precisó una fecha. Diario El DiaTiempo de San Juan

Dónde está hoy la producción. En junio de 2026 el país produjo alrededor de 914.900 barriles diarios, de los cuales 715.105 correspondieron a la Cuenca Neuquina. En octubre de 2025 se habían alcanzado 859.500 barriles diarios, superando el récord de 853.000 de 1998, con Vaca Muerta aportando cerca del 66% del total. Diario El DiaMejor Energía

Otras proyecciones. La consultora Economía y Energía estimaba en diciembre que la producción llegaría a 987.000 barriles diarios a fines de 2026, al borde del millón. En abril, una funcionaria del Gobierno había afirmado que el país llegaría al millón este año porque ya hay inversiones comprometidas. Además, proyectó que se podrían alcanzar los 2 millones de barriles diarios. ¿La Argentina puede llegar a su próxima meta del millón de barriles de petróleo a fines de 2026? | Mejor Energía +2

Más allá del millón. Marín había proyectado una capacidad de exportación de un millón de barriles diarios y una producción total de hasta 1,5 millones. En la misma entrevista mencionó exportaciones energéticas por USD 58.000 millones para 2030. Diario El DiaLa Unión Digital

Financiamiento y GNL. Marín se refirió al acuerdo entre Argentina y Estados Unidos, que contempla un paquete de USD 7.000 millones para infraestructura y GNL, con la mayor parte de los fondos para el proyecto de YPF. Estimó que a fines de noviembre podría firmarse la Decisión Final de Inversión. La Unión Digital

El clima en Neuquén. Marín respondió a las críticas de Alfonso Prat-Gay sobre el impacto de Vaca Muerta en la economía provincial, y dijo que YPF pasaría de 12 equipos de perforación en diciembre a 21 en febrero. Tiempo de San Juan

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Riesgo país en 609 puntos: por qué sube, cómo pagó el Gobierno al FMI y qué pasó con las reservas

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El riesgo país argentino cerró este viernes en 609 puntos básicos, con una suba diaria de 31 unidades (+5,4%) y una escalada acumulada de casi 19% en septiembre, su nivel más alto en casi seis meses. Es la octava rueda consecutiva de deterioro, coincide con un pago clave al FMI y con la mayor caída semanal de reservas desde julio. A continuación, el mapa completo de lo que está pasando.

El contexto internacional

El origen de la suba está en Estados Unidos. La inflación estadounidense volvió a acelerarse y el mercado empezó a descontar nuevas subas de tasas por parte de la Reserva Federal. A esto se suma un petróleo que superó los US$ 100 el barril y una tasa de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años por encima del 5,4%. Ese combo —inflación al alza, commodities firmes y una economía real todavía sólida— llevó a los inversores globales a reposicionarse hacia instrumentos que ahora rinden más, lo que presiona a la baja los precios de bonos y acciones en todo el mundo, emergentes incluidos.

El riesgo país toma como piso esa tasa estadounidense y le suma el riesgo propio de cada emisor: probabilidad de default, expectativa devaluatoria e inflación esperada. Por eso, cuando sube la tasa de referencia global, sube el «piso» para todos los países emergentes. Pero el deterioro argentino viene siendo mayor al de la región —mientras el riesgo de Brasil bajó en el mismo lapso y el de Uruguay se redujo a la mitad en el año—, lo que indica un componente local adicional: la incertidumbre política de cara a 2027, año en que Javier Milei buscará la reelección.

Qué está haciendo el Gobierno

El ministro de Economía, Luis Caputo, viajó esta semana a Nueva York y se reunió con unos 50 administradores de fondos en la sede de JP Morgan para exponer las perspectivas del programa económico. El mensaje oficial es que los vencimientos de 2026 están cubiertos y que el Gobierno prefiere esperar a que bajen las tasas exigidas antes de volver a emitir deuda externa. La gira, sin embargo, no logró revertir la tendencia: los bonos siguieron cayendo y el riesgo país profundizó la suba pocos días después. En paralelo, una misión técnica del FMI —encabezada por la economista Joyce Wong— está en Buenos Aires realizando la tercera revisión del programa vigente, de la que depende un desembolso de unos US$ 900-1.000 millones. Por tercera vez en el año, además, el Tesoro refinancia vencimientos sin colocar nueva deuda en dólares, señal de que el equipo económico evita convalidar las tasas actuales.

Cómo se pagó el vencimiento al FMI

Este viernes el Tesoro afrontó un vencimiento con el organismo por US$ 793-800 millones. El mecanismo fue el siguiente: el Ministerio de Economía usó dólares que ya tenía depositados en una cuenta propia dentro del BCRA (no le compró reservas al Central ni activó el swap con China) para adquirir Derechos Especiales de Giro (DEG), la unidad de cuenta del FMI, y con eso canceló capital de deuda. Fuentes del Palacio de Hacienda confirmaron a El Cronista que fue con fondos propios acumulados por el Tesoro. El límite de esta estrategia es finito: entre los depósitos remanentes y lo que falta colocar del bono AO29, el Tesoro dispone de unos US$ 3.100 millones, mientras que a fin de año restan otros dos vencimientos con el FMI: US$ 840-865 millones en noviembre y US$ 340-344 millones en diciembre.

Por qué cayeron las reservas del BCRA, aunque el Tesoro pagó con plata propia

Los depósitos del Tesoro en el BCRA integran las reservas brutas que el Central publica a diario. Por eso, aunque el pago no salió del patrimonio propio del BCRA, el número total bajó igual: las reservas cerraron la semana en US$ 48.245 millones, con una caída semanal de US$ 1.553 millones —la mayor desde julio—. De ese total, según el analista financiero Andrés Reschini, el pago al FMI explica la porción más grande, pero no toda: el resto se reparte entre pagos a otros organismos internacionales, variación en encajes bancarios (que se mueven si cambian los depósitos privados en dólares) y el retroceso en la cotización del oro y el yuan, que restan valor contable a las tenencias del Central sin que se haya vendido nada físicamente. A esto se suma que el BCRA no compró dólares en la semana pese a que el agro sigue liquidando divisas con fuerza: la diferencia la absorbió la demanda privada (importadores, pagos al exterior, atesoramiento), evidencia de que en el margen hay más gente buscando cobertura en moneda dura.

Qué dicen los analistas y qué reclama el mercado

La analista y fundadora de LLC Finanzas, Lara López Calvo, sostiene que la señal más efectiva que puede dar el Gobierno no pasa por intervenciones financieras de corto plazo, sino por sostener el equilibrio fiscal, avanzar con las reformas de «segunda generación» y despejar cuanto antes las dudas sobre el rumbo poselectoral: según su lectura, el riesgo país bajó con fuerza cada vez que el mercado ganó certezas políticas —como tras el triunfo oficialista en las legislativas de octubre de 2025, cuando el índice cayó de más de 1.000 a 621 puntos en pocas semanas—, mientras que los anuncios financieros mostraron resultados acotados cuando esas dudas persistían. Reschini, por su parte, no ve la caída de reservas como motivo de alarma inmediata, aunque advierte que el alza en las tasas de bonos del Tesoro estadounidense «ensancha los spreads globales» y dificulta la colocación de deuda argentina. La ex subdirectora gerente del FMI, Gita Gopinath, planteó que Argentina necesita acumular reservas a un ritmo más acelerado y permitir mayor flexibilidad cambiaria de cara a eventuales episodios de tensión.

Qué se espera de acá en adelante

En lo inmediato, el mercado sigue de cerca el resultado de la tercera revisión del FMI y los dos vencimientos pendientes con el organismo antes de fin de año (noviembre y diciembre), que suman en total unos US$ 1.200 millones adicionales a los US$ 800 millones ya pagados esta semana.

Lo que resta de 2026 ya está contemplado dentro del programa financiero que el propio Caputo presentó, y el Gobierno asegura tenerlo cubierto casi en su totalidad con recursos propios: los US$ 7.500 millones que restan este año (US$ 3.900 millones a bonistas privados por Globales y Bonares, US$ 2.000 millones al FMI, US$ 200 millones al Club de París y US$ 1.400 millones en Repos del BCRA) se afrontarían con los depósitos que el Tesoro ya acumuló en el BCRA, garantías de organismos multilaterales y el rollover de los propios Repos —la misma lógica que se usó esta semana para el pago al FMI—, sin necesidad de salir a colocar deuda nueva en el mercado internacional.

2027 es un desafío distinto y bastante mayor: ahí el total sube a unos US$ 23.300 millones, con los bonistas privados como componente más pesado (US$ 10.400 millones), seguidos por el FMI (US$ 5.900 millones), los Repos del BCRA (US$ 5.200 millones), el Bopreal (US$ 1.500 millones) y el Club de París (US$ 300 millones). A diferencia de 2026, el Gobierno todavía no mostró el mismo nivel de detalle sobre con qué recursos cubrirá esa cifra —habla de una combinación de nuevas colocaciones de Bonares, una eventual emisión internacional si el riesgo país baja lo suficiente, y el rollover de vencimientos con organismos multilaterales—, pero ese financiamiento depende en gran medida de que las condiciones de mercado mejoren de acá a entonces, algo que la escalada actual del riesgo país pone en duda. Ese cronograma, además, se distribuye a lo largo de todo el año —con los cupones semestrales de los bonos típicamente en enero y julio—, justamente el año en que Milei buscará la reelección.

El propio equipo económico había mencionado como objetivo de mediano plazo un riesgo país de 300 puntos para volver a colocar deuda en Wall Street y así facilitar el financiamiento de 2027, meta que hoy luce lejana con el índice por encima de 600.

Fuentes: Ámbito Financiero, La Nación, El Cronista, Perfil, Infobae, Canal26, Agencia Nova, Noticias Argentinas, iProfesional, El Destape, El Economista, análisis de Lara López Calvo (LLC Finanzas), Andrés Reschini y consultora 1816.

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